La oleada de protestas en EEUU deja un muerto y toque de queda en varias ciudades
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Asesinato de George Floyd

La oleada de protestas en EEUU deja un muerto y toque de queda en varias ciudades

Las autoridades de Minesota no creían que las protestas se recrudecerían por cuarta noche consecutiva, después de que el asesino de Floyd fuese finalmente acusado de homicidio

Foto: La oleada de protestas en EEUU deja un muerto y toque de queda en varias ciudades
La oleada de protestas en EEUU deja un muerto y toque de queda en varias ciudades

Decenas de ciudades en Estados Unidos han registrado otra noche de protestas y disturbios contra la violencia policial de sesgo racista. Las autoridades han reforzado la presencia uniformada en las calles, incluyendo en ocasiones efectivos de la Guardia Nacional, para atajar los altercados. El asesinato de un afroamericano indefenso, George Floyd, a manos de un policía blanco de Mineápolis, Derek Chauvin, ha resucitado el fantasma de Ferguson: las fuertes protestas del verano de 2014.

En Indianápolis (al norte del país) una persona ha muerto y al menos otras dos recibieron disparos en el transcurso de las protestas que tenían lugar en el centro de la ciudad, según explicó en rueda de prensa el jefe de la Policía de la ciudad, Randal Taylor, en declaraciones recogidas por la CNN. Las autoridades no han dado por el momento más detalles de cómo fue el tiroteo y han pedido a los ciudadanos que eviten la zona de los incidentes.

El Ayuntamiento de Nashville, en Tennesse, llegó a arder momentáneamente y varias ciudades han impuesto el toque de queda. En Brooklyn, Nueva York, al menos otro furgón policial ha sido pasto de las llamas y ha habido cargas contra los manifestantes en el barrio de Flatbush. Varias botellas volaron hasta los agentes, hubo explosiones de fuegos artificiales, y las correspondientes cargas se sucedieron en medio de la noche. Y eso que las manifestaciones habían empezado de forma pacífica, con gente regalando agua y sándwiches apenas unas horas antes de la violencia.

A las tres de la tarde, un sol tórrido caía sobre los manifestantes. “El silencio blanco promueve la violencia blanca”, decía uno de los carteles. La protesta empezó en la intersección de las avenidas Ocean y Parkside, en un barrio de mayoría negra, sobre todo africaribeña, de Brooklyn. El 90% de los presentes, sin embargo, eran blancos.

Nada ha cambiado. Ocurre lo mismo una y otra vez. Nadie nos escucha, así que tenemos que hacer más ruido

“Como persona blanca, de clase media, no tengo que preocuparme de que alguien me presione contra el suelo con su rodilla, por el color de mi piel”, dice Julie Peppito, residente de Brooklyn. “Estoy muy cansada de esto...”, añade, y su voz se quiebra por la emoción. “Quiero ayudar. Y esto es lo menos que puedo hacer”.

Por todas partes había referencias a Black Lives Matter (“las vidas negras importan”): un movimiento descentralizado que se fundó en 2013, después de que el policía blanco George Zimmerman, asesino del adolescente desarmado Trayvon Martin, se librase de cargos. Desde entonces, la mayoría de los responsables de muertes similares han evitado la cárcel. Quienes mataron a Michael Brown, Eric Garner, Tamir Rice, Freddie Gray o Philando Catile no fueron procesados o fueron absueltos.

“Me alegro mucho de ver tantas protestas por todo el país”, dijo Sean Cantrell, ingeniero mecánico de Brooklyn. “Nada ha cambiado. Ocurre lo mismo una y otra vez. Nadie nos escucha, así que tenemos que hacer más ruido”. Varios manifestantes pedían “abolir la policía” en sus carteles, como Clement, que prefirió no dar su apellido. “Quiero que los policías sean desarmados”, dijo, sin querer explicarse.

