El peor foco de nuevos contagios diarios

Tras un confinamiento devastador, a India no le queda otra que la inmunidad de rebaño

Con una contracción del 24% del PIB tras un confinamiento durísimo, ninguno de los países del G-20 ha visto una contracción económica como la que ha visto India

Foto: Gente esperando sus test rápidos de coronavirus en un centro de salud de Calcuta. (EFE)
Gente esperando sus test rápidos de coronavirus en un centro de salud de Calcuta. (EFE)

Esta semana, India superó a Brasil o a Estados Unidos como el principal foco de coronavirus en el mundo. En un solo día, India registra más nuevos infectados de coronavirus que toda China a lo largo de la pandemia. Ha pasado de una media de 62 nuevos contagios diarios en abril a más de 87.000 en 24 horas en septiembre. Suma ya 6,23 millones de casos de coronavirus (el último millón, en un lapso de apenas 11 días), de los que han fallecido 97.400. La cifra de muertos diarios no para de crecer y la sanidad india, ya de por sí muy frágil, está desbordada. Y sin embargo, a diferencia de otros gobiernos como Francia o Reino Unido, que se niegan a descartar un segundo confinamiento, o desde luego Israel, que este miércoles ha anunciado que prolongará otros 10 días el nuevo confinamiento que pesa sobre el país, India ni siquiera baraja la posibilidad. El precio del confinamiento ha sido demasiado alto, y el Gobierno ha bajado los brazos.

Tras uno de los confinamientos más estrictos del mundo, que cerró de golpe y porrazo (el anuncio se hizo con un margen de apenas cuatro horas) un país de 1.383 millones de personas —más que la población de Europa— durante más de dos meses, la factura económica ha sido terrible. El producto interior bruto del país se contrajo un 24% en el segundo trimestre de 2020 comparado con el año anterior, la mayor contracción trimestral desde que se tienen registros. Y se espera que la recesión se prolongue durante todo el año fiscal.

"Ninguno de los países del G-20 ha visto una contracción económica como la que ha visto India", explica Santosh Mehrotra, economista y director del Centro para Estudios del Sector Informal y del Trabajo de la Universidad Jawaharlal Nehru, a El Confidencial. Y esa cifra del 24% se queda corta. "Dado que el mayor golpe [del confinamiento] ha sido a la economía informal, y el Gobierno tiene problemas para hacer una medición real del alcance, nuestras estimaciones sobre la contracción del PIB real están entre el 30 o 35%". Cientos de millones de indios perdieron sus empleos y el golpe ha sacudido todos los sectores de la economía del país, con la única salvedad del sector agrícola. Los daños son tan amplios y tan profundos que varios estudios económicos pronostican que la India no logrará recuperar niveles similares a los de 2019 hasta al menos finales de 2023, y que el empleo no se recuperará hasta dentro de más de un lustro. "La recesión continuará en el próximo año, ya estamos viendo como el impulso inicial tras levantar el desconfinamiento vuelve a ralentizarse", explica Priyanka Kishore, directora de la sección de India y el Sudeste asiático de Oxford Economics, en entrevista con El Confidencial y en la que admite que está siendo conservadora.

"Esta es una de las razones por las que, incluso aunque los casos de contagios del virus están creciendo, nadie está pidiendo unas medidas tan extremas de nuevo. Parece que la actitud es más bien 'dejad a los doctores ir a trabajar, y que cada uno se cuide a sí mismo y a sus miembros más frágiles de la familia", sostiene 'The Economist' en su 'podcast' 'The Intelligence'. "India no se puede permitir otro confinamiento", se muestra contundente Mehrotra.

Unas mujeres en Bhopal (India). (EFE)
Unas mujeres en Bhopal (India). (EFE)

Pero, mientras tanto, la curva de contagios se dispara. El Gobierno de Narendra Modi, consciente de la debilidad del sistema sanitario indio, con apenas 0,5 camas de hospital por cada 1.000 habitantes, según datos de la OSCE, y una casi nula capacidad de rastreo y vigilancia sanitaria, ordenó muy pronto, el 25 de marzo, un confinamiento que ha sido descrito como uno de los más estrictos del mundo. Entonces, el foco de la enfermedad estaba en Europa, e India apenas contaba con 700 casos. Siete meses después, los expertos consultados coinciden en que se cerró "demasiado pronto".

Se cerró "demasiado pronto"

El confinamiento pareció funcionar. Los casos no terminaban de apagarse, pero el virus parecía controlado. Sin embargo, solo en la superficie. En un país de más de 1.380 millones de habitantes y las zonas metropolitanas más densas del mundo, el virus se extendió como una tea en unas ciudades donde es prácticamente imposible hacer distanciamiento físico, donde un alto porcentaje de la población vive hacinada en barrios chabolistas, sin agua corriente. Sin posibilidad de trabajar (140 millones de personas perdieron sus empleos), cientos de miles de trabajadores migrantes de otros departamentos del país quedaron atrapados en sus 'slums'. Cuando finalmente se levantó el confinamiento, miles de esos trabajadores migrantes empezaron a regresar a sus lugares de origen, tras perder sus trabajos en la ciudad, la mayoría en el sector del comercio informal o en la construcción. Se produjo ahí la gran maldición de la segunda ola en India.

