la zona 'cero' trasladada a otras urbes

La magnitud de la explosión de Beirut: así sería la zona catastrófica en otras ciudades

Los daños producidos en un radio de 500 metros, lo que se correspondería con la zona más cercana al almacén del puerto, acabarían con el centro de Madrid, por ejemplo, lleno de escombros

Foto: El área que resultaría más devastada en Madrid de ocurrir una explosión así (Francisco París/EFE)
El área que resultaría más devastada en Madrid de ocurrir una explosión así (Francisco París/EFE)

Un recuerdo de boda marcado por la onda expansiva de la explosión, un cura que retransmise una misa a través de internet, una embarazada a punto de dar a luz en el hospital Saint George que se ve sorprendida por los temblores, unos niños que miran por la ventana y acaban 'enterrados' entre cristales... Son algunas de las historias más personales que ayudan a comprender el alcance de la explosión ocurrida en la tarde del martes, 4 de agosto, en la zona portuaria de Beirut, una catástrofe que ha sumido al Líbano en una nueva crisis tras los múltiples daños ocasionados en zonas a distinta distancia del epicentro de la explosión. Mientras algunos heridos protestan contra el Gobierno por la corrupción de las autoridades y la miseria a la que se han visto, de nuevo, abocados, siguen las labores de rescate tres días después para localizar con vida o recuperar los cuerpos de los desaparecidos.

De acuerdo con el recuento de víctimas mortales que se ha dado a conocer hasta el momento, son al menos 154 las personas que han perdido la vida debido a la explosión, cuyo origen se debería, de acuerdo con lo que se apunta en la investigación en curso, al abandono de 2.700 toneladas de nitrato de amonio durante seis años, un químico industrial que además de ser utilizado como fertizante, es un componente de explosivos mineros que, en el caso de almacenarse de forma indebida y contaminarse, resulta altamente reactivo. Según explica para la BBC árabe la profesora Genevieve Langdon, especializada en Ingeniería de explosiones y sus efectos en la Universidad de Sheffield de Reino Unido, el hecho de que en la zona del puerto hubiera también almacenes llenos de cereales contribuyó a absorver y desviar la intensidad de la explosión, que generó un cráter de 70 metros de radios en el espacio concreto sobre el que se levantaba el edificio donde se concentraba el nitrato de amonio.

Hasta el momento, las autoridades libanesas han arrestado a 16 personas, incluido el director del puerto, Hassam Quraitem, tras el incidente, que se sintió en toda la ciudad de Beirut e, incluso, a más de 300 kilómetros en Chipre. La onda expansiva de la explosión, cuya potencia de destrucción cifran especialistas de la Universidad de Sheffield citados por la BBC en una décima parte de la potencia explosiva que supuso la bomba atómica lanzada sobre la ciudad de Hiroshima, provocó daños de diferente escala en varios kilómetros a la redonda. Mientras que en un radio de 500 metros, la zona más cercana al almacén donde se había apilado el nitrato, todo quedó destrozado y solo han quedado escombros, como bien se puede ver reflejado en imágenes tomadas por satélite que muestran el antes y el después de esa zona, en al menos una milla a la redonda —más de un kilómetro y medio— se reportaron daños en numerosos edificios, entre los que se incluye el hospital de San George, cristales rotos, escombros, daños en fachadas o niños heridos en el barrio de Gemmayzeh, tal y como apunta 'The New York Times'.

A la izq., la zona que resultaría más devastada y, en rojo, el cráter; a la derecha, el área que registraría daños importantes (Francisco París)
A la izq., la zona que resultaría más devastada y, en rojo, el cráter; a la derecha, el área que registraría daños importantes (Francisco París)

De ocurrir una explosión similar a la sucedida en Beirut en pleno centro de Madrid, la capital española, la Puerta del Sol quedaría reducida a la nada al ser en sí misma el epicentro de la explosión. Además, el accidente provocaría daños muy importantes en la zona 'cero' más directa, todas las calles y edificios comprendidos en un radio de 500 metros que tocarían la Gran Vía, Callao, el barrio de los Austrias, el barrio de las Letras y también Tirso de Molina, por ejemplo. Si se amplia la imagen de la catástrofe hasta un radio de dos kilómetros, más de una milla a la redonda —el área en el que en Beirut se registraron daños extensos en diversos edificios, según reportan desde la BBC—se puede observar en la imagen superior, concretamente en el círculo de la derecha, como buena parte de la capital se vería afectada, alcanzando el Parque del Retiro, Atocha o Argüelles, entre otros barrios.

Estas serían las zonas más devastadas de Barcelona y Sevilla de darse una explosión similar (Francisco París)
Estas serían las zonas más devastadas de Barcelona y Sevilla de darse una explosión similar (Francisco París)

Si se compara con las ciudades españolas de Barcelona o Sevilla, la Antigua Izquierda del Ensanche, en el caso de la capital catalana, y el casco antiguo del centro de la urbe andaluza quedarían de esta forma cubiertos por los escombros en la zona más cercana a la explosión y la que estaría totalmente devastada, expandiéndose los daños hasta en dos kilómetros a la redonda. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), los efectos desatados por la explosión habrían sido equivalentes a un terremoto de 3,3 grados en la escala de Ritcher, con la salvedad de que la magnitud registrada en el caso de una explosión ocurre en superficie, a diferencia de una catástrofe natural provocada por un terremoto.

Misma situación en Lima, Perú, o París, Francia. (Francisco París)
Misma situación en Lima, Perú, o París, Francia. (Francisco París)

Mientras el Consejo Supremo de Defensa del Líbano ha prometido imponer el "máximo castigo" a los responsables de la explosión, las autoridades libanesas temen que los contagios del coronavirus SARS-CoV-2 se disparen dado el caos que reina en la ciudad tras la explosión. Al menos cuatro centros hospitalarios han quedado destruidos y los heridos empiezan a desbordar el sistema sanitario del país. La imagen que muchos recordarán será la de la peor explosión ocurrida por una causa no nuclear y para algunos, como el gobernador de Beirut, Marwan Abboud, resulta inevitable que el escenario de la devastación no les recuerde a las imágenes de la destrucción en Hiroshima y Nagasaki que han resistido al paso del tiempo en el imaginario colectivo.

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