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Ian Bremmer: "Los medios progresistas en EEUU han perdido la cabeza con Trump"
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ENTREVISTA

Ian Bremmer: "Los medios progresistas en EEUU han perdido la cabeza con Trump"

El analista político Ian Bremmer explica en esta conversación cómo es posible que Estados Unidos haya llegado a estas elecciones con medio país culpando al otro medio de todos los males

Foto: Ian Bremmer. (Fotografía cedida)
Ian Bremmer. (Fotografía cedida)
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Cada vez es más difícil encontrar expertos poco politizados en Estados Unidos. Expertos que sean capaces de salir un día en Fox News y otro en CNN. Expertos que sean conscientes de la erosión democrática durante la presidencia de Donald Trump y, al mismo tiempo, acepten que los grandes problemas de EEUU seguirán ahí por mucho que el magnate neoyorquino salga de la Casa Blanca.

Quizá porque su campo de experiencia es la política internacional —menos propenso al agrio enfrentamiento entre rojos y azules— o quizá, como él dice, por sus humildes orígenes, el politólogo y famoso analista Ian Bremmer encaja a la perfección en el papel. En esta entrevista con El Confidencial, Bremmer no tiene problema en reconocer que Trump es el "peor presidente" que ha visto en su vida y, minutos después, recalcar que los medios progresistas "han perdido la cabeza" por decir que si gana el republicano, será el fin de la democracia en EEUU.

En 1998, Bremmer fundó Eurasia Group, una consultora de riesgo político en Nueva York. Después, abrió oficinas en Londres, Washington DC, Tokio, Sao Paulo o Singapur. Su figura a nivel internacional se ha hecho más visible aún por la creación de GZero Media en 2017. En esa plataforma, ha entrevistado a personajes tan influyentes y dispares como el secretario general de la ONU, António Guterres, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, o Jahred Kushner, marido de Ivanka Trump y asesor principal del presidente.

PREGUNTA. Si uno lee la prensa en Estados Unidos y escucha a sus principales analistas, parece que su democracia está a punto de colapsar, especialmente si gana Trump. ¿Usted cómo lo ve?

RESPUESTA. Estados Unidos no se está convirtiendo en un Estado autoritario. EEUU no es Rusia, ni China ni Turquía. Hay muchísima gente atrapada por la polarización y la rabia, por el odio que tienen a Trump. Hablan de él todo el rato y creen que si gana es el fin de la democracia. No es cierto. Quiero ser cauteloso, porque mucha gente exagera la naturaleza del problema. Pero eso no quiere decir que Estados Unidos no esté inmerso en una crisis enorme. Yo crecí en un país construido bajo el mito del 'melting pot', la tierra de las oportunidades y el sueño americano, un país que era excepcional desde un punto de vista global y que otros países miraban con envidia. Ahora, en 2020, ¿quién mira a EEUU y piensa, "yo quiero que mis instituciones políticas funcionen así"?

P. Olvidémonos por un momento de Trump y tratemos de analizar el problema desde una perspectiva histórica. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

R. En los últimos 40 años, ha habido un crecimiento de la desigualdad que ha dejado a muchísimos estadounidenses fuera del sistema. Hay un racismo estructural que nunca se ha solucionado. Por el lado contrario, los flujos de inmigración provocan que el país vaya a ser de minoría blanca en 2045. Eso no tiene por qué ser un problema en sí, pero si no te has hecho cargo de parte de la población, no puedes llevarte las manos a la cabeza cuando se cabrean.

Todas estas cosas han provocado que mucha gente piense que las instituciones no funcionan. Tanto el sistema electoral como la burocracia, el brazo ejecutivo o el legislativo, se han erosionado y han perdido legitimidad. Hay otras instituciones que funcionan bien, como la judicial, la militar o el FBI. Pero muchas otras no. Y si le añades las redes sociales y un panorama mediático muy polarizado, en el que si ves Fox no ves CNN y viceversa, tienes el cóctel de problemas perfecto. Y ahí llega Trump.

