Generar ruido contra EEUU

"Donald Trump inventó el coronavirus": Paranoia, absurdo y propaganda del Kremlin

La televisión pública estatal rusa publica teorías que podrían parecer disparatadas sobre el coronavirus. Pero no es el único ejemplo de su estrategia para generar paranoia

Foto: Una niña evacuada en Hong Kong por el coronavirus. (Reuters)
Una niña evacuada en Hong Kong por el coronavirus. (Reuters)
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Con el mundo temblando de miedo por la infección mediática del coronavirus, los espectadores del canal estatal ruso Pervi Kanal (la televisión pública nacional) debieron poner los ojos como platos al escuchar cómo el presentador del programa informativo 'Vremya', Kirill Kleimenov, daba paso sin inmutarse a una nueva teoría de la conspiración según la cual el nuevo virus, que suma ya más de un millar de muertos, fue creado por Donald Trump para dañar la economía de China en plena batalla comercial entre Washington y Pekín.

Hasta aquí nada escandaloso para los 'groupies' del Kremlin, siempre dispuestos a defender cualquier posición que culpe a Estados Unidos de las siete plagas. Pero esta vez el presentador había ido demasiado lejos, incluso para los más fanáticos. Según la nueva teoría, el coronavirus tiene tal nombre en honor a las coronas que Donald Trump ponía a las concursantes de sus concursos de belleza. Coronas de belleza, por tanto, coronavirus, la conexión es de Perogrullo.

Evidentemente, pocos en Rusia se podrían creer semejante despropósito y eso es precisamente lo más desconcertante. ¿Por qué un canal estatal emite un contenido de esta guisa durante un espacio supuestamente informativo?

En tiempos de guerra, la desinformación deliberada y maliciosa desde Rusia y contra Rusia ha sido una constante. Todo lo tocante al MH17, el uso de armas químicas en Siria o el sainete de la supuesta injerencia rusa en las elecciones que ganó Trump han sido el ruido de fondo informativo de estos últimos cuatro años. Pero fue durante los días más negros de la guerra en el este de Ucrania entre fuerzas gubernamentales y separatistas, apoyados y financiados por Moscú, cuando los medios estatales rusos se doctoraron en propaganda.

Captura del momento en el que la televisión pública rusa informa sobre la conexión Trump-coronavirus.
Captura del momento en el que la televisión pública rusa informa sobre la conexión Trump-coronavirus.

'Crucifixiones' en Ucrania

El caso más flagrante fue cuando la televisión pública rusa (de nuevo) emitió un reportaje en el que una mujer atormentada narraba cómo los fascistas ucranianos, una vez tomada la localidad de Slavianks, habían crucificado a un niño de cinco años delante de su madre y lo habían paseado sobre un carro blindado por todo el pueblo a modo de escarmiento. El truculento crimen resultó ser falso. Un invento para hacer hervir la sangre de los rusos ante los supuestos crímenes de Ucrania y justificar así lo que todo el mundo sabía pero nadie reconocía: que era Rusia quien libraba la guerra contra Ucrania.

Destapada la falacia, la cadena televisiva Pervi Kanal no emitió un comunicado de disculpa o arrepentimiento, simplemente dejó pasar el escándalo. El mal ya estaba hecho y muchos radicales rusos estaban ya rumbo a Donetsk dispuestos a luchar contra esos criminales que crucifican niños.

Igualmente desvergonzada fue la mentira de que las fuerzas ucranianas estaban bombardeando el centro de Donetsk con misiles tácticos Tochka-U, un misil balístico de corto alcance cuyo uso contra centros urbanos sería un crimen de guerra. La noticia fue publicada por el canal ruso militar Zvezda y rebotada por todos los tentáculos de los medios estatales, muy notablemente por RT, el canal ruso en múltiples idiomas, dedicado entonces a justificar una intervención rusa que al mismo tiempo negaba.

Las acusaciones contra Ucrania se basaban en un vídeo de una explosión enorme en un bloque de edificios de estilo soviético que resultó ser un accidente de varios años atrás de un lanzamiento en la base espacial rusa de Baikonur. Cuando se descubrió la verdad, RT se limitó a borrar las publicaciones. No pidió disculpas ni aclaró el asunto. Más ruido.

'Corona-conspiración'

Por supuesto, la difusión de desinformación sobre el coronavirus no se ha ceñido exclusivamente a Rusia. En el propio Estados Unidos, el senador republicano Tom Cotton llegó a afirmar que el virus era un “arma bioquímica” de China, siguiendo la estela de un par de artículos publicados en 'The Washington Times' en los que se relacionaba un programa de armas biológicas del Instituto de Virología de Wuhan (WIV) con el coronavirus.

Incluso ha habido falsas teorías extraídas del videojuego 'Resident Evil'. ¿El 'link'? Las similitudes entre el logo del Instituto de Virología de Wuhan y el símbolo de 'Umbrella Corporation', la agencia ficticia que crea el virus que da origen al apocalipsis zombi. Y va más allá: 'Racoon', la ciudad principal del 'Resident Evil', es un anagrama de corona, el nombre del virus, teoría desmontada por la página especializada en mitos y rumores 'Snopes'.

En varias redes sociales también han circulado falsas teorías que ligan el virus a los judíos, al sida y a George Soros. La situación ha llegado a puntos absurdos. La empresa Constellation Brands, dueña de la marca Corona, se vio obligada a publicar un comunicado para marcar diferencias entre el virus y la cerveza importada de México después de que las búsquedas "coronavirus cerveza" y "virus de cerveza" se dispararan en Google durante las primeras semanas de la crisis sanitaria.

Generar 'ruido'

Desde Moscú se ve ridículo el incesante intento de culpar a Rusia de todos los males de Occidente: el Brexit, la elección de Trump, la crisis en Cataluña… En todos estos episodios se ha apuntado al Kremlin con mayor o menor intensidad -con o sin pruebas-. Pero la estrategia de generar teorías alocadas no es solo un instrumento de los medios controlados por el Estado. Políticos y representantes públicos también se suman a cualquier disparate que culpe a Occidente de los males de Rusia.

Un ejemplo han sido estas navidades, las más cálidas que toda una generación de moscovitas recuerda. La capital recibió el Año Nuevo sin un solo copo, algo dramático para los rusos, que identifican estas fiestas con la nieve. Para muchos, un efecto evidente más del cambio climático. Pero el miembro de la Duma (el Parlamento ruso) Alexei Zhuravlyov, estas temperaturas son debidas a una nueva "arma climática" de EEUU, destinada a acabar con el 'permafrost', las tierras permanentemente heladas de Siberia, según declaró a la estación de radio Goborit Moskva. Haber arruinado las blancas navidades moscovitas, eso sí, no tendría otro motivo más que el puro y malvado ser de los estadounidenses.

Esta campaña de desinformación rusa sobre el coronavirus o el arma climática de EEUU para acabar con la nieve siberiana no son hechos aislados: corresponden a una estrategia medida por el Kremlin para generar un público antisistema en todo el mundo y enturbiar la esfera mediática con infinidad de historias que, por disparatadas que sean, acaban generando caos y confusión y diluyendo la realidad. A fin de cuentas, fue el propio Russia Today en español quien difundió la idea en 2014 de que el ébola se podría haber fabricado en un laboratorio militar de Estados Unidos.

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