las distintas ramificaciones de la crisis

¿Qué se dice del Covid-19 en el mundo? | No vamos a volver a la normalidad cuando pase

Esta revista de prensa reúne algunos de los artículos publicados en el mundo más útiles para entender lo que está pasando y sus consecuencias futuras

Foto: Foto: EFE.
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Los medios de comunicación globales están centrados en la cobertura de las muy distintas ramificaciones que tiene y tendrá la crisis del coronavirus: la sanitaria, la económica, la política, la geoestratégica. Esta revista de prensa reúne algunos de los artículos publicados en el mundo más útiles para entender lo que está pasando y sus consecuencias futuras. Es un intento de discernir la señal del ruido, aunque sea de manera provisional.

Martin Wolf, columnista del 'Financial Times' y probablemente el periodista económico más influyente a escala mundial, recoge la idea de que el Gobierno debe sustituir la demanda que está desapareciendo para que las empresas puedan pagar a sus empleados y sobrevivir. Es decir, si tradicionalmente se ha considerado a los bancos centrales los prestamistas de último recurso, ahora los gobiernos deben ser los consumidores de último recurso. Eso, dice Wolf, no crea riesgo moral: no implica premiar a nadie por su mal comportamiento. Y, en todo caso, es una solución mejor que los créditos y los avales que han previsto gobiernos como el alemán y el español.

“Es esencial mantener los ingresos y minimizar los costes a largo plazo de las empresas que quiebran. Además, dentro de la eurozona será esencial ayudar a los gobiernos cuya capacidad para endeudarse es limitada. Globalmente, los países emergentes vulnerables también necesitarán ayuda para gestionar las crisis sanitaria y económica. Será vital, además, lograr que el nacionalismo de suma cero de las políticas actuales retroceda, ya que dificulta reconstruir un orden global cooperativo y sano”. Y termina: “También esto pasará. Pero no lo hará mañana. Existe el riesgo de que la pandemia cree una depresión. La seguridad de la república es la ley suprema. En guerra, los gobiernos gastan sin reservas. También ahora deben prevenir un desastre. Pensar a lo grande. Actuar ahora. Juntos”.

El historiador y filósofo israelí Yuval Noah Harari, que se hizo célebre en todo el mundo con su superventas 'Sapiens', escribe en la revista 'Time' un ensayo muy recomendable. En él aborda una de las opiniones que más circulan estos días: ¿tal vez la globalización ha ido demasiado lejos y, si queremos evitar pandemias globales como la que estamos sufriendo, deberíamos iniciar un proceso de desglobalización? “Construir muros, restringir los viajes, reducir el comercio”, proponen quienes responderían afirmativamente a esa pregunta.

“Sin embargo —dice Noah Harari—, aunque a corto plazo la cuarentena es esencial para detener la epidemia, a largo plazo el aislacionismo llevará a un colapso económico, sin ofrecer además una verdadera protección contra las enfermedades infecciosas. Al contrario. El antídoto real a la epidemia no es la segregación, sino la cooperación”. Termina Noah Harari: “En este momento de crisis, la lucha crucial tiene lugar en el seno de la humanidad. Si esta epidemia genera una mayor desunión y desconfianza entre los humanos, esa será la mayor victoria del virus. Cuando los humanos se pelean entre sí, los virus se duplican. En cambio, si la epidemia crea una mayor cooperación global, será una victoria no solo contra el coronavirus sino contra todos los patógenos del futuro”.

En la 'MIT Technology Review', la revista de una de las universidades de ciencias más prestigiosas de Estados Unidos, su director, Gideon Lichfield, afirma que después de la crisis del coronavirusno vamos a volver a la normalidad”. Su visión es al mismo tiempo distópica y verosímil. “Por supuesto, no sabemos exactamente cómo será ese nuevo futuro —dice—. Pero podemos imaginar un mundo en el que, para subirte a un avión, quizá tengas que haberte suscrito a un servicio que rastrea tus movimientos mediante tu teléfono. La aerolínea no podrá ver dónde has estado, pero recibirá una alerta si has estado cerca de personas que se sabe que han sido infectadas o de puntos calientes de la enfermedad. Habrá requisitos similares para entrar en grandes concentraciones de gente, edificios del Gobierno o núcleos de transporte público. Habrá escáneres de temperatura en todas partes y tu lugar de trabajo podrá pedirte que lleves un monitor que rastree tu temperatura y otros signos vitales. Si antes las discotecas te pedían que demostraras tu edad, en el futuro puede que te pidan que demuestres tu inmunidad: un carné de identidad o una verificación digital en tu teléfono que demuestre que te has recuperado de las últimas epidemias de virus o que te has vacunado contra ellas”.

Nos adaptaremos a estas medidas, dice Lichfield, como lo hemos hecho a las medidas de control tras los ataques terroristas de 2001. Pero habrá costes. Y es probable que sean los más desfavorecidos quienes los paguen de una manera desmesurada.

En el 'South China Morning Post', el principal periódico de Hong Kong en inglés, Andy Chun cuenta cómo la inteligencia artificial ha sido clave en la gestión de la crisis del virus en China. “En las películas de Hollywood, la inteligencia artificial suele presentarse como un robot que odia a los humanos en mitad de un escenario apocalíptico. Pero en la actual pandemia del Covid-19, la IA ha surgido como el superhéroe que está salvando a la humanidad de la enfermedad y reduciendo globalmente el número de muertos”.

En China, la IA se ha desarrollado en áreas como el procesamiento de lenguajes naturales, el reconocimiento de voz, el análisis de datos, el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, y en aplicaciones como 'chatbots' o de reconocimiento facial. “Estas tecnologías han afectado a todos los sectores industriales y ahora se están desplegando como herramientas poderosas contra el Covid-19”. Esas aplicaciones van de la secuenciación del genoma al diseño de vacunas. Hay que ser ligeramente escéptico con la información del periódico —a fin de cuentas, su propietario es el gigante tecnológico Alibaba, uno de los principales actores en el desarrollo de la IA del país—, pero sirve como reflejo de cierto triunfalismo existente en China por su gestión de la crisis, y por la puerta que esta abre a que, gracias a la tecnología, su influencia global sea aún mayor.

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