OPERACIÓN GEDEÓN

'Loca Academia de Mercenarios', versión Venezuela: cómo no se debe invadir un país

¿Existió un contrato para “tercerizar” una invasión marítima a Venezuela como parte de un movimiento llamado Operación Gedeón en plena pandemia? Sí. El resto de la historia ya es más complicada

Foto: Detención de dos supuestos mercenarios por el régimen de Nicolás Maduro. (Canal VTV)
Detención de dos supuestos mercenarios por el régimen de Nicolás Maduro. (Canal VTV)

¿Existió un contrato para “encargar” una invasión marítima a Venezuela como parte de un movimiento llamado Operación Gedeón? Sí, el contrato existió. ¿Conocía Juan Guaidó, líder opositor y presidente 'encargado' del país, los detalles? Sí, Juan Guaidó conocía la operación y el contrato. ¿El operativo continuó a pesar de que la agencia internacional AP reveló dos días antes el plan y a sus líderes? Por supuesto. ¿Incluso cuando funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro dijeran públicamente hace meses que conocían el complot? Afirmativo. ¿Resultado? Episodio rocambolesco, fracaso y confusión. 'Business as usual' en Venezuela.

La madrugada del domingo 3 de mayo, varios residentes de Macuto –pueblo costero a 13 kilómetros del principal aeropuerto del país- informaban en redes sociales sobre el sobrevuelo de helicópteros y un enorme despliegue de cuerpos de seguridad del Estado. Horas después, el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol informó sobre la detención de “un grupo de mercenarios terroristas procedentes de Colombia con la finalidad de cometer actos terroristas y asesinatos a líderes del gobierno. La operación continúa y no se descartan nuevas detenciones”.

Al día siguiente, y a pesar del sonoro fracaso, se cumplió el anunció de Reverol: otro grupo intentó desembarcar en las playas de Chuao, unos 80 kilómetros al oeste de Macuto. Esta vez los estaban esperando 'pescadores' en shorts, chanclas y pistolas. “Es la respuesta del pueblo humilde a quienes con vanidosa burla ofenden nuestra patria”, dijo el Fiscal General de la República Tarek William Saab en Twitter. En medio de la confusión, Nicolás Maduro, objetivo principal del operativo y a cuya cabeza Washington le ha puesto precio -15 millones de dólares-, aprovechaba la oportunidad para dar imagen de autoridad. Una excusa perfecta para perseguir a opositores y oxigenar a sus menguadas bases con la épica del relato del hombre de pueblo que derrota la soberbia imperial. El 'plot twist' perfecto.

De vuelta a la Bahía de los Cochinos

A las pocas horas, el chavismo tenía preparados los titulares que comparaban el fiasco de la llamada 'Operación Gedeón' con el intento de invasión de exiliados cubanos con el apoyo norteamericano a Playa Girón, en la cubana Bahía de Cochinos en 1961. La trama envejecía bien gracias a un guion adaptado 59 años después. “Playa Girón e incursión a Venezuela: paralelismo de victoria popular”, escribió el medio estatal Telesur, un canal regional creado por el fallecido Hugo Chávez.

Peor guionista ha tenido Juan Guaidó. Explicar lo que sucedió ha tomado tiempo al presidente de la Asamblea Nacional. El viernes 8 de mayo, cinco días después de la primera incursión fracasada y después de algunos mensajes grabados y transmitidos en redes sociales, circuló un informe dirigido a la comunidad internacional en el que Guaidó daba su versión. A falta de un nombre mejor, el gobierno interino llamó a lo ocurrido “los acontecimientos del 3 al 7 de mayo en Venezuela”. Sin saber cómo nombrarlo, intentaban explicarlo: no fue una invasión, tampoco un golpe de Estado, ni un evento de magnitud que haya logrado desestabilizar más que la rutina de unos pueblos de pescadores.

