campaña 'Comeré contigo'

Los restaurantes chinos pagan el pato del coronavirus: así lucha Australia contra ello

En Australia han lanzado una campaña de concienciación para acabar con la desinformación sobre el coronavirus y evitar que los establecimientos asiáticos del país tengan pérdidas

Foto: Los australianos lanzan una campaña para evitar la caída de clientes en los locales asiáticos
Los australianos lanzan una campaña para evitar la caída de clientes en los locales asiáticos

Desde que se detectó el primer caso de Covid-19 —también conocido como el 'coronavirus de China' o 'virus de Wuhan'—, cerca de 2.000 personas han perdido la vida y más de 72.000 han dado positivo por esta enfermedad, cuyos síntomas son muy similares a los de la gripe. El gigante asiático ha decretado una cuarentena obligatoria, España ha visto cómo se cancelaba el congreso mundial de móviles más importante del mundo (MWC) y el virus ha llegado hasta a África. Pero más allá de las implicaciones sanitarias (y económicas) de esta infección, el coronavirus de Wuhan también está teniendo duros efectos en la sociedad: el Chinatown español, el barrio madrileño de Usera, está viviendo una cuarentena voluntaria, dejando casi todos los negocios asiáticos cerrados. En Australia, esta cuarentena no está siendo voluntaria.

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"En este momento, muchas empresas familiares y restaurantes muy queridos en todo el país se están hundiendo. A medida que la desinformación sobre el coronavirus se propaga por las redes sociales, los restaurantes y locales asiáticos están pagando el pato, algunos de ellos están incluso perdiendo el 50% de sus ingresos", señalan desde la campaña 'Comeré contigo' ('I will eat with you'), lanzada a través de la plataforma GetUp. "Y todo esto no es por órdenes médicas o por sentido común, es por miedo". Mientras que muchos otros establecimientos y espacios públicos tienen una gran actividad, los restaurantes de Chinatown y los supermercados asiáticos están vacíos. El pánico en torno al coronavirus está afectando injustamente a las comunidades asiáticas", señalan.

Desde la campaña recuerdan que si no se toman medidas, todas esas personas pueden perder sus puestos de trabajo y sus medios de vida. Esta no es la primera campaña antirracista que surge en torno al miedo generalizado hacia un virus que, sin embargo, tiene un índice de mortalidad inferior que el de otros brotes como el del SARS o el MERS. Hace algo más de dos semanas, la ilustradora y diseñadora gráfica Quan Zhou Wu, de origen chino pero nacida en Algeciras (Cádiz), se sumó al movimiento 'No soy un virus', una campaña que había surgido en Francia tras los primeros casos confirmados en el país galo.

Si bien en el barrio madrileño de Usera han cerrado aparentemente de manera voluntaria muchos locales, otros están viendo cómo se reduce su clientela de manera injusta. Según la propietaria de un céntrico restaurante asiático en la capital, se está notando en gran medida que la gente prefiere no ir a sus restaurantes por un miedo que es "irracional". La discriminación no es solo hacia los locales regentados por asiáticos: muchos ciudadanos chinos o de origen chino han denunciado situaciones de racismo en la vía pública o en el transporte.

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