"Para finales de mayo, el 80% de todos los casos de covid estaba exclusivamente en nueve ciudades, que tienen aeropuertos internacionales", relata Mehrotra. Prácticamente la mitad de todos los casos de India se podían rastrear apenas en cuatro ciudades: Nueva Delhi, Bombay, Madrás y Ahmedabad. Pero, con el desconfinamiento y el éxodo de vuelta a las zonas rurales, "fue catastrófico, significó la expansión de la transmisión comunitaria [del virus] en todo el país, incluidas las zonas rurales, donde el sistema de salud es muy débil". Para muestra, un botón: el estado de Bihar, en el noroeste del país, realizó test de coronavirus a varios cientos de trabajadores migrantes que regresaban desde Nueva Delhi. Uno de cada cuatro dio positivo por covid-19. Y eso solo en uno de los 29 estados de la India. El virus está presente ahora en todo el país.

Fue catastrófico, significó la expansión de la transmisión comunitaria [del virus] en todo el país, incluidas las zonas rurales

Pese al aumento de casos, y empujado por las consecuencias económicas, el Gobierno de Modi ordenó el levantamiento del confinamiento. Se ha reanudado el transporte público y permitido las reuniones públicas. Este mismo miércoles, el Gobierno ha permitido la reapertura de escuelas y universidades de manera paulatina, y los cines y hoteles al 50% de su capacidad. En el rico y muy golpeado por el covid-19 estado de Maharashtra (capital Bombay), se permitirá la reapertura total de bares y restaurantes. "Si el confinamiento se hubiera alargado, estaríamos devastados económicamente", ha declarado Shiv Dutt Gupta, miembro de la comisión gubernamental que ha elaborado el plan de desconfinamiento, al 'New York Times'.

El camino a la inmunidad de rebaño

Aunque sin formular, las esperanzas del Gobierno de Modi parecen ahora apuntar a la conocida como inmunidad de rebaño. Estudios de seroprevalencia realizados por el Gobierno sostienen que un llamativo porcentaje de la población tendría ya anticuerpos contra la enfermedad. Este mismo miércoles, el Consejo Indio de Investigación Médica ha publicado un macroestudio a nivel nacional de más de 29.000 personas en 700 localidades y distritos que asegura que aproximadamente una de cada 15 personas mayores de 10 años tiene anticuerpos contra el coronavirus. Entre los residentes en los barrios chabolistas, la seroprevalencia es del 15,6%, casi el doble de la de los residentes de las zonas urbanas más desarrolladas, de un 8,2%. En el caso de las zonas rurales, la seroprevalencia es de apenas el 4,4%.

"Creo que India ha tomado el camino de avanzar hacia la inmunidad de rebaño", sostiene Bhramar Mukherjee, profesora de Bioestadística y Epidemiología en la Universidad de Michigan, en una entrevista en la BBC. La experta apunta también a la sociedad india y el efecto rebote del cansancio del confinamiento. "La gente no está tomando medidas preventivas, como usar mascarillas o mantener en serio el distanciamiento físico. Puede deberse a la desensibilización, la fatiga, la negación y el fatalismo, o una combinación de todos estos elementos. Se siente como si 1.000 muertes al día se hubieran vuelto algo normal".

Una escuela en Morigaon (India). (EFE)
Una escuela en Morigaon (India). (EFE)

Según el reciente estudio mencionado anteriormente, más de 63 millones de personas en India habrían contraído el covid-19, una cifra 10 veces superior a la oficial. Que los números reales del coronavirus en India sean mucho mayores que los registrados oficialmente no es ninguna sorpresa para los expertos consultados. El director del Centro para las Dinámicas de las Enfermedades, Economía y Políticas, Ramanan Laxminarayan, explica a El Confidencial un 'worst case' escenario en el que India llegaría a registrar 300 millones de infectados, de sus 1.383 millones de habitantes. India mantiene una de las tasas de test por cada 100.000 habitantes más bajas del mundo, y con el contagio del virus a las zonas rurales, miles de casos pasarán por debajo del radar.

En la ruta a la inmunidad de grupo, el porcentaje de letalidad del coronavirus en India, un 1,6%, uno de los más bajos comparado con otros países fuertemente afectados por el virus (en Estados Unidos, es del 2,9%, en Reino Unido, del 9,5%, y en Italia, del 11,5%, según las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins), es ciertamente una buena noticia. Las autoridades sanitarias apuntan a la juventud de la población india, en la que más de un 65% está por debajo de los 35 años y la mitad tiene menos de 25, como la razón clave de esta baja tasa de letalidad. Según un artículo académico de la Oficina de Investigación Económica, la edad media de los infectados en India es inferior a la de cualquier otro país.

Sin embargo, apuntan los expertos, las muertes también estén subestimadas. En circunstancias normales, en India apenas se registra oficialmente un 86% de las muertes que se producen, y apenas un 22% de las muertes registradas cuenta con una causa oficial de muerte. Estas deficiencias impiden incluso que pueda hacerse una estimación aproximada en función del "exceso de mortalidad" comparada con años anteriores. En medio de una pandemia, miles de muertes quedarán fuera de las estadísticas.

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