ENTREVISTA Al productor de '60 Minutes'

Bill Owens: "Con el 'impeachment' a Bill Clinton, empezó a partirse América"

Desde hace dos años, es el productor ejecutivo de '60 Minutes', una de las joyas de la CBS, por cuyo plató han pasado casi todos los protagonistas de la historia de los últimos 48 años de EEUU

Foto: Bill Owens, productor ejecutivo de '60 Minutes'. (CBS)
Bill Owens, productor ejecutivo de '60 Minutes'. (CBS)

Este domingo, comenzó la 53ª temporada de uno de los programas más vistos de la televisión americana. Desde 1968, ese famoso 'tic-tac' de fondo, se ha consolidado como el magacín de noticias más visto, con un promedio de 11 millones de espectadores en directo (por encima de las noticias de la noche de CNN) y otros tantos en las diferentes plataformas en diferido. '60 Minutes' ha ganado 160 premios Emmy, 20 duPont de la Universidad de Columbia y distinciones mundiales como el RFK, el Sigma Delta Chi y el Gerald Loeb de periodismo.

Desde hace dos años, Bill Owens es su productor ejecutivo y tiene corresponsales conocidos como Anderson Cooper o Norah O´Donnell cubriendo, de manera literal, el mundo. Me recibe en su casa de Connecticut, desde donde trabaja por culpa de la pandemia, y en medio de las últimas videollamadas y retoques, del estreno de una hora de televisión que reta a sus espectadores cada semana con periodismo exigente, ese que lleva detrás un gran equipo humano y una gran inversión económica. Es una de las joyas de la corona de la cadena CBS y el plató por el que han pasado casi todos los protagonistas de la historia de los últimos 48 años de Estados Unidos.

PREGUNTA. Comenzaste en 1988 en CBS, como becario en las convenciones nacionales de Atlanta y Georgia. Toda una vida…

RESPUESTA. El recuerdo más fuerte que tengo de aquel primer día como becario de verano es abrir la puerta de la redacción, muy temprano, y de repente encontrarme cara a cara con Bob Schieffer [presentador de las noticias retirado en 2015 después de 43 años en la cadena], que me preguntó si me podía ayudar en algo. Me quedé paralizado. Primero pensé que me había equivocado de sitio porque si estaba él, yo no debía estar allí. Fue como ver a una estrella del cine. Empecé llevando cafés y después organizando los periódicos. Así era. Si veían que no eras un idiota y lo hacías bien (en serio te lo digo), te ponían a contestar las llamadas, y después me preguntaron si me veía capaz de acompañar a un cámara y traer la cinta al estudio de producción. Pasaron esas dos semanas y me gané la confianza del jefe de redacción, que me ofreció irme a Nueva York. Fui un trabajador, como decimos aquí, 'blue collar' [los de más abajo], haciendo todo tipo de tareas, y después de unos meses conseguí el empleo a tiempo completo. Trabajaba hasta la madrugada, tenía dinero y estaba viviendo en Manhattan. Nunca me lo hubiera imaginado.

Bill Owens, durante la entrevista en su casa de Connecticut.
Bill Owens, durante la entrevista en su casa de Connecticut.

P. Ya no se estilan estos comienzos.

R. Puedo sonar anticuado. Pero esto es lo que pienso. Cuando vienen los recién licenciados, lo primero que les digo es que se nota cómo los han educado en sus familias. Si yo soy el jefe y vas a por un café, no te ofendas si te pido que me traigas uno o si te pido que hagas unas fotocopias. Hay algunos de los llamados 'millennials' o de la generación C o como quieras llamarlos… que no entienden nada. Nadie es más que nadie, como personas, en una redacción. Todos deben ser tratados bien. Por supuesto. Pero el trabajo en equipo y saber tu sitio, es fundamental. En una redacción o cuando vas a cubrir situaciones complicadas, tienes que saber que dependes de otros y otros de ti. Tienes que saber qué es ser periodista. Haberlo estudiado o trabajar de periodista no significa serlo.

P. Cubriste el 'impeachment' al presidente Bill Clinton y el escándalo mundial que fue, y este año el de Donald Trump.

R. El primero fue muy serio. Recuerdo tener que explicar a mi familia política por qué un 'impeachment' a un presidente como Bill Clinton, inteligente, listo, reconocido internacionalmente… y por qué estábamos tan obsesionados con esa historia de sexo. No era por eso. Era porque había mentido. Eso era perjurio. Supimos, cuando salió el escándalo, que era verdad. Y sabíamos que el presidente no podía seguir siéndolo al final del día. Había estado teniendo un 'affaire' con una becaria. Tenía que renunciar, pero no lo hizo y decidió pelear. Puso el país, al Gobierno y al partido en medio de este escándalo. Pidió perdón a la nación y fue perdonado, pero como sabemos hoy, su comportamiento fue de todo menos cándido y de fiar. Y fue entonces cuando empezó a cambiar la realidad de cómo este país se ha partido entre la derecha o la izquierda. Realidades extremas y pronunciadas. Fue el principio de cómo tener una excusa para no dimitir, y esto no hubiera pasado antes.