P. A veces, da la sensación de que la izquierda estadounidense proyecta todos los problemas del país en Trump.

R. Tenemos que ser objetivos. Está claro que Trump no ha sido un líder funcional de EEUU. Esa es una afirmación objetiva, no ideológica. Pero el país le votó en una elección legítima. Significó que para muchísimos estadounidenses había algo que no funcionaba. De la misma forma que los británicos votaron por el Brexit. Y tienes que solucionar esos problemas. Es importante reconocerlo y dejar de repetir una y otra vez lo malo que es Trump sin hacerse otras preguntas. ¿Por qué? Porque si Biden gana y es presidente, ¡seguirás teniendo esos problemas! Obama estuvo ocho años. Fue un candidato joven, sofisticado, guapo, intelectual y alejado de cualquier corrupción. Pero durante los ocho años de su presidencia, las divisiones empeoraron. El racismo forma parte de esa ecuación, claro, pero no es la única razón.

P. ¿Qué seguiría mal si Biden gana?

R. El nivel de desigualdad masivo que ha ido creciendo en los últimos 40 años, el sentimiento antimigratorio o la idea de que EEUU debería ser el policía del mundo y enviar tropas a todas las partes del planeta para mantener la paz. Tienes que entender que Trump es un síntoma.

Foto: Bruno Maçaes.

P. Lo más llamativo para un extranjero en Estados Unidos es la brutal diferencia de voto entre el campo y la ciudad. Es un fenómeno global, pero aquí se exacerba hasta límites asombrosos. ¿No cree que es ahí, y no en las redes sociales, donde verdaderamente está el problema? La gente no conoce votantes del otro partido.

R. En EEUU, las ciudades universitarias y densamente pobladas son azules y las zonas rurales son rojas. Si cruzaras el país en coche, verías muy pocos carteles de Biden por el campo. La mayoría son de Trump. Sí, en EEUU, mucha gente decide irse a vivir a zonas donde la gente es como ellos por diversos motivos económicos y culturales. No teníamos redes sociales hace 10 años, pero es impresionante cómo en solo una década ha surgido esta burbuja espectacular donde solo sigues a la gente con la que estás de acuerdo.

A mí me ayuda haber crecido en los ‘projects’ [un tipo de vivienda pública particular en EEUU]. Normalmente, un hombre blanco con un doctorado en Ciencia Política viene de una clase media-alta y se mueve en círculos donde todo el mundo piensa igual. Donde yo crecí, en una zona de clase trabajadora, la gran mayoría de la gente no votaría por Hillary Clinton, Biden, Romney o McCain. Habrían votado por Bernie Sanders o Trump, porque era una zona más polarizada y ‘antiestablishment’. La gran mayoría de la gente que habla de política en este país se ha pasado toda su vida con otros que son iguales que ellos.

La gran mayoría de la gente que habla de política en este país se ha pasado toda su vida con otros que son iguales que ellos

P. Antes ha hablado de la polarizadora esfera mediática. En 'The Atlantic', leo: "Last exit from autocracy", refiriéndose a Trump. El pasado fin de semana, 'The New York Times' dijo en su editorial que Trump era la mayor amenaza a la democracia estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo lo ve? Usted se ha mostrado crítico con este tipo de cobertura.

R. El 'New York Times' tiene gente muy lista. Pero la gran mayoría de sus lectores están en contra de Trump. Hace tres años, empecé GZeroMedia. Nunca pensé que lo haría, pero lo hice porque vi que los medios cada vez estaban más polarizados. Hace dos días, yo estuve en la radio de la Fox y el día de antes en MSNBC. Creo que no conozco a casi nadie que cubra la política exterior en EEUU que haga Fox, CNN o MSNBC. En serio, ¡no se me ocurre nadie! 'The Atlantic' es una publicación muy reputada, pero leo ocho piezas negativas en su portada o a David From, autor de 'Trumpocalypse', y... ¿sabes en lo que pienso? En ese 40% de la gente que votó a Trump en 2016 y que cuando lee estos medios piensa: “Esto está lleno de mierda, no piensan en mí”.

