150.000 CONTAGIOS EN AMÉRICA LATINA

"Aquí ya tenemos hambre": la cuarentena arrasa con las economías de Latinoamérica

La epidemia de coronavirus ha llegado a América Latina en un momento de fuerte conmoción política y económica. Las cuarentenas impuestas no están sino agravando la precaria situación

Foto: Venezolanos en Colombia. (Reuters)
Venezolanos en Colombia. (Reuters)

El rugido de un camión a las afueras de Bogotá rompe el silencio de la carretera andina, menos concurrida de lo usual por la cuarentena decretada el 24 de marzo en toda Colombia. El vehículo pasa junto a una veintena de personas que camina en silencio a 2.600 metros de altitud y levanta el pelo de Will Daza, el más veterano de sus integrantes. Como el resto, es migrante venezolano y regresa a su país con todas sus pertenencias a cuestas porque se ha quedado sin ingresos y sin casa por el aislamiento social. Sin dinero para pagar el autobús, les esperan más de 600 kilómetros a pie.

“El camino no nos da miedo. Entre todos nos acompañamos. Si no tuvimos miedo cuando salimos para Colombia, no vamos a tener miedo para volver a nuestro país. Dios no bendice al cobarde, sino al valiente. Y nosotros estamos con Dios”, dice Will Daza mientras avanza a paso lento.

"Aquí ya tenemos hambre": la cuarentena arrasa con las economías de Latinoamérica

Will trabajaba de mecánico hasta que cerraron la empresa por la cuarentena y quedó sin empleo ni ingresos. A su hijo le pasó lo mismo. Ambos tuvieron que dejar la habitación que compartían porque les pusieron de patitas en la calle por no poder pagar el alquiler. “Nos sacaron del arriendo, la dueña de la casa. No tenemos recursos para sostenernos en cuanto a la alimentación. Y están llegando recibos y recibos… y uno no tiene para comer, mucho menos va a tener para pagar un recibo o un alquiler”, lamenta.

En su misma situación están los cientos de venezolanos que han emprendido el camino a pie para volver a su país. Muchos vuelven con niños. Parte de quienes regresan ni siquiera tienen los medios necesarios para una travesía de tal calibre. No son pocos quienes recorren el camino con apenas unas chanclas de playa. Pero los aprietos económicos no son solo para los venezolanos migrantes. La crisis del coronavirus ha dejado sin ningún ingreso a cientos de miles de colombianos. Los barrios más empobrecidos de las grandes ciudades se han llenado de trapos rojos. Camisetas, sábanas y hasta piezas de ropa interior cuelgan de las casas para mandar un sencillo mensaje: “Aquí tenemos hambre”.

Son los efectos de la cuarentena en un país que no tiene los recursos económicos de Europa. Colombia, eso sí, parece estar conteniendo el virus, al menos si sus cifras se comparan con las del otro lado del charco o las de algunos de sus vecinos. En el país cafetero se han contabilizado, hasta el 26 de abril, 5.379 casos positivos de coronavirus, y se habían dado 224 muertes. Estos números son una ínfima parte de los 150.000 contagios y 7.400 muertes el día 25 de abril que ha registrado América Latina, según los datos ofrecidos por los países de la región. La mayoría, salvo algunas excepciones, establecieron fuertes cuarentenas desde el principio.

La pesadilla de Guayaquil

Uno de los epicentros de la pandemia en la región ha sido Ecuador. El país sudamericano registra más de 22.500 casos positivos de coronavirus y 576 muertes, aunque muy pocos allí creen esas cifras. Guayas, la provincia más afectada por la pandemia en el país, enterró a unas 10.000 personas entre marzo y la primera quincena de abril. La zona suele registrar a unos 2.000 fallecidos al mes. Son 7.939 muertes de más desde la llegada de la enfermedad al país, el 29, de febrero, según informó la agencia EFE.

