Decenas de activistas en prisión

¿Heroicidad feminista de Díaz Ayuso? Esto es lo que exige Arabia Saudí a las extranjeras

Nunca ha sido obligatorio para las extranjeras llevar velo en Arabia Saudí. Y aunque el país está avanzando en los derechos de las mujeres, el sistema de tutela sigue imperante

Foto: Díaz Ayuso, durante la ceremonia de la Supercopa, en Yeda. (EFE)
Díaz Ayuso, durante la ceremonia de la Supercopa, en Yeda. (EFE)

En la final de la Supercopa de España, celebrada este domingo en Arabia Saudí, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, participó en la ceremonia de entrega del trofeo a los futbolistas con el pelo descubierto. Una decisión que ha sido muy alabada por cargos del PP (Pablo Casado o José Luis Martínez-Almeida) y de Ciudadanos por "su valentía" y "verdadero feminismo". La imagen, desde luego, era potente: en el estrado, era la única mujer sin llevar velo, y además colocada en primera fila, atrayendo las cámaras. "Un orgullo presenciar cómo Arabia Saudí da pasos para la igualdad", afirmó Díaz Ayuso entonces.

Con su habitual polarización, las redes se han incendiado, lanzando acusaciones a diestro y siniestro a otras políticas y periodistas por "no hacer suficiente" por los derechos de las mujeres, al haber caído en llevar el pañuelo en sus visitas a países musulmanes. En respuesta, muchos han mencionado una nueva ley reguladora del turismo que entró en vigencia el pasado octubre y en la que se relajan los requisitos de vestimenta a las mujeres extranjeras que visitan el país como la justificación de que Díaz Ayuso no haya tenido problema en llevar la cabeza al descubierto en público. Lo cierto es que, en los últimos años, no ha sido obligatorio para las extranjeras vestir el velo. Ni para las turistas ni, por supuesto, para las mandatarias.

Como parte de la campaña modernizadora orquestada por el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, el pasado octubre entró en vigor una nueva regulación aperturista para el turismo. En ella, se levantaba la obligación de la 'abaya', túnica típica del país, que en Arabia Saudí suele ser de color negro, para las mujeres extranjeras. Se "recomienda", sin embargo, una vestimenta amplia que disimule la figura, tape las piernas y que cubra los brazos al menos hasta el codo. Todos estos requisitos los cumplía el vestido floreado de Díaz Ayuso. También se admitió que parejas no casadas (nuevamente, extranjeras) pudieran compartir habitación de hotel. No es cosa baladí. Son varios los casos de extranjeras que han sido acusadas de adulterio por ser encontradas en la misma habitación que un hombre sin grado de consanguinidad.

El país ha mejorado un poquito. Se recomienda ir vestidas de forma recatada, pero nada más. El cambio es abismal, te lo puedo asegurar

"Yo nunca he llevado el velo ni me lo han pedido, salvo en lugares religiosos", explica a este diario la coordinadora del Panel de Oriente Próximo y Norte de África de la Fundación Alternativas y analista especializada en Arabia Saudí, Itxaso Domínguez. Otra europea, cuyo esposo trabaja en el país, comenta que ella, aunque no se cubre la cabeza, "siempre lleva el pañuelo [para cubrirse la cabeza] en el bolso, especialmente en Riad", la capital saudí y ciudad especialmente conservadora. Yeda, donde se han celebrado los partidos de la Supercopa, es mucho más abierta y moderna. Varias periodistas que acompañaron al entonces rey de España Juan Carlos I en uno de sus viajes para promocionar empresas españolas a Arabia Saudí comentan a este diario que, aunque no era obligatorio llevar el velo, sí que se lo recomendaron "encarecidamente" desde la organización del viaje. En aquel momento, la 'abaya' sí era requisito indispensable.

Líderes extranjeras como la propia reina Sofía, Angela Merkel, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Theresa May, Hillary Clinton, Melania Trump o Michelle Obama tampoco se han cubierto con el velo durante sus visitas a Arabia Saudí. Tampoco han hecho uso de la 'abaya'. Curiosamente, cuando Michelle Obama visitó el país de los Saud sin cubrirse la cabeza, Donald Trump tuiteó criticando su decisión, que más tarde emuló Melania: "Mucha gente dice que es maravilloso que la señora Obama se haya negado a llevar el velo en Arabia Saudí, pero ellos se han sentido insultados. Tenemos enemigos suficientes".

Angela Merkel saluda al príncipe Mohammed bin Nayef en Yeda. (Reuters)
Angela Merkel saluda al príncipe Mohammed bin Nayef en Yeda. (Reuters)

Se ha recordado especialmente la entrevista de Ana Pastor al entonces presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que hizo en 2011 tocada con un pañuelo. El caso, sin embargo, es distinto. En Irán es obligatorio, tanto para locales como extranjeras, el uso de al menos un ligero pañuelo que cubra parte de la cabeza. Otras fotografías de mandatarias cubiertas con el velo suelen corresponder a sitios religiosos, como una mezquita o mausoleo, donde es también obligatorio llevarlo.