placeholder Un hombre con una mascarilla al lado del edificio del 'New York Times'. (Reuters)
Un hombre con una mascarilla al lado del edificio del 'New York Times'. (Reuters)

Mira, yo no voy a votar por Trump, pero pienso que ha hecho cosas que son positivas para el país. En una de las piezas editoriales del NYT, había una sobre política exterior. ¡Estaba completamente sesgada hacia un lado! ¿Por qué no habló de los acuerdos comerciales con Canadá y México? ¿Qué pasa con el acuerdo comercial con Corea del Sur? ¿Y los Acuerdos de Abraham entre Israel, Baréin y Emiratos Árabes Unidos? ¿Y conseguir que México frene la inmigración ilegal del sur? ¿Y el 5G y la política de EEUU hacia China, logrando que otros países se alineen con ellos? ¡No salía nada de eso! ¡Nada! No es aceptable estar leyendo el periódico más importante de EEUU y del mundo y que eso ocurra. La junta editorial del NYT puede tener una opinión, ¡pero no puede venir simplemente de la ideología! Los medios progresistas han perdido la cabeza con Trump.

No voy a votarle, pero yo no la he perdido. El hecho de que Trump sea presidente no me enfada. Me preocupa, pero me obliga a indagar por qué ha ocurrido. Creo que en la gran mayoría de los medios de comunicación hay mucha rabia, polarización y un interés comercial en escribir cosas que atraigan a tu lector, pero en ningún caso introspección personal. Nunca dicen cosas que desagraden a sus lectores. Y eso es terrible para la democracia.

P. Es difícil encontrar ahora mismo en Estados Unidos alguien que sea capaz de entender ambos lados. Tras hablar con gente de ambos bandos y bastantes analistas, académicos o expertos, he de reconocer que me sorprende su discurso.

R. He pasado toda mi vida estudiando políticas, pero no soy muy político. No soy miembro de ningún partido y creo que el espectro político de EEUU es muy estrecho comparado con el resto del mundo. Puede que sea incómodo para mí estar donde estoy si dependiera de otras personas, pero construí mi empresa hace 23 años y no necesito a nadie. Ese nivel de independencia es muy útil para ser capaz de seguir un camino que tú piensas que es el más honesto. No es que yo tenga mi propia opinión. No tengo ningún problema en criticar a Trump cuando hace cosas que considero estúpidas. De hecho, ya he dicho que le considero el peor presidente de mi vida. Pero eso no quiere decir que esté apoyando al grupo contrario.

P. Imagino que habrá discutido con sus amigos liberales de otros países que están preocupados por la vuelta de Donald Trump al unilateralismo. ¿Qué les contesta cuando dicen que Trump está destruyendo el orden liberal?

R. Es innegable que Trump ha hecho mucho daño a las instituciones internacionales. Ha hecho cosas con las que no estoy nada de acuerdo. Por ejemplo, abandonar el Acuerdo de París, acabar con el pacto nuclear con Irán —por mucho que no fuera el mejor— o dejar la OMS fueron estupideces.

P. Pero…

R. EEUU tiene una relación muy buena con el FMI. EEUU sigue dando mucho dinero y paga su cuota a la ONU. Además, la política de la OTAN sigue siendo muy parecida a la de Obama: convencer a otros países para que paguen más en defensa. Tenemos más soldados en Polonia, tropas rotatorias en los países bálticos... La arquitectura global ya llevaba tiempo erosionándose antes de Trump, él solo lo ha acelerado y lo ha hecho peor. El orden internacional liberal se construyó cuando el mundo era muy distinto a lo que es hoy. La Unión Soviética colapsó y ahora Rusia está en declive. Por supuesto que la OTAN ya no tiene tanto sentido como hace 40 años. En EEUU, poca gente tiene interés en que su país siga siendo el policía del mundo. Y China, aunque es la segunda potencia mundial y sus valores económicos y políticos no se alinean con EEUU, mantiene relaciones comerciales con todo el mundo. De nuevo, es importante poner esto en contexto. Ya sé que no se traslada bien en un tuit, pero no se puede dividir todo entre bien o mal.

