¿Qué se dice del Covid-19 en el mundo? | El poder del Estado ha aumentado muchísimo
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LAS DISTINTAS RAMIFICACIONES DE LA CRISIS

¿Qué se dice del Covid-19 en el mundo? | El poder del Estado ha aumentado muchísimo

Esta revista de prensa reúne algunos de los artículos publicados en el mundo más útiles para entender lo que está pasando y sus consecuencias futuras

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¿Qué se dice del Covid-19 en el mundo? | El poder del Estado ha aumentado muchísimo

Esta semana, propongo cuatro historias que, juntas, dicen bastante del momento en el que nos encontramos: la ampliación de las funciones del Estado para controlar la pandemia afecta a aspectos económicos y de vigilancia que podrían quedarse con nosotros incluso cuando esta amaine; una posible ruptura de la Unión Europea debida a la emisión de deuda mutualizada por parte únicamente de los países del sur de la UE; una historia de éxito empresarial en mitad del parón económico debido a la previsión de sus responsables, y la posibilidad de que la vuelta de China a la actividad tras casi dos meses parada pueda reactivar la economía global. Aquí siguen.

Bajo el titular "Todo controlado", el 'Economist' explica cómo los Estados de los países que sufren la pandemia del coronavirus están ampliando enormemente sus funciones. Y muestra su preocupación por que, cuando la crisis amaine, sigan controlando aspectos de la vida que hasta ahora se encontraban fuera de su alcance.

“Para quienes creen en un Gobierno limitado y mercados abiertos, la Covid-19 plantea un problema. El Estado debe actuar de manera decisiva. Pero la historia sugiere que después de las crisis, el Estado no renuncia a todo el terreno que ha ganado. Hoy en día, eso tiene implicaciones no solo para la economía sino para la vigilancia de los ciudadanos (…). Hasta ahora, en la mayoría del mundo el Estado ha respondido a la Covid-19 con una mezcla de coerción e influencia económica. A medida que avance la pandemia, es probable que también explote su poder único para monitorear a la gente utilizando sus datos (…). Este enorme aumento del poder del Estado se ha producido sin apenas tiempo para el debate. Algunos se tranquilizarán pensando que es solo temporal y que casi no dejará huella (…). Sin embargo, la escala de la respuesta hace que la Covid-19 se parezca más a una guerra o a la Gran Depresión. Y aquí la historia sugiere que las crisis llevan a Estados más grandes de manera permanente, con poderes y responsabilidades mucho mayores, y los impuestos necesarios para pagarlos”.

En el 'Financial Times', Wolfgang Munchau, uno de sus principales comentaristas sobre asuntos europeos, analiza las discrepancias en el seno de la Unión Europea entre los países del norte (Alemania y Holanda) y del sur (Francia, España, Italia, Portugal y Grecia, entre otros) sobre la creación de algún tipo de bono que mutualice la deuda de los países de la eurozona y sirva, además, para impulsar la reconstrucción de las economías tras la recesión provocada por el coronavirus sin dejar unos déficits aún más abultados. Cuenta Munchau que la semana pasada nueve líderes de la UE —entre ellos, Pedro Sánchez— le pidieron a Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, la creación de esos bonos. Ante la respuesta negativa —y en ocasiones, provocativa— de algunos políticos del norte, Munchau propone que esos nueve países creen su propio bono conjunto, sin esperar a los demás.

Foto: Sánchez y Conte se plantan ante la negativa a medidas europeas ante el Covid-19

“Después, podrían retar al Banco Central Europeo a que compre esos activos como parte de su programa de compras de emergencia debido a la pandemia. Legalmente, un instrumento de deuda mutualizada entre un grupo de Estados soberanos seguiría contando como deuda nacional. La obligación de repago estaría compartida”. Y se trataría de un “coronabono con una sola emisión, que podría ir mucho más allá de la provisión de un seguro o incluso del pago de los gastos sanitarios. Creo que los fondos deberían utilizarse para un programa de inversión poscrisis”.

Esta estrategia tendría sus riesgos, reconoce Munchau. Empezando por una ruptura más honda entre los países del norte y los del sur. Pero algo hay que hacer, afirma. “Italia puede acabar fácilmente con una ratio de deuda frente al PIB de cerca del 200% cuando termine la crisis. Con un elevado desempleo, un crecimiento bajo y sin soberanía fiscal [en caso de que las ayudas que reciba se sometan a condicionalidad]”, sería un terreno fértil para toda clase de radicalismos políticos.

'Bloomberg Businessweek' publica esta semana una interesante historia empresarial. El 21 de enero, el gerente de una fábrica de 3M que fabrica mascarillas respiratorias en Dakota del Sur participó en una reunión con otros responsables de la empresa en la que les informó de que “un nuevo virus se estaba expandiendo por China y que 3M creía que la demanda de ese material de protección se iba a disparar”. Desde entonces, 3M ha doblado la producción global de máscaras N95 hasta los 100 millones al mes y planea invertir en nuevos equipos para llegar a los 2.000 millones dentro de un año. Si la empresa ha sido capaz de aumentar la producción de esta manera, cuenta este reportaje muy recomendable, era porque estaba preparada e imaginaba que este momento iba a llegar.

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La 'Nikkei Asian Review', la publicación en inglés de origen japonés que cubre la actividad política y económica del continente asiático, cuenta cómo el mundo se está desacoplando lentamente. “La actividad económica se ha congelado en ciudades de todo el mundo mientras la pandemia del coronavirus estalla dejando tras de sí un inquietante silencio. Los gobiernos están diciendo a sus ciudadanos que no salgan de casa si no es imprescindible (…). Pero no todo se ha perdido. Los datos muestran que en China se ha restablecido la actividad en el flujo de mercancías, así como en puertos de todo el mundo que hacen negocios con el país asiático. Las esperanzas de la economía global dependen de este brote de recuperación”.

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El número de barcos que parten de Shanghái, el puerto comercial más grande del mundo, se ha incrementado desde mediados de marzo. Se está produciendo un aumento del transporte de acero y de productos químicos por río, de ciudades del interior del país a las regiones costeras. “Las señales de vida económica no se limitan a China, se ha detectado un incremento de los cargamentos que abandonan Singapur, el segundo puerto más grande del mundo, y el 'hub' europeo de Róterdam, en los Países Bajos”.

El resurgimiento de China como “fábrica del mundo”, dice, es en gran medida fruto de los procesos intermedios en la producción de bienes, que ha disparado en todo el mundo el movimiento de barcos que habían estado parados. “La industria del transporte marítimo se enfrenta a una caída de volumen porque grandes 'hubs' de consumo como India están confinados. Pero si en China vuelve la demanda, eso podría significar la puesta en marcha de una economía global congelada”.

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