DE LA PANDEMIA A LA INFODEMIA

Hablemos de QAnon, la conspiración definitiva que amenaza el futuro de EEUU

Bienvenidos a QAnon, la tenebrosa teoría de la conspiración que ha saltado de los rincones más oscuros de Internet a la Casa Blanca en apenas tres años

Foto: Un simpatizante de QAnon en una manifestación en Brooklyn. (Reuters)
Un simpatizante de QAnon en una manifestación en Brooklyn. (Reuters)

¿Se imaginan a Pedro Sánchez elogiando a una secta, nacida en las profundidades más oscuras de Internet, que piensa que Pablo Casado, Santiago Abascal o Bertín Osborne lideran una conspiración global que maneja el mundo a su antojo mientras violan a niños pequeños y se beben su sangre?

Pues eso es lo que ha hecho Donald Trump este miércoles pese a que QAnon, la nueva conspiración de moda en Estados Unidos, está designada como amenaza terrorista por el FBI. Atiendan a un diálogo delirante en la Casa Blanca:

PERIODISTA: Durante la pandemia, el movimiento QAnon ha ganado muchos seguidores. ¿Puede decir qué opina sobre eso y de sus seguidores?

DONALD TRUMP: No sé mucho sobre el movimiento, solo creo que yo les gusto muchísimo y eso lo agradezco. He escuchado que está ganando popularidad y que son gente que no les gusta ver las calles de Portland, Nueva York o Chicago [así]. He escuchado que es gente que ama su país. No he escuchado otra cosa más allá de que supuestamente les gusto y que les gustaría que los problemas en estos sitios desaparecieran [...]

P: El punto de la teoría es la creencia de que usted está secretamente salvando el mundo de una secta satánica, pedófila y caníbal. ¿Es algo con lo que usted pueda estar de acuerdo?

D. T.: No había escuchado eso pero… ¿es algo supuestamente malo o bueno? Ya sabes… Si puedo salvar al mundo de los problemas, estoy dispuesto a hacerlo.

Ni Plandemia, ni terraplanismo ni Iluminati. Bienvenidos a QAnon, la teoría de la conspiración definitiva que ha saltado de los rincones más oscuros de Internet a la Casa Blanca en apenas tres años. De la pandemia a la infodemia, o cómo el encierro de millones de personas, con el correspondiente bombardeo de todo tipo de información, ha provocado que muchos se abandonen a los calurosos brazos de las teorías de la conspiración. Pero esta, sin embargo, no es una teoría de la conspiración cualquiera. Por eso estamos hablando de ella.

En las últimas semanas, los medios estadounidenses han publicado largos reportajes explicando el fenómeno QAnon. Varios son los acontecimientos recientes que ameritan esta cobertura: primero, un crecimiento importante de publicaciones y seguidores en redes sociales; segundo, el 12 de agosto, Marjorie Taylor Greene, una reconocida defensora de QAnon, ganó las primarias Republicanas en Georgia, casi asegurándose un puesto en el Congreso en noviembre. El presidente de EEUU afirmó en Twitter que Taylor Greene era el futuro del Partido Republicano; tercero, la rueda de prensa de Trump en la que dio un balón de oxígeno a los conspiranoicos, que tomaron sus ambiguas palabras como un apoyo tajante.

Pero, ¿qué es exactamente QAnon? En resumen: una secta que, a través de los mensajes de su profeta Q. considera a Donald Trump como el salvador del mundo que derrocará a unas élites dirigidas por los Clinton, Obama o Tom Hanks que mueven los hilos del mundo, manipularon la pandemia y en su tiempo libres se dedican a violar a niños y a beberse su sangre. De fondo, la viva imagen de una nación al borde del precipicio, un país tan dividido en el que su presidente es incapaz de rechazar un grupúsculo conspiranoico, ultraderechista y violento por un sencillo motivo: no puede permitirse perder ni un solo voto en las elecciones de noviembre.

Pero, ¿quién es Q.? ¿Cuándo surge QAnon? Y sobre todo: ¿Qué pinta Trump en todo esto? Para responder a estas preguntas, acompañemos primero al amigo Edgar a tomar una pizza al restaurante Comet Ping Pong.

Aquí solo hay pizzas (y no pedófilos)

El 4 de diciembre de 2016, Edgar Maddison Welch, un hombre de 29 años de Carolina del Norte, condujo 400 kilómetros desde Salisbury hasta Washington para investigar un asunto que le tenía muy preocupado. En el camino, le mandó un verso de la Biblia a su novia y grabó un mensaje a sus hijas diciendo que estaba tratando de proteger a personas indefensas. Cuando llegó a la capital, aparcó su coche frente al restaurante Comet Ping Pong y entró en la pizzería con tres armas, una de ellas un rifle militar. Eran las 15:00 hora local.