P. Los aliados europeos están deseando que gane Biden, pero a veces da la sensación de que las capitales de la UE sueñan con un mundo que ya no va a volver.

R. No creo que antes fuera todo normal con Obama y Biden. Estuvieron durante ocho años y mucha gente no estaba contenta. Solo hay que acordarse de la guerra civil de Siria, la relación de Asad con Moscú, la invasión rusa a Ucrania... Y eso ocurrió con Obama y él no hizo nada. Merkel abrió las puertas a un millón de refugiados y le preguntó a Obama si él haría más. Él le dijo que no porque no habría sido popular en EEUU. El resto del mundo empezó a ver a un líder que no estaba dispuesto a usar el poder estadounidense en el extranjero.

P. En general, los europeos no se llevan muy bien con Trump.

R. Trump se lleva bien con Modi, Netanyahu, los saudíes... Pero con los más importantes no: Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá, Reino Unido y los europeos. Las relaciones personales de Trump están muy dañadas. Tenemos diferencias, tenemos cosas en las que estamos de acuerdo, pero el hecho de que la relación de los franceses y alemanes con los estadounidenses haya sido tan disfuncional es un problema muy importante. Si Biden gana, eso se arreglará de inmediato, pero no creo que vayamos a volver a los 'viejos buenos tiempos'.

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P. Hay una teoría en Europa según la cual Donald Trump es una buena noticia porque obliga a la UE a reaccionar. Por ejemplo, se empieza a hablar más en serio de política exterior o gasto en defensa.

R. Entiendo tu punto. Pero diría que el Brexit ha sido una crisis más grande para la UE que Trump; diría que la pandemia ha sido un evento más importante que la disrupción del presidente de EEUU. La caída del euroescepticismo o el esfuerzo extraordinario de crear un mecanismo de redistribución de riqueza que ha llevado a 27 paísesa decir que van a ayudar a los griegos, italianos y españoles... ¡Eso no fue por Trump! Sino por el coronavirus. Pienso que esos son eventos que te obligan a reaccionar mucho más que Trump. Todo el mundo habla del presidente de EEUU. Pero si preguntas: ¿qué ha hecho exactamente Trump que haya obligado a los europeos a actuar? Él ha dicho que iba a dejar la OTAN. Pero no ha estado ni cerca de hacerlo.

placeholder Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

P. En abril, usted dijo que la pandemia iba a crear un mundo menos globalizado. ¿Sigue pensando lo mismo?

R. Está acelerando el proceso de cambiar la trayectoria de la globalización. Lo ves en la guerra fría tecnológica entre China y Estados Unidos; el desacoplamiento y la creación de dos internet de las cosas. Otros países tendrán que decidir en qué lado tendrán que estar.

P. Las élites internacionales fallaron en 2008 con la crisis económica y, tras varios años de experimentos, sucedió la revuelta populista, porque hubo mucha gente que se sintió abandonada. Pero si algo ha demostrado la pandemia, es que los populistas no tienen respuestas contra problemas complejos. ¿Qué viene después?

R. Los políticos que apoyan el populismo y rechazan a los expertos no gobiernan bien. Sobre todo durante una crisis. Mira Brasil, Reino Unido, Estados Unidos o México. Pero seamos claros. En países de todo el mundo, el coronavirus está dañando más a los pobres. Lo llamamos una recuperación en forma de K porque el 10% con más ingresos mejora mientras que el 90% restante no. Y eso hará al populismo más fuerte. Tiene que haber un llamamiento a más justicia social y económica. Esta crisis debería obligar a los líderes a tomarse más en serio el sufrimiento de sus ciudadanos.

Cada vez es más difícil encontrar expertos poco politizados en Estados Unidos. Expertos que sean capaces de salir un día en Fox News y otro en CNN. Expertos que sean conscientes de la erosión democrática durante la presidencia de Donald Trump y, al mismo tiempo, acepten que los grandes problemas de EEUU seguirán ahí por mucho que el magnate neoyorquino salga de la Casa Blanca.

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