Las escenas vividas en Guayaquil, la capital de la región, fueron de pesadilla. Los cuerpos se acumularon en los domicilios y en las calles de la ciudad porteña durante días, ante el colapso de hospitales y funerarias. El Ejército tuvo que hacer presencia para retirar los cadáveres.

El vecino Perú fue el primer país de América Latina en establecer una cuarentena. El 15 de marzo inició el aislamiento obligatorio muy estricto y cerró todas sus fronteras, cuando había 71 casos confirmados y no se registraba muerte alguna. Los militares hicieron presencia en la calle desde muy temprano, y se decretaron medidas de ayuda a los más desfavorecidos que fueron alabadas mundialmente. Pero la pandemia parece estar acelerando en el país andino. Las autoridades reportaron el sábado 25 hasta 3.683 nuevos casos de coronavirus, una cifra récord en el país, para un total de 25.331 contagiados y 700 muertos.

La epidemia de coronavirus ha llegado a América Latina en un momento de fuerte conmoción política. Perú acababa de celebrar elecciones legislativas cuando llegó el virus, después de que el presidente, Martín Vizcarra, cerrase el congreso a finales de 2019. Pero dos países profundísimamente convulsionados, como Chile y Bolivia, han tenido que suspender sus citas electorales debido a la pandemia.

El Congreso chileno, por unanimidad, decidía en marzo retrasar hasta octubre el referéndum constitucional previsto para el 26 de abril. La nueva Carta Magna, que iba a sustituir a la aprobada en los 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet, tendrá que esperar. Solo el coronavirus ha podido frenar las masivas protestas antigubernamentales iniciadas a finales de 2019, aunque los estudiantes y organizaciones sociales que espolean las manifestaciones han anunciado en varias ocasiones su intención de volver a la calle en cuanto acabe la cuarentena.

El presidente, Sebastián Piñera, fue el foco de la polémica el pasado 3 de abril, cuando apareció en Plaza Italia, epicentro de las manifestaciones durante meses, para sacarse una fotografía en el lugar, entonces vacío. Su gestión de la crisis también ha sido criticada por parte de la población, que ha reclamado mayores medidas de aislamiento, y una inyección de fondos en la maltrecha sanidad pública. El país austral registraba el 26 de abril 13.331 casos confirmados de coronavirus y 189 muertes.

Bolivia y los tanques de guerra

Bolivia, por su parte, ha tenido que postergar la repetición de las elecciones presidenciales, previstas para el próximo 3 de mayo. Planea celebrarlas en julio, aunque dependerá de la evolución de la pandemia. El Gobierno interino de Jeanine Áñez introdujo medidas férreas de cuarentena, pero ha sido calificado de autoritario por los sectores opositores, liderados por el izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS) del expresidente Evo Morales, exiliado en Argentina.

“Bolivia es el único país donde la pandemia se combate con tanques de guerra”, dijo el líder indígena, que acusó a Áñez, que es candidata a la presidencia, de estar manejando la crisis “con fines netamente electorales”. La líder derechista, por su parte, acusó al expresidente de gastar más en polideportivos que en hospitales. “Ahora nos damos cuenta de que tener canchitas no nos sirve de nada si no tenemos salud”, refirió la pasada semana. Bolivia registra 866 casos confirmados de coronavirus y 46 muertes.

La convulsión política está azotando también al vecino Brasil. El Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, defensor de aislar solo a grupos de riesgo, para no dañar la economía, está atravesando una fuerte crisis. El líder del gigante sudamericano destituyó, a mediados de abril, al entonces ministro de Salud, Luiz Enrique Mandetta, que defendía medidas más drásticas para luchar contra el coronavirus, un movimiento que podría ponerle de espaldas al Legislativo, liderado por dos políticos afines al ex funcionario.

La semana pasada se produjo otro terremoto en el Gobierno, cuando Sergio Moro, el exjuez del caso Lava Jato, dimitió de su cargo como ministro de Justicia y Seguridad Pública, denunciando tentativas de “interferencia política” de Bolsonaro en la Policía Federal. Casi la totalidad de los estados han establecido diversos grados de cuarentena, contraviniendo al Gobierno federal, en un país de 210 millones de personas que registraba el día 26 hasta 62.859 casos de coronavirus y 4.271 muertes.