Una vez dentro, Edgar se puso a disparar, aunque no dio a nadie. “Fue un milagro”, reconocieron las autoridades más adelante. Una hora después, el hombre se entregó a la policía pacíficamente, reconociendo que se había equivocado: había investigado el local y, para su sorpresa, se había encontrado con una simple pizzería. Ni rastro de la red de pedófilos liderada por Hillary Clinton que buscaba. En el juicio, en el que fue condenado a cuatro años de cárcel, se lamentó “por todo” lo que había causado y reconoció que sus fuentes (los agujeros más negros de Internet) no habían sido del todo precisas.

El ‘pizzagate’ había muerto. Esta teoría de la conspiración, difundida por la ultraderecha estadounidense en webs como 4chan y 8chan, aseguraba que Clinton encabezaba una red de pedofilia global desde aquel restaurante. Ante este fracaso había que inventarse algo nuevo para seguir el ataque contra el “Estado Profundo” y defender a Donald Trump del 'Russiagate'. Y aquí entra en escena Q.

El topo

En octubre de 2017, un usuario llamado Q. empezó a publicar varios mensajes crípticos en un hilo titulado “Calma antes de la tormenta” referido a una frase de Trump unas semanas antes. Q. aseguraba ser un ‘insider’ de alto nivel del gobierno con pleno acceso a documentos de inteligencia. Compartía con los foreros el supuesto plan maestro de Trump para llevar a cabo un contragolpe contra las élites “globalistas” que dominaban el mundo y traficaban con niños. De cabeza al Gran Despertar. El estado profundo contra el pueblo. O una película de serie B donde Donald Trump es el salvador y está fingiendo que es parte del ‘establishment’ para recabar pruebas y destruir a todos sus enemigos.

Según la profecía de Q, la destrucción de los conspiradores es inminente, siempre y cuando los seguidores y patriotas sigan las migas de pan que va dejando Q… y Donald Trump. “Tú eres las noticias ahora”, dice Q repetidas veces en sus mensajes. Pero esas migas de pan de Q tienen que ser interpretadas. Por ejemplo, si Trump lleva una corbata amarilla significa que el coronavirus no existe, porque las banderas amarillas en el mundo marítimo mandan el mensaje de que el barco no tiene infectados a bordo. Y mil mensajes más.

Llegados a este punto, debe saber que, para los seguidores de esta teoría, los medios y los periodistas forman parte de esa élite globalista contraria a QAnon. Por si acaso, leamos cómo se define el propio movimiento en “QAnon: An Invitation to the Great Awakening”, escrito por 12 “anons” o seguidores de Q. que se conocen colectivamente como Where We Go One We Go All (WWG1WGA) (Allá a dónde va uno vamos todos). Este libro se convirtió en uno de los más leídos en Amazon en marzo del año pasado. Actualmente, se puede seguir adquiriendo en la plataforma.

“Este libro es una guía hacia una importante parte de realidad que ha sido cuidadosamente ocultada y desacreditada erróneamente por los medios. Revela un movimiento extraordinario que se ha puesto en marcha, una batalla de proporciones épicas. Tanto lo sepas como no, estás involucrado en esto porque el resultado de esta batalla determinará el destino de tus hijos y de futuras generaciones tanto en América como en el mundo. Sin embargo, tan solo conocerás algo vagamente de QAnon o Q. Si valoras la verdad, querrás aprender sobre el movimiento QAnon y la batalla que se está labrando en tu representación para protegerte a ti y a tus hijos del abuso y la esclavitud. La guerra entre el Bien y el Mal ya no es meramente simbólica. El Mal está siendo llevado a la justicia y a los tribunales militares. Los líderes del gobierno corruptos, los famosos, los líderes religiosos, los líderes mediáticos y los líderes empresariales serán juzgados y castigados por estar involucrados en traición, tráfico de humanos, sacrificios rituales y perversiones impronunciables”.

Simpatizantes de la teoría de la conspiración QAnon en un mitin de Donald Trump. (Reuters)
Simpatizantes de la teoría de la conspiración QAnon en un mitin de Donald Trump. (Reuters)

En la misma página de Amazon, este fue uno de los comentarios destacados con más de 1.300 me gustas. Juzguen ustedes mismos:

"Algunas personas no son conscientes de que una VERDADERA guerra se está librando entre conspiradores globalistas y amantes de la libertad y patriotas. El tema es si EEUU, junto al resto del mundo, estará dominado por unos pocos trillonarios satánicos y caníbales o por nosotros El Pueblo. La importancia de este conflicto no puede ser infravalorada. No sería dramático decir que los conspiradores tienen un plan para destruir el 90% de la población mundial y esclavizar al resto. Lo que se lee como una novela de ciencia ficción es, de hecho, el mundo real en el que vivimos".

