en plena crisis por el Covid-19

Hospitales de EEUU amenazan a sus médicos con despidos si revelan la falta de medios

"Los hospitales están amordazando a las enfermeras y otros trabajadores de la salud en un intento de preservar su imagen", afirma la portavoz de la Asociación de Enfermeras de Washington

Foto: Un paciente es trasladado a un hospital de Manhattan en Nueva York. (Reuters)
Un paciente es trasladado a un hospital de Manhattan en Nueva York. (Reuters)

Algunos hospitales de Estados Unidos han comenzado a amenazar a sus sanitarios con despidos si divulgan las condiciones en las que trabajan durante la pandemia de coronavirus que ya ha dejado más de 180.000 personas contagiadas y 4.081 muertes en todo el territorio. De hecho, según apunta Bloomberg, algunos profesionales de la salud ya han perdido su trabajo por esta razón.

Es el caso de Ming Lin, un médico de emergencias en un hospital de Washington al que el pasado viernes le notificaron su despido después de que concediera una entrevista a un periódico en la que explicó que el equipo de protección y las pruebas que estaban haciendo eran inadecuadas. "Nuestro juramento hipocrático implica no hacer daño", recuerda Lin y añade: "Hablé por la seguridad del paciente y como resultado me han dado de baja".

Hospitales de EEUU amenazan a sus médicos con despidos si revelan la falta de medios

En Chicago, una enfermera también ha tenido que dejar su trabajo después de enviarle un email a sus compañeros de trabajo sobre el uso de la mascarilla mientras estaba de servicio.

Además, el sistema Langone Health de la Universidad de Nueva York ha advertido a sus empleados que podrán ser despedidos si hablan con los medios sin autorización. Sin embargo, según el portavoz de esta institución es solo para proteger al personal y a los afectados: "Debido a que la información está en constante evolución es mejor que solo aquellos con la información más actualizada puedan abordar estos problemas con los medios".

"Los hospitales están amordazando a las enfermeras y otros trabajadores de la salud en un intento de preservar su imagen", afirma Ruth Schubert, portavoz de la Asociación de Enfermeras de Washington. "Es indignante", sentencia.

Los sanitarios "deben tener la capacidad de decirle al público lo que realmente está sucediendo dentro de las instalaciones donde atienden a pacientes con Covid-19", puntualiza y recuerda que las leyes de privacidad prohíben revelar información específica del paciente, pero no impiden discutir las condiciones generales de trabajo: "Esta pandemia supone una nueva era".

Según apunta Glenn Cohen, director de la facultad del centro de bioética de la Facultad de Derecho de Harvard, "es necesario que los sanitarios puedan expresar sus propios temores y preocupaciones, especialmente cuando esto podría mejorar su protección".

El Sistema de Salud Montefiore de Nueva York requiere que el personal obtenga permiso antes de hablar en público y envió un boletín en forma de recordatorio el pasado 17 de marzo informando que todas las solicitudes de los medios "deben ser compartidas y examinadas".

"Los asociados no están autorizados a interactuar con periodistas o hablar en nombre de la institución sin aprobación previa", señala el comunicado.

Nuestro juramento hipocrático implica no hacer daño. Hablé por la seguridad del paciente y como resultado me han despedido

Lauri Mazurkiewicz, una enfermera de Chicago de 46 años que fue despedida por el Northwestern Memorial Hospital después de instar a sus compañeros a usar más el equipo de protección, ha presentado una demanda por despido injustificado: "Muchos hospitales están mintiendo a sus trabajadores y diciendo que las mascarillas simples son suficientes, pero las enfermeras están enfermando y muriendo".

Nisha Mehta es una radióloga de 38 años de Charlotte, Carolina del Norte, que ha creado un grupo en las redes sociales para médicos que ya cuenta con más de 70.000 miembros a los que les invita a contar sus historias para hacerlas públicas. "Son muchos los médicos de todo el país que me dicen: 'Tenemos estas historias que creemos que son importantes, pero nuestros hospitales nos dicen que no podemos hablar y que si lo hacemos habrá consecuencias extremas", cuenta.

Pero no todos los hospitales impiden que el personal hable con la prensa. El Mount Sinai, de Nueva York, ha programado entrevistas en los medios con enfermeros, doctores y practicantes para ayudar al público a comprender la gravedad de la crisis. También en el Centro Médico de la Universidad de California en San Francisco han alentado a los trabajadores a hablar con los periodistas.

Esta situación recuerda a lo que pasó en China al principio de la pandemia, cuando aún ni siquiera estaba denominada como pandemia. Un médico comenzó en diciembre a alertar a sus allegados en sobre una nueva gripe muy peligrosa y el Gobierno chino le detuvo y le obligó a firmar una declaración negando lo evidente. Meses después, contrajo la enfermedad y murió.

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