Regresan los mítines y se abren las economías

¿Se ha olvidado EEUU del coronavirus? En realidad, sigue al alza en 23 estados

Frente a la recuperación de Nueva York, las infecciones de coronavirus están multiplicándose en otros estados del interior, que hasta el momento parecían haber evitado lo peor de la pandemia

Foto: Carteles en contra del racismo en EEUU frente a la Casa Blanca (EFE)
Carteles en contra del racismo en EEUU frente a la Casa Blanca (EFE)

Las protestas por la muerte del afroamericano George Floyd han llenado las calles de Estados Unidos, y las imágenes de su funeral, los testimonios de su familia en el Congreso y las llamadas tanto a acabar con el racismo sistémico como la reforma de la Policía han copado los titulares. Donald Trump ha anunciado que vuelve a los mítines electorales -siempre multitudinarios- este 19 de junio en Tulsa, Oklahoma, a apenas cinco meses de la celebración de elecciones presidenciales este noviembre. Ya ha anunciado más eventos en las próximas semanas en otros cuatro estados. Cada vez más gobiernos locales levantan restricciones y abren sus economías, mientras los estadounidenses salen a la calle y reanudan sus trabajos. Anthony Fauci, el "Pedro Simón" de la Administración Trump, está prácticamente desaparecido del escenario. ¿Se ha olvidado EEUU del coronavirus?

Esta semana, EEUU superó los 2 millones de casos confirmados de coronavirus. Donald Trump ha afirmado, sin embargo, que el virus en Estados Unidos es ya apenas unas "brasas" y "ceniza" de una pandemia ya superada. Mirando las cifras totales, podría tener razón: los casos diarios registrados en el país parecen estables o ir ligeramente descendiendo desde el pico de finales de abril; también ha descendido el conteo diario de muertes con covid-19. Sin embargo, mirando más de cerca, el problema está lejos de resolverse. Las cifras totales bajan gracias a la recuperación de Nueva York, gran epicentro de la pandemia en EEUU y que llegó a registrar, en abril, más casos que ningún otro país. Frente a la recuperación de Nueva York y Nueva Jersey, las infecciones de coronavirus están multiplicándose en otros estados del interior, que hasta el momento parecían haber evitado lo peor de la pandemia.

Las nuevas infecciones, más diversificadas alrededor del país, suben en al menos 23 estados (de los 50 del país), según los datos recopilados por la prensa estadounidense en función de los casos confirmados en los últimos 14 días. Estados como Texas, Arizona, Carolina del Sur, Utah, Alaska y Oregón están entre los que ven más pronunciada la curva del crecimiento. En total, EEUU registra más de 2.023.300 casos y 113.820 fallecidos, el más afectado del mundo, y el virus parece continuar circulando ampliamente dentro del país, abandonando el gran foco de Nueva York y entrando con fuerza en otros estados a medida que se van reabriendo las economías. Algunos de los más radicales en su reapertura, como Texas y Florida, están entre los que han visto crecer sus cifras de contagios diarios.

Según cifras oficiales, algunos de los estados mencionados reportan incluso más de 1.000 casos nuevos al día. Los muertos diarios en todo el país superan también el millar.

Suben las hospitalizaciones

Y no son solo las infecciones detectadas, una cifra cuyo aumento podría quizá asociarse con un mayor número de test de diagnóstico practicados. En más de una docena de estados se está registrando un pico de hospitalizaciones relacionadas con el coronavirus, según datos ofrecidos por la CNN y el Covid Tracking Project. Por tercer día consecutivo esta semana, Texas ha registrado un récord de hospitalizaciones, un 42% de subida desde el 25 de mayo.

Arizona, un estado que ha visto crecer tanto su número diario de contagios como de hospitalizaciones, ha instado esta semana a sus hospitales que activen planes de emergencia para hacer frente a la nueva oleada de casos. Las autoridades locales advierten que, si la racha continúa, los hospitales podrían estar llenos a fin de mes.

