De taxista a transportista de cadáveres por culpa del coronavirus en India
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SUS VECINOS NO SABEN EN QUÉ TRABAJA

De taxista a transportista de cadáveres por culpa del coronavirus en India

La historia de un indio de 38 años que ha tenido que cambiar de trabajo obligado por la situación y se enfrente a interminables jornadas de trabajo por apenas 200 euros al mes

placeholder Foto: Mohammad Aamir Khan, junto a la ambulancia que se ha convertido en su trabajo (Reuters/Danish Siddiqui)
Mohammad Aamir Khan, junto a la ambulancia que se ha convertido en su trabajo (Reuters/Danish Siddiqui)

Los datos oficiales sobre la propagación del coronavirus en India apuntan a que hay más de 325.000 casos confirmados en el país y, al menos, 9.000 víctimas mortales. Sin embargo, son muchos los expertos que apuntan a que las cifras reales serían muy superiores y el horizonte no es menos complicado, dado que aparecen nuevos brotes por todo el país cada día.

India ha estado más de dos meses confinada por el covid-19, pero no ha conseguido que el número de contagios descienda de los más de mil casos… oficiales. Ese confinamiento obligatorio llevó al paro a Aamir Khan, un taxista de 38 años de Nueva Delhi que se quedó sin clientes de un día para otro. La respuesta a sus problemas le llegó por medio de un amigo: conducir una ambulancia privada temporalmente, pero no sabía a lo que se iba a tener que enfrentar.

Foto: Un sacerdote cristiano desinfecta el altar de un iglesia en Bhopal, India. (EFE)

Aamir no se dio cuenta, hasta que comenzó a trabajar, de que muchos de sus clientes serían enfermos de coronavirus. Pero poco después de empezar en su nuevo empleo, esos pacientes con covid-19 iban a dejar paso a decenas de cadáveres: la ambulancia se convirtió en un coche fúnebre que no daba abasto para poder transportar cadáveres desde el hospital a los cementerios y a las piras de cremación.

"Te acostumbras con el tiempo"

La situación es tal que Aamir tiene que llevar varios cuerpos apilados uno sobre otro en multitud de ocasiones. Una situación a la que ha llegado a acostumbrarse, tal y como explica a Al Jazeera: "Fue extraño para mí llevar un cuerpo en lugar de un paciente, pero con el tiempo, me acostumbré". Ahora, el problema es tratar de no contagiarse en un ambiente tan peligroso.

placeholder Mohammad Aamir Khan también tiene que ayudar con los enterramientos (Reuters/Danish Siddiqui)
Mohammad Aamir Khan también tiene que ayudar con los enterramientos (Reuters/Danish Siddiqui)

Aamir necesita un equipo de protección, pero el bochornoso calor de Nueva Delhi lo hace poco práctico: "Nos desmayaremos en media hora si usamos el kit y trabajamos". Por eso, tanto él como otros conductores están utilizando simples batas finas de hospital, pero eso podrían provocar que se contagien con el virus: "Siempre nos preocupa que podamos contraer la infección".

En India apenas hay ambulancias públicas, por lo que la mayoría de personas tiene que recurrir a ambulancias privadas, que, en muchos casos, son simples camionetas reconvertidas en transporte funerario. Además, los conductores están mal pagados por jornadas de trabajo larguísimas y no tienen seguro médico alguno: "Se supone que debemos trabajar 12 horas al día, pero nunca son 12. Antes, solía haber uno o dos cuerpos. Pero ahora la morgue está llena".

Las camionetas convertidas en transporte funerario llevan el número de teléfono en un lateral paque que alguien lo anote y les llame si los necesitan

Aamir ha mantenido en secreto su trabajo a sus vecinos por miedo, ya que médicos, enfermeras y otros sanitarios han sido atacados y marginados en diferentes lugares del país: "Todavía piensan que estoy desempleado". Reconoce que su sueldo de 17.000 rupias indias, apenas 200 euros al mes, no compensa los riesgos, pero hay otra salida: "Estoy harto. Pero, ¿qué otra opción tengo?"

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