Esta obligación se aplica también a las mandatarias y diplomáticas de países europeos, que muchas veces se han visto en el centro de la polémica, como una delegación económica del "Gobierno feminista" sueco en febrero de 2017 o la ex alta representante de la Unión Europea Federica Mogherini. La ministra sueca de Comercio justificó la decisión, duramente criticada en círculos proderechos de las mujeres iraníes, en que "no quería incumplir la ley iraní. La única otra opción hubiera sido enviar una delegación compuesta únicamente por hombres".

Modernización del país

Desde 2016, y de la mano del príncipe Bin Salman, Arabia Saudí ha emprendido varias reformas aperturistas para la modernización del reino, y de reconocimiento de derechos de las mujeres. Las mujeres ya pueden conducir solas, y desde el pasado octubre se levantó la prohibición de viajar solas y solicitar pasaporte a las mujeres mayores de 21 años. También se han permitido las proyecciones de cine, se han aumentado los conciertos y se ha eliminado parcialmente la segregación en restaurantes y otros lugares públicos. Con la celebración de la Supercopa de España en Arabia Saudí, las fotografías de las mujeres en los estadios también se han convertido en un hito: pueden acceder, pero solo junto a sus maridos o 'guardianes', y a una zona pensada para familias. Y ya podían hacerlo desde enero de 2018.

"El país ha mejorado un poquito. Desde hace medio año o algo más, no es obligatoria ya la 'abaya'. Se recomienda ir vestidas de forma recatada, pero nada más. Conozco mujeres que iban sin 'abaya' desde hace un año o más. Que si chaquetas, que si camisas largas o anchas...", explica por su parte un ingeniero español que trabaja en Arabia Saudí. "El cambio es abismal, te lo puedo asegurar", añade.

Mujeres atienden a la semifinal de la Supercopa Valencia vs. Real Madrid. (Reuters)
Mujeres atienden a la semifinal de la Supercopa Valencia vs. Real Madrid. (Reuters)

"Hay una parte de libertad real, en ámbitos como la posibilidad de viajar o de conducir, un fin selectivo de la segregación...", explica la analista Domínguez. Sin embargo, matiza: "Es Mohamed bin Salman quien tiene el poder 'regulador', quien decide cuándo y hasta dónde, mientras encarcela a las mujeres que piden la verdadera igualdad". El heredero al trono saudí ha emprendido una campaña internacional para mejorar la imagen del país en todo el mundo, así como para diversificar la economía. Los cambios, sin embargo, son progresivos, para no alienar a los sectores internacionales.

Sistema del 'guardián'

En Arabia Saudí, las mujeres están atadas bajo el sistema del guardián, 'walayah', que les impide tomar cualquier decisión sin el consentimiento expreso de su guardián masculino desde su infancia hasta su vejez. El poder del 'wali' es total: las mujeres no pueden trabajar, casarse, estudiar, recibir una beca de estudios o incluso salir de prisión sin el consentimiento de su guardián, que puede ser su padre, su marido, algún hermano o incluso su hijo. Pese a una serie de reformas para mejorar las condiciones de divorcio y custodia de los hijos, el sistema de tutela sigue sin desmantelarse.

"La ley puede cambiar, pero la práctica no cambiará una norma cultural de la noche a la mañana", argumenta a este diario Toby Cadman, abogado de las hermanas Dua y Dalal, dos jóvenes saudíes que huyeron del país ante el maltrato de su familia.

Decenas de activistas proderechos de la mujer permanecen detenidas en las cárceles saudíes por su activismo. Muchas fueron detenidas inmediatamente después de que se levantara la prohibición de conducir a las mujeres solas. "Son avances, pero controlados al 100% por el régimen, en parte en respuesta a la presión social, como una válvula, pero sin permitir que los activistas se cuelguen ninguna medalla. Todo es por obra y gracia del monarca", añade Domínguez. Activistas como Iman al Nafjan, Aziza al Yusef o Ruqaya al Mohare han pasado por la cárcel. Loujain al Hathoul, acusada de "desestabilizar" el país, continúa en la cárcel. Su familia ha denunciado que ha sufrido abusos sexuales y torturas.

"Las mujeres tienen permiso legal para conducir, y las activistas que presionaron por el cambio permanecen en la cárcel con informes creíbles de que sufren abuso físico, mental y sexual. Las mujeres pueden ir al cine, pero en proyecciones especiales... Seguirá existiendo la cultura de miedo y control", sostiene por su parte Cadman. Aunque los avances sobre el papel son bienvenidos, la sociedad ultraconservadora sigue siendo la misma.

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