El país que le gana al covid sin cuarentena y en pleno invierno (pese a la gripe)
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LA EXCEPCIÓN DEL CONTINENTE

El país que le gana al covid sin cuarentena y en pleno invierno (pese a la gripe)

Sin decretar una cuarentena obligatoria, el Gobierno uruguayo ha logrado controlar la pandemia en un continente que un día sí y otro también rompe récords de nuevos casos y fallecidos

Foto: Una boda en Uruguay, hace unos meses. (Reuters)
Una boda en Uruguay, hace unos meses. (Reuters)

El 13 de marzo, Uruguay detectó los primeros cuatro casos de coronavirus. El presidente, Luis Lacalle, declaró la emergencia sanitaria, suspendió las clases y los espectáculos públicos y exhortó a la población a quedarse en sus casas. Cinco meses después, en medio del invierno, este país sudamericano ya volvió a las aulas de forma parcial, reabrió los centros comerciales, casi todos los espectáculos públicos están en marcha (sin público en algunos casos) y la pandemia se ha mantenido siempre bajo control.

Sin decretar en ningún momento una cuarentena obligatoria, el gobierno uruguayo ha logrado controlar la pandemia en un continente que un día sí y otro también rompe récord de nuevos casos y fallecidos. Un poco por el miedo al virus y otro poco por la “libertad responsable”, a la que tantas veces hizo referencia el presidente, hasta fines de abril el confinamiento voluntario funcionó a la perfección. Pero desde mayo el movimiento en las calles es similar al de las semanas previas a la pandemia.

Desde el inicio de la pandemia en marzo, el gobierno nacional se ha dedicado a controlar brotes y rebrotes. Y si bien es cierto que este país de 3,5 millones de habitantes tiene algunas ventajas de densidad poblacional en este contexto, eso no explica su exitoso manejo de la situación sanitaria. Montevideo, la capital en la que habitan 1,3 millones de personas, es una ciudad con una densidad de habitantes muy superior a cualquiera de la comunidad de Aragón y en todo este tiempo nunca se reportaron más de 30 casos en un día.

Foto: Oficiales de policía en las calles vacías de Ciudad de Panamá. (Reuters)

Hasta el momento, apenas se han detectado 1.457 casos (411 cada millón de habitantes), mientras que la tasa de mortalidad es de apenas 12 fallecidos por cada millón de habitantes (España ronda los 60 por cada millón, mientras que Perú llega a 82, Chile a 56 y Brasil a 52). La tasa de positividad en los test —unos 2.000 diarios— es cercana al 0,5%, mientras que en España ese número asciende al 6%.

En el medio del invierno

En un país que se desvive por el fútbol, la metáfora deportiva está a la orden del día para explicar temas complejos. Entonces, el combate al coronavirus se transformó en un partido de fútbol muy difícil, que iba cero a cero y en el que quedaba todo el segundo tiempo por delante. Esa segunda mitad, larga y peligrosa, era nada más ni nada menos que el invierno, cuando la gripe estacional suele llenar las camas de las UCI.

La metáfora fue utilizada por Rafael Radi, coordinador del Grupo Asesor Científico Honorario y primer uruguayo en ser miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. El gobierno se ha apoyado desde un principio en un grupo de cientos de científicos, coordinado por Radi, que trabaja de manera honoraria y es el que sugiere qué actividad retomar y cuándo esperar.

Foto: Jair Bolsonaro. (EFE)

Pero, ¿cómo hizo Uruguay para enfrentar a la pandemia en invierno? La respuesta es múltiple pero uno de los elementos a destacar es la vacunación antigripal. Año tras año, unas 500 mil personas se vacunan contra la gripe estacional pero en 2020 fueron un millón las dosis suministradas previo a la llegada del frío. El Ministerio de Salud Pública impulsó una campaña que incluyó vacunación a domicilio y que priorizó a la población de riesgo. “La idea, con la aplicación de la vacuna, es dominar el pico estacional de influenza para que no compliquen los CTI (UCI)”, dijo el ministro de Salud Pública Daniel Salinas en el medio de la campaña de vacunación.