"Hemos visto un crecimiento continuado de casos de covid-19 en Arizona en las últimas dos semanas. Nuestras UCI (unidades de cuidados intensivos) están muy llenas cuidando de los más enfermos entre los enfermos que están batallando el covid-19. Desde el 15 de mayo, los pacientes de covid-19 con respiradores se han cuadriplicado", ha advertido Banner Health, uno de los mayores conglomerados hospitalarios en la zona.

Arizona es, curiosamente, uno de los cuatro estados donde Trump pretende celebrar primero sus mítines electorales, junto a Oklahoma (la primera cita, en Tulsa este 19 de junio), Florida y Carolina del Norte. Aunque la curva del virus (infecciones, hospitalizaciones y muertes) está controlada en Oklahoma, donde se mantienen estables, tanto en Arizona como Florida y Carolina del Norte los números están creciendo.

Y solo es el principio. Según apuntan los expertos, las protestas por la muerte de George Floyd a manos de un agente de policía blanco, que se han registrado en más de 200 ciudades de todo el país, grandes y pequeñas, avivarán el virus, fácilmente contagiable en un contexto de poca distancia social, mucho contacto entre personas y gritos que esparcen las pequeñas gotitas de saliva llenas de carga vírica. Es decir, en la próxima semana, calculan los epidemiólogos de EEUU, se podría registrar un nuevo aumento en los casos confirmados.

El pico que se está detectando ahora, especialmente la de hospitalizaciones, coincide con la agresiva reapertura de muchos estados de EEUU tras la celebración el 25 de mayo del 'Memorial Day' (Día de los caídos). Tras semanas de medidas contra la expansión del virus, desde el cierre de locales a la prohibición de eventos multitudinarios, incluso recomendaciones de permanecer en casa dependiendo de cada estado, "la gente quiere regresar a sus vidas", titula la prensa estadounidense. Y así lo está haciendo.

Ignorado en la Casa Blanca

Desde la Administración Trump quieren que el coronavirus pase cuanto antes. Pese a que las protestas podrían ser un evento supercontagiador, Trump apenas ha mencionado este aspecto. En general, atraer la atención sobre el coronavirus es atraer también la atención sobre los errores de la primera respuesta estadounidense, que fueron desde ignorar al virus hasta errores de coordinación.

Ahora toca centrarse en la campaña electoral, con la victoria de Trump mucho más incierta que hace apenas unos meses. Según reporta el NYT, citando a fuentes de la Administración, Trump ahora asiste a muchísimas menos sesiones informativas de la 'task force' de la Casa Blanca sobre el coronavirus. También están mucho más ausentes tanto Fauci, el experto nacional en infecciones que durante semanas aparecía prácticamente todos los días en las televisiones de EEUU, como la coordinadora de la respuesta de la Administración Trump al coronavirus, Deborah L. Brix. Y sin el bombardeo mediático de datos y nuevas preocupaciones, el público también empieza a seguir con su vida.

El vicepresidente Mike Pence (quien precisamente dirige la 'task force' de la Casa Blanca contra el coronavirus) subió esta semana una fotografía a sus redes sociales con una multitud de voluntarios de campaña apretados en una sala, ninguno llevando mascarillas. Tuvo que eliminar el tuit. Distraídos con las protestas raciales, muchas veces cargadas de un componente anti-Trump y con votantes demócratas entre los protagonistas, parece haber un acuerdo tácito de dejar de denunciar tan insistentemente la expansión del virus entre los propios congresistas demócratas, apunta The New York Times.

En este escenario de reaperturas y pasar página, aunque la nueva normalidad parezca en realidad todavía lejos, expertos médicos citados por la CNN apuntan a "decenas de miles" de muertos más en EEUU para septiembre, "entre 800 y 1.000 diariamente". "Creo que en este momento, la mayoría de los estadounidenses no están listos para confinarse de nuevo, y lo entiendo completamente. Sin embargo, aquí está el resultado final, que es eso: la gente parece que está dispuesta a vivir junto a este virus", afirmó Ashish Jha director del Instituto de Salud Global de Harvard, en la CNN. "Significa que entre 800 y 1.000 estadounidenses morirán todos los días. Vamos a tener otras 100.000 muertes para septiembre. Es un costo catastrófico", concluyó.

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