Las cuestiones del 'impeachment' contra Donald Trump, aunque el asunto de fondo ha sido, digamos, más serio [Rusia y la seguridad nacional], me viene a la cabeza esa cita de Emerson de “si quieres acabar con un rey, debes matarlo”. En este sentido, se comenzó un proceso de destitución sabiendo que no iba a prosperar. Y esta ha sido la realidad. La gente se aburrió del tema porque ni siquiera los indicios estaban claros.

P. Después de años de periodismo en el terreno, te unes al equipo de '60 Minutes' en 2003 y cubriste el huracán Katrina, el genocidio de Sudán y miles de noticias.

R. Fue un tiempo de periodismo real. Ahora soy más, digamos… un gestor. Fue lo mejor de mi carrera. Ningún periodista que conozco quiere ser jefe desde el principio, y si es así, debería acudir antes al psiquiatra. Ahora que soy mayor, puedo decir, egoístamente, que mi trabajo en el terreno y como periodista fue apasionante.

P. Y después de dos años como productor ejecutivo, comienzas esta semana la nueva temporada de '60 Minutes' con uno de los grandes temas del momento: el voto por correo, y todo en medio de una pandemia.

R. Unas horas antes de su emisión, hemos acabado de editar el programa. Tenemos que dirigirnos a todo el país, con temas concretos, y sobre todo quiero estar seguro de que estamos en las historias de esta semana. Una de las dudas ahora mismo es si es seguro votar por correo. Pues eso es lo que hemos abordado desde Pensilvania. Si la gente ve que somos libres eligiendo los temas, nos verán. No quiero que nadie considere que somos partidistas. No tengo miedo a los hechos o a las críticas de un lado o de otro. Pero la audiencia tiene que saber que no hacemos los programas con una agenda cerrada.

En esta época tan politizada, tenemos que conseguir centrar y atraer con historias actuales y reales. '60 Minutes' fue fundado como un programa con tres historias: Una más seria en la portada con Martin Luther King, en medio la NASA y el viaje a la Luna, y al final, el estilismo de Jackie Kennedy, por ejemplo. Una mezcla de tres historias, unas más intensas y otras más ligeras. Como dices, es verdad que puede haber una tendencia a querer escapar de la realidad en esta época tan difícil, pero la audiencia también quiere aprender y no ser adoctrinada. Quiere huir de los gritos y las peleas. Se quiere imponer el no escuchar al que no piensa como tú. Y eso está pasando hasta en las universidades. Y es realmente preocupante y peligroso.

"Tanto los demócratas como los republicanos están echando gasolina, y esto es muy peligroso"

P. ¿Está América más dividida que nunca?

R. Si analizamos los últimos 15 años, sin duda. La actualidad va muy rápida y radical, y esto me confunde, porque nadie puede estar de acuerdo, al cien por cien, con lo que un político dice o un partido dice. Es imposible. Supongo que todo tiene que ver con la intención de los bandos políticos. Los dos están echando gasolina constantemente. La gente dice, por ejemplo, no me gusta Joe Biden, pero tengo que votarle. No hay respeto y no hay nada en esa afirmación. Y en el lado republicano, pasa lo mismo. Se ríen de Donald Trump, pero le votan. Creo que a veces se está volviendo demasiado tribal todo.

P. Tu misión como directivo y como periodista.

R. El buen periodismo enseña y explica al público. Informa. Y solo así te ganas la confianza de la audiencia. Aunque hables de temas en los que haya gente dividida, desde los impuestos al cambio climático. Educar es nuestra misión.

Bill Owens, en su casa de Connecticut.
Bill Owens, en su casa de Connecticut.

P. Dime cuál es el '60 Minutes' que no has conseguido.

R. Me gustaría tener al presidente Xi Jinping, a Angela Merkel, a Kim Jong-un y a Felipe VI… que, por cierto, lo hemos intentado, pero no lo hemos conseguido.

P. ¿Hay una caza de brujas en la televisión americana?

R. No. No lo llamaría así. Creo que hay muchos casos de extremo mal comportamiento y en algunas ocasiones, ha habido abusos sexuales. Inevitablemente, eso ha costado la carrera a muchas personas, y con razón. Creo que las redes sociales han jugado una parte peligrosa donde acusaciones no probadas han sido tratadas como hechos públicos y amplificadas antes de haber sido demostradas.

"Me gustaría tener a Xi Jinping, a Angela Merkel, a Kim Jong-un y a Felipe VI… que, por cierto, lo hemos intentado, pero no lo hemos conseguido"

P. Tus aspiraciones…

R. Ahora mismo, aspiro a poder volver al estudio, a la redacción (por la pandemia, al menos hasta enero no podremos), volver a la oficina, mandar los equipos a cubrir historias internacionales, porque esa es otra gran parte de nuestra responsabilidad y no podemos ser miopes en esto. Ahora mismo, tendríamos que estar contando lo que está pasando en Hong Kong o Venezuela. A largo plazo, solo pretendo mantener mi reputación y saber retirarme en el momento oportuno.

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