También, por supuesto, hay comentarios negativos. Este resume bastante bien al resto:

“Es muy simple: si crees toda esta basura escrita en este libro entonces te recomiendo que pidas ayuda mental. Esto es para toda la gente que esta sola y que busca algún tipo de explicación para su dolorosa existencia… Encuentro muy alarmante que Amazon venda cualquier cosa relacionada con Q. QANON está en la lista de terroristas del FBI. Y por una buena razón. Es un grupo de gente inestable y peligrosa. Espero que Amazon deje de vender esta basura".

Y es cierto. El año pasado, el FBI afirmó que QAnon era una amenaza terrorista nacional, citando ejemplos violentos de los últimos años y asegurando que las teorías de la conspiración avivan la amenaza de una violencia extrema. “QAnon se está convirtiendo en un movimiento cada vez más exitoso por una mezcla de razones. Sigue usándose como una especie de mecanismo para los seguidores de Trump que quieren creen que él está “secretamente” logrando grandes cosas. Aunque esta narrativa podría parecer absurda, el “pánico satánico” es una antigua tradición estadounidense”, explica Julian Feeld, experto en QAnon y autor del podcast QAnon Anonymous, a El Confidencial. “Este tipo de teorías conspiranoicas se difunden más en épocas de desigualdad económica y están avivadas por otro tipo de crisis relacionadas como la migración masiva, el calentamiento global y la intervención extranjera”.

Por supuesto, Q. prácticamente nunca ha acertado en sus pronósticos, como la supuesta detención inminente de Hillary Clinton que nunca llegó. Pero como las mejores teorías de la conspiración, QAnon puede explicar cualquier contradicción gracias a su ambigüedad y a su componente casi religioso. Su principal lugar de esparcimiento, reunión y comunión es 4chan, un foro de imágenes y texto creado por Christopher Poole en 2003, acaparado por la extrema derecha desde hace años (allí nacieron símbolos de la ‘alt-right’ como la ‘rana pepe’ y el propio ‘Q.’) y que se caracteriza por no censurar ni obligar a identificarse. Esta especie de Forocoches ultra es el lugar perfecto para crear una comunidad como QAnon sin tener siquiera que dar un solo nombre, pero para llegar tan lejos necesitas algo más.

Pero, ¿cómo se difunden estas historias?

¿Cómo es posible que cientos de miles (o incluso millones de personas, según informes internos de Facebook) de personas sigan esta teoría críptica y fantasiosa? Para introducir sus tentáculos en las instituciones y en tu propia casa hay una serie de pasos que no habrían sido posibles sin altavoces. ¿Quién pone esos altavoces? Internet. Como explica el informático y experto en desinformación Marcelino Madrigal, que lleva años persiguiendo delitos como la pornografía infantil, QAnon no sería nada sin internet. “Están por todas partes de la web. Sus supuestas informaciones, a las que llaman drops, se pueden encontrar en sitios como este, con herramientas creadas por su propia comunidad”.

Pero olvidémonos por un momento de 4chan y demás. Si QAnon ha tenido un trampolín, sobre todo en los últimos tiempos, ese ha sido las redes sociales, que solo han actuado de forma contundente cuando la conspiración ya era imparable. Twitter dice que QAnon está relacionado con más de 150.000 cuentas, ha borrado más de 7.000 y ha prohibido que se haga apología de sus teorías; Facebook, por su parte, ha eliminado 790 grupos, 100 páginas y 1,500 anuncios. También bloqueó más de 300 hashtags en Facebook e Instagram y adicionalmente, se impusieron restricciones a más de 1,950 grupos, 440 páginas y más de 10,000 cuentas en Instagram.

Según un informe al que tuvo acceso NBC, la mayoría de usuarios que se adentraron en la conspiración QAnon “empezaron en comunidades de salud, grupos religiosos y new-age en Facebook, Twitter e Instagram se introdujeron a grupos extremistas como QAnon, ayudados por creencias compartidas como la energía, la curación o Dios. Y muchas veces por la recomendación de los algoritmos”.

“Hay un esfuerzo por reclutar a más cristianos a la causa de QAnon. Considero que QAnon es más un culto político y que su autodenominado líder Q. es visto junto a Trump como a la solución a todos los problemas del mundo, que son un culto satánico que involucra a traficantes y pedófilos”, explica Steven Hassan, consejero estadounidense de salud mental que ha escrito sobre el tema del control mental y las sectas y los cultos, a El Confidencial. “Ellos creen que llegará el día, que se llama “La Tormenta” en el que habrá mucha violencia contra sus enemigos”.