Nicolás Maduro. (EFE)
Nicolás Maduro. (EFE)

A su favor está que no son “acontecimientos” fáciles de narrar. Ni siquiera está claro cuántos mercenarios estuvieron involucrados, la cifra de muertos o el número exacto de detenidos. El Gobierno de Maduro asegura que las operaciones dejaron al menos a 37 detenidos -hasta el momento- y que habría al menos ocho muertos. Los implicados podrían ser varias decenas -entre ellos disidentes venezolanos y al menos dos exmilitares estadounidenses-.

“Es difícil definir qué pasó. Hay una confluencia entre las principales dos hipótesis: una en la que efectivamente hubo un desembarco, aunque desembarco entre comillas, porque la verdad es que fue un operativo en el que intentaron infiltrar a un grupo reducido de supuestos combatientes. Por otro, una estrategia de propaganda por parte del gobierno de Nicolás Maduro. No es que fuera todo cierto o fuera todo mentira. Los hechos existieron pero fueron amplificados por el régimen para tratar de aprovecharlo políticamente”, dice Andrei Serbin Pont, analista internacional experto en armas y director de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales.

Ahora el foco está puesto en el líder de la operación, Jordan Goudreu, un exboina verde estadounidense y médico de las fuerzas especiales del Ejército que recibió la Estrella de Bronce por su valentía en las guerras de Irak y Afganistán. Su historia como miembro de la Operación Gedeón fue revelada por la agencia de noticias AP el 1 de mayo, dos días antes de la incursión encallada. Goudreu es propietario de una empresa de seguridad privada llamada Silvercorp USA que fue contratada por dos hombres del entorno cercano de Guaidó como parte de las opciones para la “liberación de Venezuela”, según han publicado varios medios.

Estos hombres serían el controvertido estratega político asentado en Miami JJ Rendón y el diputado opositor Sergio Vergara, ambos designados el año pasado por el gobierno interino de Guaidó -reconocido por medio centenar de países- como miembros de una comisión de estrategia y crisis. Hasta la fecha, han demostrado más habilidad para lo segundo que para lo primero.

La historia política reciente de Venezuela está repleta de episodios inverosímiles como este, algunos protagonizados por el propio Guaidó -las salidas clandestinas del país a pesar de tener una prohibición legal de hacerlo o la fracasada sublevación del 30 de abril de 2019- otras por el chavismo -como el esperpéntico viaje de la vicepresidenta Delcy Rodríguez a España y su reunión secreta con José Luis Ábalos, ministro de Pedro Sánchez. De fondo, una de las crisis económicas y sociales más brutales de las que se tengan registro en América Latina.

Guaidó y una “loca academia de mercenarios”

Guaidó se defendió asegurando en un comunicado dirigido "a la comunidad internacional" que él nunca firmó un contrato para tercerizar una incursión armada y derrocar a Maduro. Alrededor de esta idea se ha centrado su confusa estrategia de control de daños. También informan a sus aliados internacionales que, desde el año pasado, sabían que "la dictadura” había infiltrado unos topos en la Operación Gedeón, razón por la que decidieron no involucrarse en el operativo.

El propio Diosdado Cabello, segundo hombre fuerte del gobierno venezolano, se jactó el 28 de marzo de haber permeado el plan opositor. “Se dividen y una gente de ahí dice que no va a participar y se para (levantan) de la mesa porque hay asesores extranjeros y gente ligada al narcotráfico. Las reuniones siguieron y después dejaron de ir otros y falló la logística. ¿Por qué falló la logística? Porque se robaron los reales. Es más, les voy a decir algo: algunas reuniones las hicieron porque nosotros dimos la logística. ¿Ven cómo estaban de infiltrados? Sí señor”, dijo Cabello hace más de un mes en Con el mazo dando' mientras el público del 'late show', en su mayoría militares, reía con entusiasmo.

“Nunca sabremos del todo lo que pasó porque en estos casos nada es lo que parece. Pero sí hay ciertos elementos que permiten hacerse una idea del dibujo completo. Lo que ocurrió fue una acción desesperada de unos hombres en situación de desespero liderados por Jordan Goudreu, en una operación en la que también había elementos infiltrados”, considera Carmen Beatriz Fernández, experta en comunicación política, al tratar de diseccionar las las escenas de lo que parece una “comedia de enredos”.

