¿Quién es Plasencia? El amigo de Ábalos, un chavista discreto para vender un país brutal
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¿Quién es Plasencia? El amigo de Ábalos, un chavista discreto para vender un país brutal

Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Nicolás Maduro, llegó de visita a España pero no salió del aeropuerto. La acompañaba en el avión Félix Plasencia, ministro de Turismo

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¿Quién es Plasencia? El amigo de Ábalos, un chavista discreto para vender un país brutal

Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Nicolás Maduro, llegó a hacer escala en España pero no salió del aeropuerto. Tiene prohibido pisar suelo europeo. La acompañaba en el avión Félix Plasencia, ministro de Turismo y Comercio Exterior de Venezuela, quien sí fue a Madrid para participar en la Feria Internacional de Turismo de la capital. Aunque llegaron un lunes de madrugada, José Luis Ábalos, ministro de Transporte y hombre cercano al presidente Pedro Sánchez, se trasladó a Barajas para hacer horas extra: durante más de 60 minutos estuvieron los tres a bordo. Nadie sabe con certeza de qué hablaron.

En una cascada de rectificaciones, Ábalos ha acabado justificando la intempestiva visita como una cortesía con su amigo Plasencia y ha negado vehementemente que se reuniera con Rodríguez, una de las funcionarias de confianza de Maduro, con quien tan solo intercambió unas palabras. Pero el secretario de Organización del PSOE tampoco ha explicado de qué habló con su colega venezolano.

Ministro de Turismo y Comercio Exterior desde agosto de 2019, Plasencia es miembro del cuerpo exterior venezolano desde 1991, años antes de que el fallecido Hugo Chávez llegara al poder. Plasencia es un viejo amigo de Delcy Rodríguez, a quien conoció en la embajada venezolana en Londres durante el segundo mandato (1994-1999) del fallecido expresidente Rafael Caldera. También es muy cercano a su hermano Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación venezolano y otro de los pesos pesados del chavismo radical.

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Un funcionario discreto


Plasencia logró adaptarse a la llegada del chavismo en 1999 y durante la época de Maduro como ministros de Exteriores se desempeñó como consejero en la embajada de Londres. Sus conexiones con los Rodríguez le permitieron medrar en el escalafón revolucionario, primero en la Alcaldía del Municipio Libertador -en Caracas- y luego como viceministro para Asia, Medio Oriente y Oceanía cuando Delcy Rodríguez llegó a la cancillería (2014-2017).

Licenciado en Estudios Internacionales, es experto en negociación internacional y veterano miembro del cuerpo diplomático, según el portal venezolano Poderopedia. Aunque es un funcionario poco conocido, participó por el chavismo en el grupo internacional de contacto creado por la Unión Europea el año pasado para mediar -infructuosamente- en la crisis venezolana y fue uno de los representantes de Maduro en la visita de Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, a Venezuela en 2019.

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A pesar de formar parte del grupo de confianza de Maduro, Plasencia es un funcionario discreto, de los que no sube a las tarimas ni participa en polémicas. El chavismo lo defiende como un militante leal y experimentado. Para la oposición, ve a Plasencia como uno de esos dirigentes poco comprometidos ideológicamente y muy implicados materialmente con el ideal bolivariano.

Vender lo invendible

Maduro le entregó la cartera ministerial con el objetivo “de impulsar el desarrollo turístico y la inversión internacional en la nación”, un auténtico desafío ante las condiciones actuales del país, asolado por la híperinflación, el crimen y la represión política. Más de 5 millones de venezolanos han huido de la nación petrolera durante el brutal mandato de Maduro, acusado por la ONU de cometer crímenes contra la Derechos Humanos.

Rodríguez y otros 24 funcionarios venezolanos fueron sancionados por la Unión Europea por considerarles “responsables de violaciones de Derechos Humanos” y por haber “socavado la democracia en Venezuela”. Esta medida incluye la prohibición de viajar a la Unión Europea. Desde que las sanciones norteamericanas, canadienses y de la Unión Europea se han multiplicado, el gobierno de Maduro ha encontrado los atajos para exportar petróleo y vender oro.

Plasencia no está entre los sancionados. Pero, como el resto del gabinete, respalda sin fisuras al delfín de Chávez. Hoy, como ministro de Turismo, ha reactivado los vuelos a Canaima, en el estado Bolívar, una de las muchas joyas turísticas del país venidas a menos por la crisis política, económica y social. Rodríguez pasó varios meses el año pasado en Bolívar, supervisando el sistema eléctrico, las empresas básicas y la extracción de oro.

Explicaciones apresuradas

Tanto Ábalos como Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, han alineado versiones sobre el evento después de que la oposición española ha pedido al ministro que comparezca en el Congreso para dar explicaciones. “La saludé y ya está. Al margen de recordarle que no podía pisar territorio español. Fue una circunstancia muy fortuita, muy casual, y dentro de mis circunstancias lo resolví lo mejor que pude”, dijo Ábalos ante la insistencia de los periodistas. "La vicepresidenta de Venezuela no entró en la Unión Europea a través de España porque no puede hacerlo", cerró filas desde Rabat González Laya.

La portavoz comunitaria de Exteriores, Virginie Battu, precisó que la responsabilidad de hacer cumplir las sanciones es del gobierno de Sánchez: “La implementación de las restricciones de viaje es un asunto que corresponde a los Estados miembros y, por supuesto, esperamos que todos los Estados miembros cumplan con el régimen de sanciones que han acordado. Hacerlo no es opcional”.

Juan Guaidó en Davos. (Reuters)
Juan Guaidó en Davos. (Reuters)

¿Presidente o dirigente?

El episodio también provocó sorpresa e indignación en la oposición venezolana, pese a que su líder Juan Guaidó, se ha mostrado cauto al respecto en plena gira europea y pendiente de visitar Madrid. “Fue un error lo de Ábalos. Primero lo negó y luego dijo que fue porque fue a saludar a su amigo. Como decimos los viejos: 'Por donde la mires, Catalina es tuerta', dice un miembro del equipo diplomático de Guaidó, quien pide no ser identificado. "La que ha salvado la honra del Gobierno es la ministra de Exteriores, con quien sí se va a reunir Guaidó”, agregó.

Otros aliados de Guaidó, como Estados Unidos, también han reaccionado: "La [reunión] no solo socava la política conjunta que Estados Unidos y España habían destinado a Venezuela sino también la política de la Unión Europea. Estas no son buenas novedades”, dijo la subsecretaria adjunta para Cuba y Venezuela, Carrie Filipetti, en una teleconferencia.

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Mientras, Guaidó asisitrá en España a un encuentro con la diáspora venezolana en la Puerta del Sol y recibirá la Llave de Oro del Ayuntamiento de Madrid, una distinción que se concede a los jefes de Estado que visitan la ciudad. Su gira, tras una clandestina huida del país, le ha llevado a fotografiarse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, con el primer ministro británico, Boris Johnson, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Pero Sánchez se le resiste. ¿Por qué? Probablemente porque su ministra de Exteriores lo llama “presidente encargado de Venezuela” y su vicepresidente Pablo Iglesias, “un dirigente político muy importante de la oposición venezolana”.

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