Egipto ignora la amenaza del coronavirus y mantiene su oferta turística: "No hay miedo"
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las reservas internacionales caen un 80%

Egipto ignora la amenaza del coronavirus y mantiene su oferta turística: "No hay miedo"

El coronavirus ha llegado a Egipto, pero las autoridades parecen no querer darse por aludidas y no han tomado ninguna medida excepcional. De hecho, animan a los turistas a visitar el país

Foto: Egipto ignora la amenaza del coronavirus y mantiene su oferta turística: "No hay miedo"
Egipto ignora la amenaza del coronavirus y mantiene su oferta turística: "No hay miedo"

El país del Nilo anunció este fin de semana la primera muerte por corona en el país, que es también la primera en el continente. Un turista alemán de 60 años que había estado de crucero por el Nilo entre Asuán y Luxor. Los viajeros 170 pasajeros de la motonave y los 70 trabajadores del mismo, fueron sometidos a pruebas para detectar más casos. Según el ministerio de Salud egipcio, en todo el país el número de contagios asciende al menos a 59 por el momento. Las mismas fuentes informan de que al menos 26 casos habrían dado resultados negativos en un segundo test aunque se les mantiene aún en cuarentena. Los positivos han sido trasladados a un hospital en Matruh, la costa norte del país.

Sin embargo, Egipto no se plantea por el momento cerrar los centros turísticos, según explicaron esta semana en una rueda de prensa conjunta el ministro de Turismo y Antigüedades, Khaled el Anani, la ministra de Sanidad, Hala Zayed y el ministro de Información, Osama Heikal. Durante el fin de semana, altos funcionarios visitaron la ciudad monumental de Luxor, para dar muestras de normalidad. “Estamos aquí para responder a los rumores que dicen que no hay turistas y que la gente tiene miedo de venir”, señalaba El Anani, a la televisión estatal.

Foto: El Vaticano, completamente vacío. (J. B.)

El lunes, según información recabadas por la Embajada española en El Cairo, las autoridades egipcias confinaron “a todos los turistas que se encuentran en hoteles y cruceros en Luxor con el fin de realizar controles de detección de posibles contagios por coronavirus”. Entre los turistas había muchos españoles, aunque las mismas fuentes aseguran que es difícil decir cuántos: podrían ser “decenas o varios cientos”. Algunos ya están en contacto con el consulado a través del teléfono de emergencia del consulado. Ese mismo día, horas más tarde, los turistas continuaron sus viajes con normalidad.

La ministra de salud explicó durante la rueda de prensa que se había llevado a cabo dicha medida para tomar y analizar muestras aleatorias de 558 turistas y miembros del personal local en hoteles y a bordo de cruceros por el Nilo en Luxor y Asuán. Los tests dieron negativo para el nuevo coronavirus, según Hala Zayed. “La muestra fue 50 por ciento egipcios y 50 por ciento turistas extranjeros”, dijo.

Las reservas caen un 80%

Las autoridades egipcias insisten en mandar un mensaje de tranquilidad para evitar que su principal motor económico se vea afectado por la crisis sanitaria. Los gerentes de hoteles y cruceros en Luxor hacen su parte y han anunciado que adquirirán termómetros infrarrojos y van a contratar a una empresa extranjera para verificar la seguridad alimentaria, según explicó en un comunicado Maged Fawzi, quien dirige la cámara de instalaciones hoteleras del país. Pero nada parece suficiente para tranquilizar a muchos de los que ya están cancelando sus viajes.

Las reservas de turistas extranjeros han caído un 80% con respecto al mismo periodo del año pasado, según Hossam el Shaer, jefe de la cámara de compañías de turismo en declaraciones a un diario egipcio. El intento de mostrar tranquilidad desde el Ejecutivo y esas medidas de prevención contrastan con la respuesta en el mercado de valores. La caída en las reservas ha obligado a suspender las negociaciones de 25 compañías afectadas.

Foto: “En horas, nos hemos quedado sin negocio”: el coronavirus arrasa con el turismo

El sector turístico comenzaba apenas a recuperarse nueve años después de la Primavera Árabe y la inestabilidad política en los años siguientes. Sólo en 2019, según datos de la Organización Mundial de Turismo (UNWTO), había logrado un crecimiento del 21% respecto al año anterior. Todo gracias a la estabilidad lograda a través de una dictadura en la que se ha eliminado cualquier espacio crítico o disidencia, hay más de 60.000 prisioneros políticos y el Estado de Emergencia se renueva periódicamente permitiendo más abusos de autoridad y vulneración de derechos.

Las remesas en riesgo

Estas condiciones sociales, políticas y económicas han forzado a muchos egipcios a emigrar. Y el coronavirus también va a hacer mella en las remesas de esos migrantes, otra importante fuente de ingresos.

Cientos de personas hacían cola el domingo en el principal centro público de laboratorios de El Cairo para someterse a los análisis de sangre y obtener el certificado requerido por Arabia Saudí para permitir el acceso de los trabajadores que viajan desde Egipto demostrando que no tienen el coronavirus. Fue en vano. Para cuando reciban los resultados ya no podrán volar al Reino Saudí que suspendió los vuelos procedentes de Egipto a lo que el país de las pirámides ha respondido haciendo lo mismo.

Turistas en Egipto. (Reuters)
Turistas en Egipto. (Reuters)

Esto ha afectado también a aquellos que llegan desde el reino del Golfo a hacer negocios. El empresario Ramy Jamali aterrizó en Egipto el 25 de febrero y debía haber volado de regreso el domingo. Ahora no sabe cuándo podrá regresar a su casa. “Fui a hacer las pruebas y fue un desastre. Miles de personas esperando y ninguna información”, explica. “Al día siguiente suspendieron los vuelos y ahora estoy atrapado en Egipto con mi familia en Arabia Saudí”.

Lo peor, subraya, “es que nadie sabe nada ni da ninguna respuesta, no sabemos por cuánto tiempo, ni qué proceso podemos seguir o si podremos volar a otro país, pasar una cuarentena y volar desde allí”.

La desinformación, y la inestabilidad, como ya ocurrió en años pasados desincentiva al sector privado y a los inversores. En un país en el que la libertad de prensa es inexistente y toda la información es controlada por el régimen, la desconfianza es la norma.

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