Pese a que las medidas parecen estar cortando por lo sano, expertos como Madrigal creen ni se hizo antes ni se hace ahora lo suficiente. “Creo que pueden hacer lo que no hacen. Es curioso que las redes sociales y demás desarrollen y tengan tantas herramientas para proteger negocios tan potentes como la música y los derechos de autor y de esto pasen”, apunta. El modelo de negocio de las redes aquí es clave. “Tanto Twitter, Facebook y Youtube se han beneficiado mucho de la expansión de QAnon. Facebook y Youtube han recomendado vídeos conspiranoicos y contenido de la ultraderecha de forma consistente a través de sus algoritmos”, recalca Feeld.

Sin embargo, no todo es culpa de las redes sociales. "Antes de la amplificación de este círculo vicioso vinieron las condiciones materiales para que este tipo de teoría conspiranoica se desarrollara: desigualdad económica, falta de control y ‘accountability’ del gobierno, la militarización de la policía, la proliferación de agencias de inteligencia, escándalos relaes de trata de niños como el caso de Jeffrey Epstein, etc”, explica Julien Feeld. “Todo esto ha contribuido a la expansión de QAnon. Aunque trate de dar un cambio de forma estética (renombrándose como #SaveTheChildren para atraer diferentes públicos), creo que QAnon ya es una característica cultural de la forma de vida estadounidense.

QAnon, ¿el futuro del GOP?

Como hemos dicho al principio de este artículo, QAnon no es una teoría de la conspiración más. En los últimos meses, diversos políticos del Partido Republicano han mostrado simpatía por el movimiento. “He encontrado al menos 76 candidatos que apoyen las teorías QAnon, actuales o antiguos, que este año compiten por entrar en el Congreso que han apoyado esta teoría de la conspiración de algún modo", explica Alex Kaplan, investigador senior en Media Matters, a El Confidencial. "Por lo menos 20 de ellos son candidatos que se juegan un puesto en las urnas en las elecciones generales en noviembre”.

Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

La más famosa es la ya citada Greene. En un vídeo de 2017, dijo que “solo hay una oportunidad en la vida para echar a esta camarilla de pedófilos y adoradores de Satán, y creo que tenemos al presidente que será capaz de hacerlo”. Y el presidente Trump tuiteó este 12 de agosto: “Felicidades a la futura estrella del partido Republicano Marjorie Taylor Greene en una gran victoria en las primarias para el congreso en Georgia contra un rival muy duro e inteligente. Marjorie es fuerte en todo y nunca se rinde. Una verdadera GANADORA". Pero hay más: el hijo mediano de Donald Trump compartió un post en Instagram sugiriendo que Joe Biden, candidato presidencial y rival a las elecciones de noviembre, era un pedófilo. Más tarde dijo que solo estaba haciendo una broma.

Por supuesto, no todos los Republicanos se han puesto el gorrito de papel albal. Adam Kinzinger, congresista por Illinois, atacó la conspiración asegurando que QAnon era un invento. “Este “insider” ha predecido un montón de cosas mal (pero la gente no recuerda ANTIGUAS predicciones) por lo que ahora ha cambiado a generalidades vagas. Podría ser propaganda rusa o un tipo en su sótano. En cualquier caso, no hay sitio en el Congreso para este tipo de conspiraciones”, tuiteó. Otros líderes republicanos también han cargado contra QAnon, pero la mayoría de ellos están lejos de la órbita Trump.

“Es delirante rechazarlos como un grupúsculo sin poder”, dijo recientemente Steve Schmidt, un antiguo estratega republicano que se ha convertido en un crítico de Trump, al NYT. “El Partido Republicano se está convirtiendo en la casa de una amalgama de teóricos conspiranoicos, actores extremistas y nacionalistas blancos”.

Jay Nordlinger, periodista y editor de la conservadora National Review, aseguraba que “esta cosa de Q. es más grande de lo que la gente imagina. Trump, Pence et al. obviamente sienten que no pueden repudiarlos. Necesitan cada voto que puedan conseguir en noviembre. ¿Habrá algún suelo para la derecha? ¿Algún suelo desde donde los conservadores puedan reconstruir [el partido]? No tengo muy claro que ya hayamos llegado".

De momento, el Partido Republicano sigue adentrándose, como 'Alicia en el País de las Maravillas', en su particular madriguera de conejo. En una época normal, un presidente habría criticado a QAnon por simple cálculo político: apoyarles habría restado más votos de los que habría sumado. Pero no vivimos en tiempos normales. Una prueba es que el hombre más poderoso del planeta apoya a una secta que piensa que nuestros líderes violan a niños y a nosotros ni siquiera nos sorprende porque, al fin y al cabo, tenemos otras cosas más importantes de qué preocuparnos.

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