Mejores registros presenta el gran vecino del sur, Argentina, que instauró una fuerte cuarentena el pasado 20 de marzo, cuando registraba 128 casos confirmados de coronavirus y tres muertes. Como Colombia, parece estar teniendo éxito en la contención del virus. Cinco semanas después, registra 3.879 contagios y 192 muertes. En Argentina preocupa, eso sí, el impacto económico de la pandemia en un país que, antes de la llegada del coronavirus, ya estaba en crisis. Buenos Aires ha llegado a ofrecer un canje de su multimillonaria deuda externa.

¿Y Venezuela?

Preocupan también los efectos financieros de la pandemia en Venezuela, un país en trance social, político y económico desde hace seis años. El mayor problema del país caribeño es la falta de combustible, tras la fuerte caída de los precios del petróleo, que ha provocado fuertes tensiones, disturbios y saqueos.

El chavismo y la oposición no han acercado posturas durante la crisis. Todo lo contrario. Estados Unidos anunció el inicio de una operación antidroga en el Caribe, e incluyó a Nicolás Maduro en la lista de narcotraficantes más buscados, poniendo recompensa a su captura, y la tensión se elevó.

Varios colaboradores cercanos de Juan Guaidó, reconocido por medio centenar de países como presidente interino de Venezuela, han sido detenidos en las últimas semanas. Además, Maduro ha puesto en duda la celebración de las elecciones legislativas, previstas para el cuarto trimestre del año. Venezuela inició una cuarentena en marzo y contabiliza 325 casos confirmados de coronavirus y diez muertes, uno registro menor al de la mayoría de los países de la región, aunque las cifras han sido cuestionadas por la oposición.

Nicolás Maduro. (EFE)
Nicolás Maduro. (EFE)

Centroamérica, por su parte, es tierra de contrastes. Mientras en El Salvador, el presidente Nayib Bukele instauró una férrea cuarentena, que incluye detenciones a personas que violen las medidas de aislamiento y su envío a centros de confinamiento sanitario, en la vecina Nicaragua, presidida por el exguerrillero izquierdista Daniel Ortega, no se ha tomado medida alguna contra el virus. Managua no ha cerrado fronteras. Tampoco ha cancelado clases. El oficialismo convocó a ir a las playas en Semana Santa, e incluso organizó, en marzo, una manifestación bajo el lema 'Amor en tiempos de covid-19', a la que acudieron centenares de funcionarios y seguidores de Ortega.

El líder nicaragüense estuvo desaparecido de la vida pública durante 34 días, y reapareció a mediados de abril, asegurando que la pandemia es “una señal de Dios” por el gasto “de miles de miles de millones en bombas atómicas”, pero no anunció ninguna medida adicional para luchar contra el virus en un país donde se siguen celebrando partidos de fútbol a puerta abierta, aunque parte de la población ha decidido realizar una ‘autocuarentena’.

El Salvador registra 298 casos confirmados de coronavirus y ocho muertes. Nicaragua, 13 casos y tres muertes. En el vecino norteño, Guatemala, se teme que uno de los mayores focos de infección sean los migrantes deportados desde EEUU. Los vuelos continuaron durante la pandemia, hasta la semana pasada, cuando el país centroamericano decidió suspenderlos.

El presidente, Alejandro Giammatei, argumentó que, de 12 migrantes seleccionados al azar en un avión que había volado desde EEUU, los 12 dieron positivo por covid-19. Guatemala registraba el 26 de abril hasta 473 casos confirmados y 13 muertes. Su vecino, México, registra 13.842 casos confirmados de coronavirus y 1.305 muertes. El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha sido muy criticado por haber menospreciado el virus y haber actuado de forma tardía. La convulsionada América Latina enfrenta un año de incertidumbres y una crisis que podría dejar 35 millones más de pobres, según Naciones Unidas.

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