Romney no respeta la disciplina de partido

Carpetazo al 'impeachment': Trump, absuelto en el mejor momento de su mandato

Tal y como sucedió en las otras dos imputaciones, los votos por la absolución fueron más numerosos. Desbancar al presidente habría requerido el apoyo de dos tercios de la cámara

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump, en un mitin en Iowa. (EFE)
El presidente de EEUU, Donald Trump, en un mitin en Iowa. (EFE)

El presidente Donald Trump ha sido absuelto en el Senado, pero la mácula del juicio político, o 'impeachment', es ya una parte imborrable de su paso por la Casa Blanca. Y una señal de lo rudo, complicado e intransitable que se ha vuelto el paisaje político de EEUU. Un escenario tribal en el que pocas líneas rojas quedan ya por atravesarse y donde los pocos puentes que unían las dos bancadas están ahora mismo ardiendo.

Carpetazo al 'impeachment': Trump, absuelto en el mejor momento de su mandato

“Por tanto, es ordenado y adjudicado que el mencionado Donald John Trump está, y lo sea por tanto, absuelto de los cargos de los mencionados artículos”, declaró el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, encargado de llevar el juicio. A continuación, el exultante liderazgo republicano premió a Roberts con un mazo de oro. Uno de los regalos de honor que se concede a los senadores por su servicio.

Todos los senadores han respetado la disciplina de partido. Todos menos uno, el republicano Mitt Romney. “No se me ocurre nada que implique un ataque más atroz contra nuestra Constitución que intentar corromper una elección para mantenerse en el poder. Y eso es lo que hizo el presidente”, declaró el senador de Utah, que tuvo que callar durante unos segundos para contener la emoción. Romney citó su juramento ante Dios como valor supremo. Por encima del partido y del presidente.

El mormón se unía así a los 47 demócratas en la condena al presidente por uno de los cargos que se le imputaban: abuso de poder, por intentar dañar presuntamente a un rival, Joe Biden, mediante la presión a Ucrania. El segundo cargo era obstrucción a la Justicia. Tal y como sucedió en las otras dos imputaciones parlamentarias de la historia, los votos por la absolución fueron más numerosos. Desbancar al presidente, además, habría requerido el inimaginable apoyo de dos tercios de la Cámara.

Una de las claves del proceso ha sido la base electoral del presidente. Un electorado reducido pero fiel, capaz de castigar a los líderes republicanos que no se alineen con Donald Trump. En la primera mitad de su mandato, los críticos, como los senadores Jeff Flake o Bob Corker, se retiraron o fueron vencidos en las urnas. Lo mismo ha sucedido en las últimas semanas. Un congresista republicano de Michigan, Justin Amash, abrió la puerta a respaldar el 'impeachment'. Poco después, Donald Trump lo atacó por Twitter y Amash se vio forzado a romper su afiliación.

El Partido Republicano es hoy más trumpista que nunca: el 90% de sus votantes apoya a Trump. Si el 'impeachment' hubiera hecho mella en este amparo, quizá los senadores hubieran tenido las manos libres para actuar de otra forma.

El presidente cierra así uno de sus capítulos más difíciles. Y lo hace en un gran momento, con la popularidad más alta de su mandato, una economía boyante y una oposición embarrada en un escándalo de su propia factura: la incapacidad de contar los votos de los caucus de Iowa debido a un error informático y a problemas de organización. El comienzo de sus primarias demócratas, donde tienen que elegir al rival Trump en noviembre, ha sido un fiasco. Y aún no conocemos al ganador.

La noche anterior, el presidente reivindicó el “gran retorno americano” durante su discurso del estado de la Unión. Alardeó de la próspera economía, de la reciente firma del pacto comercial de fase uno con China y del nuevo tratado de libre comercio de Norteamérica. “A diferencia de tantos otros que vinieron antes que yo, yo cumplí mis promesas. Hicimos nuestro trabajo”, declaró el presidente.

Los verificadores de la prensa identificaron muchas imprecisiones y algunas mentiras, pero el núcleo del relato trumpiano es cierto en lo que respecta a la economía. El periodo de expansión se ha profundizado durante su mandato: el paro ha caído a mínimos de hace 50 años, ingresos y salarios crecen, se han abierto 12.000 fábricas desde 2017 y el índice S&P 500 ha subido un 50% desde su elección.

Estos números se perciben en las calles: la popularidad de Trump, aunque es rígida y nunca ha alcanzado el 50%, está en el punto más alto de su Administración. Incluso algunos demócratas le reconocen buena mano con la economía. Según la agencia Gallup, el número de norteamericanos que aprueban la labor económica del presidente asciende a un 63%. El mayor nivel en casi dos décadas.

La ceremonia en torno al discurso reflejó también la profunda división política que vive el país. El republicano ignoró la mano extendida de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, al principio del evento. Esta le devolvió el gesto rompiendo en dos el discurso de Trump ante las cámaras, al final de la alocución.

Carpetazo al 'impeachment': Trump, absuelto en el mejor momento de su mandato

Así concluye el enésimo y más grave de los escándalos de la Administración Trump. Atrás quedaban la desmentida connivencia con Rusia para ganar las elecciones, multitud de conflictos judiciales por las restricciones del Gobierno a la inmigración, viejos pagos a una actriz porno para comprar su silencio y un largo reguero de conflictos de interés, desde la familia Trump a los miembros del gabinete.

Los denodados demócratas, sin embargo, podrían continuar las investigaciones por otros cauces. Los líderes de la investigación en la Cámara de Representantes reconocen estar pensando en exigir a John Bolton, exconsejero de Seguridad Nacional del presidente, que comparezca ante el Congreso para aportar su cercana visión de lo sucedido con Ucrania. Lo cual podría desatar otra batalla legal.

El proceso de 'impeachment' no parece haber modificado ni una sola opinión en todo el país, según diferentes sondeos

La tormenta constante de acusaciones y golpes ha pasado factura en la moral pública. El proceso de 'impeachment' no parece haber modificado ni una sola opinión en todo el país, según diferentes sondeos, y ni siquiera las audiencias prestan ya mucha atención a lo que se dice o se deja de decir del presidente. Según la senadora de Alaska, la republicana Lisa Murkowski, la Cámara Alta “debería sentirse avergonzada por el partidismo que ha mostrado”. “Espero que finalmente hayamos tocado fondo”, añadió poco antes de absolver al presidente.

Minutos después de conocerse el veredicto, Donald Trump tuiteó un montaje en el que se veían sus carteles de campaña presidencial: para las elecciones de 2020, 2024, 2028... Hasta 2040. En una portada de la revista 'Time'. Su mensaje estaba claro. El presidente ha cobrado impulso de cara a la reelección el 3 de noviembre.

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