LAS DISTINTAS RAMIFICACIONES DE LA CRISIS

¿Qué se dice del covid-19 en el mundo? | La austeridad en EEUU y su guerra con China

Esta revista de prensa reúne algunos de los artículos publicados en el mundo más útiles para entender lo que está pasando y sus consecuencias futuras

Foto: Foto: Reuters.
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Los medios de comunicación globales están centrados en la cobertura de las muy distintas ramificaciones que tiene y tendrá la crisis del coronavirus: la sanitaria, la económica, la política, la geoestratégica. Esta revista de prensa reúne algunos de los artículos publicados en el mundo más útiles para entender lo que está pasando y sus consecuencias futuras. Es un intento de discernir la señal del ruido, aunque sea de manera provisional.

En el 'Financial Times', Rana Foroohar, a la que El Confidencial entrevistó la semana pasada, se está convirtiendo en una de las analistas más interesantes de la vertiente económica de la crisis del Covid-19. En su artículo más reciente, titulado 'Entramos en una nueva época de austeridad estadounidense', afirma que “desde la década de 1980, Estados Unidos ha incentivado la deuda por encima de los ahorros tanto para los consumidores como las empresas, y ha fomentado el crecimiento de un sector financiero que ha hinchado repetidamente burbujas de activos para apoyar el gasto que el crecimiento económico real no podía sostener.

De hecho, la década entre la crisis financiera de 2008 y la actual fue testigo de la creación de una inmensa burbuja en el precio de los activos en casi todo. Esa burbuja está explotando ahora, exacerbando los cambios económicos que ha traído la pandemia, bien sea un enorme aumento de la deuda pública, la recuperación de cadenas de suministro internacionales o cambios en los mercados laborales forzados por la tecnología”.

Estableciendo una analogía con los años posteriores al crac del 29, Foroohar afirma que, en este escenario, “las empresas que sobrevivan al cierre […] sustituirán tantos trabajadores como puedan con software, de modo que el desempleo seguirá siendo alto. El gasto del sector público también se disparará y la deuda federal de Estados Unidos subirá de casi el 80% del PIB antes de la crisis a más del 100 por cien en octubre, y después es probable que siga aumentando.” ¿Qué hacer en esta situación?

La respuesta implica un cambio enorme de mentalidad económica y política. “Los estadounidenses van a tener que ahorrar mucho más […]. En última instancia, la deuda es una carga nacional compartida por todos los contribuyentes. Los legisladores, pues, tienen que pensar cómo incentivar el ahorro: reducir cualquier deuda improductiva y abordar los vacíos legales del código fiscal es un buen lugar por el que empezar. Con el tiempo, la Fed también tendrá que explicar cómo va a disminuir esa deuda en su hoja de balance. Y todo el mundo tendrá que pensar en ahorrar. Empieza la nueva época de austeridad estadounidense”.

Siempre hay que tomarse con un cierto escepticismo los análisis de la prensa china, pero es interesante ver lo que dice el 'South China Morning Post', propiedad de Alibaba, el 'Amazon chino', sobre la guerra tecnológica que libran Estados Unidos y China en un contexto agravado por la crisis del Covid-19. “El ataque del Gobierno de Trump a la tecnología china es incesante —dice—. China Telecom es su último objetivo, y las agencias gubernamentales de Estados Unidos están pidiendo al regulador de comunicaciones estadounidense que ponga fin a su autorización para proveer servicios de telecomunicaciones internacionales hacia y desde Estados Unidos. El argumento es el mismo que se ha dado en el caso de otras empresas, como Huawei, China Mobile y ZTE: que están vinculadas al Gobierno chino y, por lo tanto, es probable que estén implicadas en espionaje del Estado.”

Con razón, el editorial del SCMP afirma que “en el origen de la preocupación estadounidense está que China le ha superado en una industria que solía dominar y en la que el 5G está implicado, y ni siquiera tiene un competidor viable”. Ahora bien, dice “la estrategia de Trump es profundamente errónea; Estados Unidos no puede continuar con una estrategia de vetos. Tiene que haber redes conectadas y cadenas de suministros globales. Un acercamiento más sensato es aceptar la innovación china y aspirar a un mundo cooperativo.

El fundador de Huawei, Ren Shengfei, tiene la percepción correcta; recientemente contó al 'South China Morning Post' que él se había inspirado en el sistema político y la gobernanza corporativa de Estados Unidos. Reconoció que solo aprendiendo del otro puede haber progreso y mejora”. Parece que la mayor partidaria de la globalización y el libre comercio sea ahora China.

El 'Economist' se hace eco de algo que en España conocemos bien: las extraordinarias dificultades que están encontrando muchos gobiernos para hacerse con el material sanitario necesario para enfrentarse a la crisis del virus. “Los países están buscando material a la desesperada. Lo más buscado son los equipos de protección personal, como trajes y máscaras, respiradores para los enfermos graves y químicos para hacer pruebas. La demanda no solo ha aumentado al vertiginoso ritmo de las infecciones (el 19 de abril se habían confirmado 2,4 millones de casos en todo el mundo), sino a uno aún mayor, debido al riesgo de transmitir el virus a los colegas y a otros […]. Las estimaciones del aumento de la demanda son hasta 20 veces superiores al nivel normal”.

La respuesta a esta realidad ha sido compleja, dice el semanario británico. “Normalmente en los mercados un aumento de la demanda suscita una oferta extra. Pero la oferta de material médico no ha sido capaz de crecer al enfebrecido ritmo necesario para seguir el ritmo al virus […]. China fabricaba la mitad de máscaras del mundo antes de que empezara la pandemia […]. Su producción de máscaras se ha multiplicado por doce desde que empezó la pandemia, pero la mayoría se destinan a uso doméstico”.

Además, el frenazo de la economía global ha producido cuellos de botella debidos a la cancelación de vuelos y líneas marítimas, algunos intermediarios criminales han intentado sacar provecho de la urgencia y, por lo demás, los países se han comportado con poca generosidad, utilizando cualquier medio para hacerse con material destinado a otros. Pero aun así “los problemas que enfrentan los países ricos, aun siendo inmensos, parecen poca cosa comparados con los que esperan a los pobres. Sin capacidad de producción doméstica, muchos dependen por completo del equipamiento médico importado y, por lo tanto, son muy vulnerables a las reducciones de exportaciones de los demás”.

En Bloomberg se hacen eco de un inmenso efecto secundario de la crisis del coronavirus: el precio del barril de petróleo estadounidense ha caído a su nivel más bajo desde 1986. “La actividad industrial y económica se está deteniendo a medida que gobiernos de todo mundo amplían los cierres a causa de la rápida expansión del coronavirus. El petróleo se enfrenta a sus propios efectos colaterales, con un mercado que tiene un enorme exceso de oferta y no tiene dónde poner físicamente los barriles. A pesar del acuerdo sin precedentes sobre la producción que la OPEP y los miembros aliados pactaron hace una semana para limitar la oferta, este ha resultado ser insuficiente y ha llegado demasiado tarde ante los cierres debidos a la pandemia, que han reducido en un tercio la demanda global de crudo". En el momento de escribir estas líneas, el barril Texas estaba en cinco dólares, frente a los máximos de más de 140 dólares antes de la crisis financiera de 2008.

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