Egipto teme perder caudal de agua

Etiopía comienza a llenar la polémica Gran Presa del Renacimiento en el Nilo

Tras el fracaso de la última ronda de negociaciones, amenaza con detonar un conflicto regional por el control de las aguas del río africano entre Etiopía, Sudán y Egipto

Foto: Imagen de satélite de la Gran Presa del Renacimiento etíope. (Reuters)
Imagen de satélite de la Gran Presa del Renacimiento etíope. (Reuters)
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Etiopía habría comenzado el proceso de llenado de su Gran Presa del Renacimiento etíope (GERD), una mega infraestructura hidroeléctrica construida sobre el río Nilo y que amenaza con detonar un conflicto regional por el control de las aguas del río africano entre Etiopía, Sudán y Egipto, quien teme que su acceso a los recursos hídricos se vean mermados. El anuncio etíope se produce poco después de que la última ronda de negociaciones entre los tres países ribereños acabaran bloqueadas sin acuerdo alguno.

Este miércoles, el ministro etíope de Agua, Irrigación y Energía, Sileshi Bekele, ha anunciado que las operaciones de relleno de la GERD, con capacidad de hasta 74.000 millones de metros cúbicos de agua, han dado comienzo ya este julio, como había prometido el Ejecutivo del primer ministro Abiy Ahmed Ali y según el último calendario que manejaba Adis Abeba. "El llenado está en marcha de conformidad con el proceso normal de construcción de la presa hidroeléctrica", ha afirmado Bekele, en declaraciones a la televisión estatal.

Para Etiopía, la GERD, que comenzó su construcción en 2011 y será la mayor central energética del continente, es la culminación de un ambicioso megaproyecto de modernización de su economía, principalmente agrícola, hacia una economía más industrializada centrada en la explotación y exportación de energía hidráulica. Con la energía que proporcionará la presa, Etiopía pretende hacer frente a la creciente demanda energética de su población, la segunda mayor del continente y de la que menos un de un tercio tiene acceso a la electricidad.

Para los egipcios se trata, en cambio, una amenaza existencial: Egipto depende del Nilo para cerca del 96% de su consumo hídrico, y El Cairo teme que la presa reduzca drásticamente su caudal de agua dulce disponible —y vital— en las próximas décadas. Hoy día, Egipto consume alrededor de 640 metros cúbicos de recursos de agua dulce per cápita, y su población supera ya los 100 millones de habitantes.

Categóricamente contrario a la construcción de la presa, en anteriores ocasiones el Gobierno egipcio ha amenazado a su vecino del sur con "todo tipo de consecuencias", describiendo el llenado unilateral de la presa por parte de Etiopía como una violación de acuerdos internacionales. Etiopía, en cambio, ha defendido lo que considera su "derecho soberano" para la construcción y el llenado progresivo de la presa, que podrá prolongarse entre cinco y 15 años. El tercer país en discordia, Sudán, ha expresado también su preocupación por el llenado de la presa, aunque Etiopía le ha ofrecido parte de los 6.400MW de energía eléctrica que calcula extraer de la GERD, así como facilitar el control de las periódicas inundaciones que asolan el país.

Imágenes de satélite sobre la GERD en julio de 2017, 2018, 2019 y 2020. En color oscuro, el agua acumulada. (Reuters)
Imágenes de satélite sobre la GERD en julio de 2017, 2018, 2019 y 2020. En color oscuro, el agua acumulada. (Reuters)

Las declaraciones del ministro de Agua, Irrigación y Energía etíope confirman los rumores levantados por la publicación en los últimos días de imágenes de satélite en las que parece que aumenta la acumulación de agua en la zona de la presa, comparada con la situación en años anteriores. La megapresa (con un coste estimado en unos 4.500 millones de euros), en cambio, no está completamente construida todavía. "El llenado de la presa no necesita esperar hasta que se complete la construcción", ha añadido el ministro. El gobierno etíope quería comenzar el llenado este julio, justo después de la sequía y con la llegada de la temporada de lluvias.

Fracaso de la negociación

La construcción de la GERD, a apenas 15 kilómetros de la frontera etíope con Sudán y sobre el afluente principal del Nilo, el Nilo Azul (que lleva el 80% del caudal del total del río) no solo ha puesto en peligro el histórico 'statu quo' de las aguas del Nilo, sino que también amenaza con llevar al borde del conflicto internacional a los países protagonistas. La última ronda de negociaciones, que se prolongan ya casi nueve años, finalizó sin acuerdo el pasado lunes. En ellas, se pretendía alcanzar un acuerdo que garantizara, tanto durante el proceso de llenado como más adelante, un flujo mínimo para Egipto.

"Posturas sin cambios y demandas adicionales y excesivas de Egipto y Sudán impidieron la conclusión de esta ronda de negociación con un acuerdo", declaró este martes el Ministerio de Agua, Irrigación y Energía de Etiopía. El ministro de Exteriores egipcio, Sameh Soukry, por su parte, advirtió que "no deseamos volver otra vez al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero si algo amenaza a la paz regional e internacional, la responsabilidad recae en el Consejo de Seguridad, para llevar a cabo acciones para prevenirlo".

Foto de archivo de la construcción de la GERD. (Reuters)
Foto de archivo de la construcción de la GERD. (Reuters)

Egipto basa su derecho sobre el río más largo del mundo —más de 450 millones de personas dependen de sus aguas— en acuerdos de época colonial que se remontan a 1959, bajo el Reino Unido, con Egipto y Sudán como los principales beneficiados de los Acuerdos de Aguas del Nilo, que repartían el caudal del río entre ambos Estados: 75% para Egipto y 25% para Sudán, una cuota de unos 55.500 y 18.500 millones de metros cúbicos anuales respectivamente. Además, se otorgaban a sí mismos poder de veto sobre la construcción de cualquier presa que pudiera limitar sus reservas. Una cita atribuida al entonces líder egipcio Anuar Al Sadat en 1979 sostiene que el agua "es el único motivo que puede llevar a Egipto de nuevo a la guerra". "El Nilo es una cuestión de vida, un asunto de existencia, para Egipto", afirmó en septiembre de 2019 el presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi.

Estos acuerdos coloniales no han sido reconocidos por ningún Estado río arriba, cuyo rápido crecimiento demográfico en los últimos años y sus aspiraciones económicas (Uganda, en el afluente Nilo Blanco, también ha construido varias presas y plantas hidroeléctricas) requieren una mayor participación de las aguas del Nilo y replantear el tablero geopolítico de la región.

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