tras dos retrasos por la pandemia

Bolivia vota sin Evo Morales un año después con miedo a otra crisis institucional

El candidato del Movimiento al Socialismo, Luis Arce, anticipó que no reconocerá un resultado que no le dé el poder este mismo domingo: "La única manera de que nos ganen es con fraude"

Foto: Una mujer sostiene una bandera con la cara del expresidente de Bolivia Evo Morales (EFE)
Una mujer sostiene una bandera con la cara del expresidente de Bolivia Evo Morales (EFE)
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Bolivia apura sus últimas horas para las elecciones generales del domingo con la incertidumbre de si servirán para reafirmar la democracia o desembocarán en una nueva convulsión. El país vota a la espera de saber si el Movimiento al Socialismo, del huido expresidente Evo Morales (2006-2019), gana en primera vuelta o si irá una segunda ronda con el también expresidente Carlos Mesa (2003-2005), de Comunidad Ciudadana. El candidato del MAS, Luis Arce, anticipó no reconocerá otro resultado que no le dé el poder este mismo domingo: "La única manera de que nos ganen es con fraude".

La votación se repite un año después de los fallidos comicios que derivaron en una grave crisis institucional tras la salida del país de Evo Morales. El país sudamericano se enfrenta en medio de la pandemia a la duda de si tras este domingo habrá un Gobierno salido de las urnas, después de casi un año de interinidad de la mandataria transitoria Jeanine Áñez, o un nuevo estallido de violencia, un temor que desde hace días llevó a muchos bolivianos a acaparar comida y combustible.

Respeto a los resultados

Los comicios del 20 de octubre de 2019 fueron anulados entre denuncias de fraude a favor de Evo Morales, que había sido declarado vencedor para un cuarto mandado seguido y que siempre defendió que fue una victoria lícita. Un año después, sigue el proceso judicial que investiga qué pasó aquel día.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se ha sumado en una breve declaración a las voces que instan a respetar el resultado, que en Bolivia puede tardar varios días. El MAS va primero en las encuestas con la duda de si ganará en primera vuelta y ha anunciado que tendrá su propio sistema de cómputo, tras cuestionar que se haya eliminado un paso como la fotografía de las actas de votación y que las urnas vayan a ser custodiadas por militares, además de policías.

Morales, que siempre ha denunciado que se vio forzado a dejar el poder por un golpe de Estado de militares y policías, salió entonces abruptamente de Bolivia después de que un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtiera que hubo manipulación de resultados, mientras luego otros argumentaron que no fue así. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, subrayó que en estas elecciones el Tribunal Supremo Electoral garantiza que las actas se podrán fotografiar por quien lo desee, aunque el sistema no lo exige de la forma que hacía antes.

Unas elecciones esperadas y con mascarilla

Un total de 7,3 millones de bolivianos están llamados a elegir presidente, vicepresidente, senadores y diputados entre cinco candidaturas, tras retirarse tres durante la campaña: una de ellas es la de la presidenta interina Áñez, que en esta jornada recordó que la votación se desarrollará con un protocolo de bioseguridad para evitar contagios de covid. La cita con las urnas en Bolivia ya se pospuso ante la emergencia sanitaria del 3 de mayo al 6 de septiembre y, luego, al 18 de octubre.

Turnos de mañana y tarde, una hora más de votación, el uso de mascarillas y el distanciamiento social en las filas de votación son algunas de las medidas preventivas, en un país con más de 8.400 fallecidos y cerca de 139.000 positivos del nuevo coronavirus (la mayoría, ya recuperados) entre sus once millones y medio de habitantes.

Además de nuevos llamamientos a la calma para que no se repita la crisis política y social de los comicios de octubre de 2019, estas últimas horas trascurrieron con cierta polémica por la llegada de delegaciones de América y de Europa para acompañar la jornada de votación, incluido un incidente con un diputado argentino.

Tensa llegada de las delegaciones políticas

La llegada al aeropuerto de El Alto, junto a La Paz, del diputado argentino Federico Fagioli generó una nueva polémica en Bolivia, como el día antes pasó con delegaciones políticas venidas de distintos países de América y de España. Fagioli denunció que fue detenido y el presidente argentino, Alberto Fernández, responsabilizó al Gobierno interino de Áñez, que a su vez desmintió cualquier detención y acusó al diputado progresista de venir a Bolivia a entrometerse en asuntos internos.

El Gobierno interino denuncia que algunas delegaciones internacionales son en realidad invitados del MAS, incluida una de Podemos

La polémica desde este pasado viernes está en que el órgano electoral de Bolivia tiene autorizadas misiones internacionales de observadores como las de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), mientras que el Ejecutivo transitorio denuncia que varias de estas delegaciones no son veedores acreditados sino invitados del Movimiento Al Socialismo (MAS); incluida una de Podemos, cercano al MAS en los casi catorce años que Evo Morales gobernó Bolivia.

Morales, que desde Argentina dirigió la campaña electoral del MAS, denunció en redes sociales ante la comunidad global episodios como el del diputado argentino, defendiendo que los observadores internacionales son garantía de transparencia electoral, pues su partido cuestiona desde hace días el sistema de resultados. El expresidente hizo un llamamiento a la tranquilidad.

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