Eso, sumado al uso de la mascarilla y las medidas de distanciamiento físico, llevaron a que la circulación de enfermedades respiratorias estuviera por debajo del promedio de otros años. Uruguay redujo la cantidad total de fallecidos en un 9% entre marzo y mayo, según datos difundidos por la prensa local. En 2019 habían sido 6.074 y en 2020 fueron 5.574. Sin embargo, el organismo de salud pública se ha negado a difundir oficialmente los datos sobre mortalidad y sus causas.

Además, desde el inicio el Poder Ejecutivo se enfocó en ampliar la cantidad de camas de UCI, tal como recomendaba la Organización Mundial de la Salud, y en ningún momento el sistema estuvo cerca de saturarse.

Discotecas y fronteras

Si bien la vida cotidiana en Uruguay ya se parece bastante a la de febrero, con todos los protocolos correspondientes, las fronteras continúan cerradas y no hay fecha para su reapertura. El sector turístico, una de las principales actividades económicas del país, agoniza por estas horas y las perspectivas no son muy alentadoras, ya que los vecinos (Brasil y Argentina) están lejos de tener la situación controlada.

Uno de los brotes más importantes del país -y donde están todos los focos actualmente- fue detectado en la localidad de Rivera, fronteriza con Brasil. Las ciudades binacionales son la principal preocupación de las autoridades, ya que son muy difíciles de controlar. Además, algunas actividades, como las discotecas, que han generado polémica en España, se mantienen cerradas y las autoridades tanto nacionales como locales intentan desactivar fiestas clandestinas fin de semana tras fin de semana.

placeholder Médicos y enfermeros uruguayos, dando el alta a uno de los pacientes más graves por coronavirus. (EFE)
Médicos y enfermeros uruguayos, dando el alta a uno de los pacientes más graves por coronavirus. (EFE)

Para concienciar a los sectores más jóvenes, el gobierno ingresó a la plataforma TikTok a través de sus influencers. Convocó a 36 personas con muchos seguidores que, de manera honoraria, difundieron el mensaje del gobierno para combatir el coronavirus y evitar que los jóvenes acudieran a fiestas clandestinas.

A tal punto preocupa al Ministerio de Salud Pública las fiestas nocturnas que el próximo gran escollo a sortear es lo que en Uruguay se conoce como la Noche de la Nostalgia. Cada 24 de agosto, previo al festivo por la declaratoria de la independencia, personas de todas las edades salen a fiestas y discotecas a bailar canciones del siglo pasado. Se trata de la noche del año en la que más gente sale de fiesta y que, obviamente, este año no se podrá celebrar de forma legal. En el gobierno lo consideran una “prueba de fuego”.

Rastrear, aislar y testear

Las medidas aplicadas por Uruguay no son novedosas. Todos los países que han logrado controlar la pandemia han seguido un camino similar. Apoyo e interacción con el sistema científico, testear lo máximo posible y rastrear y aislar a todos los contactos de cada positivo para también testearlos.

Mientras que en los primeros días de la pandemia Uruguay realizaba unos 400 test diarios, en los últimos siete días tuvo un promedio de 2.000, teniendo días en los que rozaba los 4.000 análisis. La producción de test PCR a nivel local permitió ampliar de forma significativa la capacidad para diagnosticar. Además, se han realizado testeos aleatorios en determinados grupos, como a los maestros justo antes del regreso a las aulas en algunas zonas del país. Por otro lado, otra receta clave para combatir al virus ha sido contar con un sistema público de salud fuerte y la atención de médicos a domicilio, algo extendido en Uruguay.

Foto: El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. (EFE)

No todo son luces en el país latinoamericano. Desde el inicio del invierno Uruguay también cuenta con una aplicación con alertas de exposición al coronavirus, pero el uso entre la población ha sido limitado y está lejos de los números a los que aspiraba el gobierno.

Sin embargo, si bien nadie se anima a dar por derrotado al virus, con el fin de las temperaturas bajas a la vuelta de la esquina y con la pandemia bajo control, Uruguay se consolida como la excepción del continente en el combate al coronavirus.

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