el término no cambia el comportamiento

¿Por qué ahora y no antes?: el coronavirus no es más letal aunque ya sea pandemia

El Covid-19 ya es una pandemia: la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 que surgió, a finales del año pasado, en la ciudad china de Wuhan,

Foto: Investigación sobre el nuevo coronavirus (EFE)
Investigación sobre el nuevo coronavirus (EFE)

El Covid-19 ya es una pandemia: la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 que surgió, a finales del año pasado, en la ciudad china de Wuhan, ya ha pasado el punto para poder ser denominada pandemia, tal y como confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS). "En las últimas semanas el número de casos de Covid-19 fuera de China se ha multiplicado por trece y el de países afectados se ha triplicado: ahora hay más de 118.000 casos en 114 países y 4.291 personas han perdido la vida", afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Todos estos datos son los que han llevado al organismo a declarar la pandemia, ¿pero hay alguna diferencia entre lo que ocurría hace dos días y ahora?

[Última hora del coronavirus]

El comportamiento del virus es exactamente el mismo. La OMS define una pandemia como la "propagación a nivel global de una nueva enfermedad" para la que la mayoríña de las personas no tiene ningún tipo de inmunidad. Precisamente esta carencia de inmunidad es la que hace que el impacto o la gravedad de una enfermedad sea mayor en una pandemia que en un brote estacional, por ejemplo. Partiendo de la base de que el coronavirus Covid-19 es una enfermedad nueva de la que no se sabía nada, no se pueden ofrecer explicaciones absolutas sobre su comportamiento, pero la experiencia, según dicta la OMS, indica que los niveles más altos de actividad de los virus, tanto en gripes estacionales como en situaciones de pandemia, ocurren en los meses de invierno en las áreas de clima templado.

Esto se corresponde en parte con un reciente estudio, publicado en pleno brote del Covid-19, en el que varios investigadores del Instituto de Virología Humana de la Universidad de Maryland aseguran que un determinado nivel de temperatura y de humedad relativa podría favorecer particularmente la expansión del coronavirus: asumiendo que el SARS-CoV-2 tiene patrones estacionales —como sucede con otros coronavirus como el SARS—, sería posible, a través de modelos climáticos, prever hacia dónde podría expandirse el virus en los próximos meses y redirigir así los esfuerzos sanitarios a esas zonas.

¿Una pandemia es más letal que una epidemia?

Como ya se ha dicho con anterioridad, la nomenclatura no varía el comportamiento del virus. Una pandemia no implica un aumento en la potencia o letalidad de, en este caso, el SARS-CoV-2, sino que refleja un crecimiento en su propagación: una mayor propagación del virus aumenta la probabilidad de muertes relacionadas, pero el estado de pandemia, oficialmente, no significa que más personas vayan a morir de manera repentina por el coronavirus.

¿En qué momento se declara una pandemia?

Asimismo, el momento en el que la OMS decide declarar una pandema no está establecido de ningún modo: no hay punto, a nivel de cifras, en el que se pueda señalar como punto de inflexión entre un brote epidemiológico y una pandemia, y difiere mucho entre diferentes epidemiólogos.

¿Todas las pandemias son iguales?

No, ni tampoco tienen los mismos efectos. La OMS declaró pandemia en 2009 el brote de la conocida como 'gripe porcina', provocada por el virus H1N1, que acabó siendo leve, por lo que hubo numerosas críticas después de que las compañías farmacéuticas se lanzaran a desarrollar medicamentos y vacunas. En esta comparativa, el coronavirus está siendo más mortal que aquella gripe, que infectó a entre 700 y 1.400 millones de personas con una tasa de mortalidad del 0,02%.

¿Cuál es la tasa de mortalidad del Covid-19?

Los estudios preliminares del nuevo coronavirus situaban la tasa de mortalidad del Covid-19 en una horquilla de entre 20 y 30 personas de cada mil diagnosticados. Esta cifra, hecha pública por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, es significativamente inferior a la letalidad que tuvo el brote de SARS de 2003, aunque es más mortal que la gripe estacional. La semana pasada, la OMS cifraba en un 3,4% la tasa de letalidad global, aunque a día de hoy sigue habiendo una gran disparidad entre países: en zonas como Wuhan, epicentro del brote, o Irán, la mortalidad es superior al 5%, mientras que en otros, como en Corea del Sur, solo es del 0,5%. Lo que sí parece que comparten todos los países es la edad media de los fallecidos: casi un tercio de los fallecidos tenía entre 70 y 79 años (30,5%) o entre 60 y 69 (30,2), mientras que los mayores de 80 años suponen la quinta parte de las muertes (20,3%). El 12,7% tenía entre 50 y 59 años, mientras que los fallecidos más jóvenes de 50 son muy pocos.

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