Foto: Muere un joven durante los disturbios en Detroit por los sucesos de Mineápolis

El viernes, una manifestación delante del estadio de Atlantic-Barclays se tornó violenta: los policías, de todas las tallas y edades, algunos de ellos vestidos de paisano, acabaron golpeando o rociando con spray de pimienta a algunos de los manifestantes. El tumulto se extendió a las calles adyacentes. Un furgón policial acabó en llamas y varios violentos vandalizaron la comisaría de Clinton Hill.

“Tenemos una larga noche por delante en Brooklyn”, tuiteaba el alcalde neoyorquino, Bill De Blasio. “Nuestro único objetivo es desescalar esta situación y hacer que la gente llegue sana y salva a su casa. Habrá una completa revisión de lo que ha ocurrido esta noche. No queremos ver una noche así nunca más”. La noche se saldó con más de 200 detenidos.

Un hombre confronta a un efectivo de la Guardia Nacional en Mineápolis. (Reuters)
Un hombre confronta a un efectivo de la Guardia Nacional en Mineápolis. (Reuters)

Nueva York no fue la única ciudad marcada por la protesta y los disturbios. En Mineápolis, donde estalló la indignación por el asesinato, por estrangulamiento con la rodilla, del indefenso George Floyd, las autoridades detuvieron a 50 personas en otra noche más de protestas. Los 2.500 policías fueron desbordados. “Simplemente son más numerosos que nosotros”, reconoció el gobernador de Minesota, el demócrata Tim Walz. Las calles de la ciudad amanecieron con más negocios chamuscados, entre ellos una gasolinera, restaurantes, una oficina de correos y varios vehículos.

“Lo que veo que ocurre en las calles de Atlanta no es Atlanta. Esto no es una protesta. No es el espíritu de Martin Luther King. Esto es el caos”

En Louisville, Kentucky, siete personas han sido heridas de bala, y en Detroit un joven de 19 años ha muerto tiroteado desde un coche. La policía busca al agresor. En Atlanta varios manifestantes atacaron la sede de la CNN. “Lo que veo que ocurre en las calles de Atlanta no es Atlanta. Esto no es una protesta. No es el espíritu de Martin Luther King. Esto es el caos”, dijo la alcaldesa, Keisha Lance.

“¿Cómo es que todos estos lugares tan mal defendidos están gestionados por demócratas progresistas?”, se preguntó el presidente de EEUU, Donald Trump, en Twitter. “Vuélvanse duros y luchen (arresten a los malos). ¡FUERZA!”. El presidente ordenó a las unidades de policía militar que se preparen para un posible despliegue. La Guardia Nacional ya ha sido activada en Mineápolis y en otras ciudades.

Una de las protestas más ruidosas tuvo lugar a unos centenares de metros de la propia Casa Blanca, donde el presidente dijo haber estado observando. Donald Trump felicitó a los agentes del Servicio Secreto por su actitud calmada frente a los manifestantes, y advirtió de que, si algunos saltaban la valla, “serían saludados por los perros más agresivos, las armas más ominosas”. El republicano dijo, sin ofrecer pruebas, que los manifestantes eran “grupos organizados” que no tenían nada que ver con George Floyd, el afroamericano asesinado en Mineápolis. La Casa Blanca tuvo que cerrarse temporalmente. Docenas de reporteros se quedaron dentro.

Las autoridades de Minesota no creían que las protestas se recrudecerían por cuarta noche consecutiva, después de que el asesino de Floyd, el policía Derek Chauvin, fuese finalmente arrestado y acusado de homicidio en tercer grado. Sin embargo, como ha sucedido en otras ocasiones, esta no es una garantía de que sea juzgado culpable. “Estamos desbordados”, declaró John Elder, portavoz de la policía de Mineápolis. “Creo que nunca hemos visto algo así antes en Minesota. Estamos lidiando con una pandemia y con esta tragedia, y ahora con la debacle resultante”.

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