Trump ha dado positivo, ¿qué pasa ahora? Todas las alternativas
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A un mes de las elecciones

Trump ha dado positivo, ¿qué pasa ahora? Todas las alternativas

Tras el positivo por covid-19 del 'comandante en jefe', EEUU tiembla. La incapacitación o fallecimiento de un candidato presidencial tan cerca de los comicios es algo que no ha sucedido nunca

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Trump ha dado positivo, ¿qué pasa ahora? Todas las alternativas

Cuando The New York Times publicó las triquiñuelas fiscales de Donald Trump, la semana pasada, un coro de voces declaró: “¡La 'sorpresa de octubre' ha llegado pronto este año!”. Se habían olvidado de que el coronavirus andaba suelto por Estados Unidos y se disponía a dar un zarpazo en lo más alto de la jerarquía. Donald Trump y su esposa Melania han dado positivo; la campaña presidencial, ya de por sí plagada de incertidumbre y bronca, ha empezado un capítulo todavía más oscuro. ¿Qué sucedería si Trump es conectado a un respirador? ¿Qué pasaría si se pone enfermo grave o fallece, en la recta final de las elecciones?

Foto: De "la simple gripe" a dar positivo: el irónico viaje de Donald Trump con el coronavirus

La Constitución tiene prevista una línea de sucesión en caso de que alguna desgracia le ocurriera al presidente. La sección 3 de la enmienda 25 permite al comandante en jefe comunicar al Congreso, por escrito, su transferencia de poderes al vicepresidente, en caso de que se ponga físicamente o mentalmente indispuesto. Según John Hudak, experto en gobernanza de Brookings Institution, esto sucedió una vez con Ronald Reagan, en 1985, y dos veces con George W. Bush, en 2004 y en 2007. En todos los casos por procedimientos médicos que requerían anestesia.

Si el presidente, por el contrario, cae enfermo y no tiene tiempo de escribirle esa carta a los congresistas, la sección 4 de la misma enmienda permitiría al vicepresidente y a la mayoría del gabinete de Trump comunicar las noticias al Congreso. En este caso, Mike Pence, que ha dado negativo por coronavirus (al igual que Joe Biden, con quien el presidente debatió el pasado martes), ejercería de comandante en jefe en funciones. Si Pence está indispuesto, los siguientes en la línea de sucesión sería la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y, más tarde, el senador Chuck Grassley, de 87 años. Su veteranía en el Senado le hace ser el “presidente pro tempore”: tercero en la sucesión.

¿Qué pasa con las elecciones?

Estas son las reglas si el incidente sobreviene en pleno mandato. ¿Pero qué pasa si Trump es conectado a un respirador, y por tanto incapacitado, a menos de un mes de las elecciones presidenciales? ¿Se quedaría su nombre en la papeleta, lo reemplazaría el de su número dos, Mike Pence, o habría que celebrar de nuevo unas elecciones primarias?

No es un problema sencillo. Según el profesor de derecho de la Universidad de Nueva York Richard Pildes, en The Washington Post, si Trump fallece o se ve incapacitado, el Comité Nacional Republicano tendría la responsabilidad de nombrar a nuevo candidato presidencial. Los 168 miembros del comité podrían elegirlo ellos mismos o bien celebrar una nueva convención, lo cual requería la autorización de los republicanos de distintos estados. Es un método con precedentes. En 1972, cuando se descubrió que el candidato vicepresidencial demócrata era paciente de terapias de 'shock', los progresistas efectuaron este proceso para reemplazarlo.

Lo que ocurre es que apenas queda un mes para las elecciones presidenciales, varios estados han empezado a votar y no daría tiempo a organizar un nuevo nombramiento. Aquí se abrirían dos posibilidades. La primera, que el Congreso apruebe por mayoría el retraso de los comicios, de manera que los republicanos puedan nombrar a un candidato.

Donald Trump. (EFE)
Donald Trump. (EFE)

Este escenario, sin embargo, es poco probable: los demócratas, que controlan la Cámara de Representantes, no tendrían interés político en dar tiempo a los republicanos a reagrupar sus fuerzas. Y tampoco está claro que los republicanos estén por la labor. Otra dificultad de retrasar las elecciones, según la ley aprobada en 1948, es que solo se pueden aplazar unas pocas semanas. La Constitución dicta que el mandato presidencial termina el 20 de enero de 2021.

Trump en la papeleta

La segunda opción, según Rick Hansen, profesor de la Universidad de California, podría ser que se dejase el nombre de Donald Trump en la papeleta y que luego se permitiese a los delegados de cada estado, ya que representan el voto popular, elegir a una persona alternativa. La incapacitación o fallecimiento de un candidato presidencial tan cerca de los comicios es algo que no ha sucedido nunca.

En el momento de escribir estás líneas el presidente, según The New York Times, Trump solo muestra los síntomas leves de un resfriado. De momento planea seguir con su trabajo, mientras está en cuarentena con su esposa, Melania Trump, y no tiene previsto dirigirse en un discurso a la nación.

Otros líderes mundiales, como Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, o el primer ministro británico, Boris Johnson, han estado enfermos de covid-19, pero han podido volver a desempeñar sus cargos. El caso de Donald Trump, de partida, es algo distinto: el presidente estadounidense tiene 74 años, está en el límite del sobrepeso y en la recta final de una campaña electoral. Tres factores de riesgo.

Las posibilidades de reelección de Trump se han visto empañadas por su gestión de la pandemia, a la que de distintas maneras ha quitado importancia. El mes pasado, durante un mitin en Ohio, declaró que el virus “virtualmente no afecta a nadie”. Si este es su caso, tal y como desean sus aliados y su adversario, Joe Biden, que le ha dedicado sus buenos deseos en Twitter, lo decidirá el SARS-CoV-2.

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