El 'topo infiltrado', según el informe del gobierno interino, apunta al entorno de Clíver Alcalá Cordones, un general retirado del Ejército venezolano que desertó del chavismo y fue extraditado desde Colombia a Estados Unidos en marzo de este año acusado de narcotráfico. Alcalá Cordones era aliado de Goudreu en la Operación Gedeón hasta que fue enviado a Estados Unidos.

“Es fundamental la extradición de Clíver Alcalá Cordones. Había sido aliado y socio en esta aventura de formar hombres para una invasión de alto nivel a Venezuela y, cuando es extraditado, el equipo entra en una situación desesperada, en un campamento precario en Colombia, con poco dinero, muchas necesidades. La nota de AP parece la filtración de alguien con la ambición de detener lo que a todas luces parecía una misión suicida”, dice Fernández.

Un desastre con nombres y apellidos

“Desde el punto de vista táctico, un despliegue de este tipo en las costas venezolanas no tiene sentido. Primero, porque se sabía que estaban infiltrados. Pero más allá de eso, en este momento escasean el combustible y los repuestos, entonces toda la costa venezolana tiene una reducción bastante grande en el tráfico marítimo, sobre todo de pequeñas lanchas como las que supuestamente fueron utilizadas en este operativo", dice Serbin Pont. "Las unidades costeras tienen sistemas de cámaras y radares flir que facilitan la detección de embarcaciones. Era uno de los puntos más expuestos para desembarcar en este momento”.

El grupo de muertos y detenidos de esta operación suicida es heterogéneo: el capitán Robert Colina, alias Pantera, exseguidor del chavismo; Adolfo Baduel, hijo del general Raúl Baduel -un antiguo amigo de Chávez ahora que cayó en desgracia y está preso sin posibilidad de defensa en una cárcel militar-; Luke Denman y Aaron Barry, exmilitares estadounidenses veteranos que participaron en misiones en Irak y Afganistán, entre otros. El fiscal Saab informó sobre 31 detenciones. Todos obedecían a Goudreu, quien dirigó la operación desde Estados Unidos. Ahora han quedado en manos del sistema carcelario venezolano, conocido por sus torturas y violaciones de Derechos Humanos por organismos como las Naciones Unidas.

Militares venezolanos. (EFE)
Militares venezolanos. (EFE)

Además de las 31 detenciones, la Fiscalía venezolana emitió 22 órdenes de arresto. Allí están Vergara, Rendón y Goudreu. Pero no Guaidó. Protegido por Estados Unidos, de nuevo queda fuera de la lista de perseguidos políticos: “La trascendencia o falta de trascendencia de esta operación va a depender de lo que pase con Trump, Europa y los otros socios internacionales de Guaidó. Si no pasa nada allí, es posible que el episodio no tenga mayor trascendencia porque, lamentablemente, todo lo que tiene que ver con Venezuela depende de terceros. De los muchos pecados mortales del chavismo este quizá sea el peor: haber hecho de Venezuela un peón subalterno a los intereses de terceros países”, dice Fernández.

Serbei considera que en este momento los aliados internacionales de Guaidó están lidiando con la pandemia y la crisis económica que vendrá, pero estos hechos no dan una imagen de coherencia de la oposición venezolana. “Queda claro que no hay un comando unificado dentro de la coalición de Guaidó o que hay disputas dentro de ese comando unificado, lo que hace desconfiar un poco sobre los procesos de toma de decisiones. Estados Unidos no mostró una postura muy fuerte y aparentemente estaría abriendo canales de negociación directa con el régimen”.

Fernández también cree que algunos funcionarios del gobierno de Maduro que no fueron convidados a una negociación –espoleada por la enorme presión estadounidense- pueden haber encontrado en la Operación Gedeón un camino para detonarla: “Podría ser que se estuviese dando un nuevo esfuerzo de negociación con el Gobierno de Maduro y gente que estuviera excluida, a manera de hipótesis, fueron los que azuzaron la operación”.

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