Conflicto a vigilar en 2020

Soldados en la frontera, guerrillas e insultos: ¿Estallará el cóctel Colombia-Venezuela?

Dos países vecinos. Dos gobiernos con ideologías y aliados diametralmente opuestos, administrando territorios donde no rige el imperio de la ley, polvorines de grupos armados, economías

Foto: Un soldado del Ejército colombiano durante una operación en la frontera con Venezuela en Cúcuta, Colombia. (Reuters)
Un soldado del Ejército colombiano durante una operación en la frontera con Venezuela en Cúcuta, Colombia. (Reuters)

Dos países vecinos. Dos gobiernos con ideologías y aliados diametralmente opuestos, administrando territorios donde no rige el imperio de la ley; polvorines de grupos armados, economías ilegales, corrupción, crisis sociales e intereses geopolíticos de todo tipo. Colombia y Venezuela viven desde hace un año en un enfrentamiento continuo. La inestable mezcla está siendo muy agitada en los últimos meses, y muchos temen que los continuos embates la hagan estallar en 2020.

Es el peor momento en las relaciones entre dos países con grandes disputas históricas, revividas a principio de siglo por los ex presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez.

En 200 años ninguno de los conflictos entre las dos naciones finalizó en guerra, imperando el diálogo, pero la situación se ha deteriorado de tal modo que algunos expertos ya no descartan totalmente esa todavía muy improbable opción, patrocinada, por otro lado, por los sectores más belicistas de ambos países.

'Alerta naranja' en Venezuela

"Tengo información de primer orden de que se pretende un conjunto de provocaciones para un conflicto armado, para un escarceo armado en la frontera colombovenezolana, para desviar la atención de la rebelión popular de los colombianos y las colombianas contra Iván Duque”, dijo el pasado 30 de noviembre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, aludiendo a las protestas populares surgidas esos días contra el Gobierno del país vecino.

Caracas declaró, aquel día, una ‘alerta naranja’ y armó a sus milicias civiles con 13.000 nuevos fusiles.

Soldados colombianos en la frontera con Venezuela en Cúcuta. (Reuters)
Soldados colombianos en la frontera con Venezuela en Cúcuta. (Reuters)

Fue la segunda vez en tres meses que sucedía algo similar. Maduro ya declaró la misma alerta a mediados de septiembre. En aquella ocasión Venezuela llegó a desplegar a unos 150.000 militares, además de tanques, vehículos blindados y misiles de defensa antiaérea, en la frontera con Colombia.

Caracas denunció entonces haber detectado, en los meses anteriores, hasta 42 acciones para atacar el país, después de que el líder colombiano, Duque, acusase a sus vecinos de dar cobijo a los comandantes de los grupos guerrilleros colombianos.

"Hay posibilidades de un conflicto entre Colombia y Venezuela. Existen razones, y también condiciones. Lo que pasa es que, por ahora, esas razones y condiciones no parecen ser suficientes para que se produzca un desenlace armado", comenta Alexander Campos, profesor de la Universidad Central de Venezuela, a El Confidencial. "El conflicto puede que no llegue a la vía militar abierta, pero sí es muy probable que veamos muchos episodios de violencia armada o policial antes de que escalemos a otro nivel", añade el investigador.

Tiar, el foco de tensión

Uno de los mayores focos de tensión en los últimos meses ha sido la decisión de Colombia de activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), un pacto firmado en 1947, durante los primeros años de la Guerra Fría, por los países del continente. "Con la activación del TIAR, que trae consigo sanciones, cualquier agresión a un país miembro es una agresión a todos ellos", señalaba el presidente colombiano, Iván Duque, el pasado septiembre.

De todos los miembros del TIAR, sólo Uruguay votó en contra de su activación. Pero tras la victoria del centro derecha uruguayo en las presidenciales de noviembre, puede que cambie su postura. En sentido contrario podría moverse Argentina, tras la vuelta del peronismo al poder. Cuba, por su parte, se ausentó de la votación y República Dominicana se abstuvo.

Venezuela, que ya se había retirado del TIAR en 2013, temiendo que el mecanismo fuese usado para justificar una invasión extranjera del país, criticó esta activación y pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que la neutralizase.

El TIAR impuso, a principios de diciembre, sanciones financieras y restricciones de viaje a Nicolás Maduro y 28 de sus colaboradores, sin suponer, de momento, el inicio de conflicto alguno. "Con Venezuela no se mete nadie. Fue una reunión de fantoches. Payasos. No han podido, ni podrán", ha aseverado Maduro a principios de diciembre.

Cruce de acusaciones

La escalada de tensión está dejando cruces de acusaciones graves entre ambos países, como las críticas contra el líder opositor venezolano Juan Guaidó por una serie de fotografías con dos de los líderes de 'Los Rastrojos', un grupo criminal organizado colombiano que opera en la frontera con Venezuela.

Esos individuos habrían ayudado al diputado venezolano a cruzar a Colombia, mediante un camino utilizado para el contrabando, para lograr su asistencia al concierto ‘Venezuela Aid Live’, celebrado en la víspera del fallido ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela, según investigadores de la región.

Guaidó negó conocer la procedencia de los dos individuos, pero no la autenticidad de las imágenes.

Guaidó en el concierto 'Venezuela Aid Live'. (EFE)
Guaidó en el concierto 'Venezuela Aid Live'. (EFE)

El Gobierno colombiano fue duramente cuestionado entonces debido a que soldados de la guardia presidencial recibieron al opositor venezolano poco después de la toma de las fotografías. Maduro, por su parte, tomó el episodio como prueba de que la comunidad internacional está preparando una invasión a Venezuela desde Colombia.

Las fotos aparecieron a principios septiembre. Pocos días después, a mediados de mes, Iván Duque presentó en la Asamblea General de la ONU varias fotografías que demostrarían la presencia de soldados del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la mayor guerrilla de Colombia tras la disolución de las Farc, en territorio venezolano.

Caracas reaccionó difundiendo tres coordenadas "precisas y concisas" en territorio colombiano, donde supuestamente se estarían entrenando soldados de cara a generar acciones en Venezuela.

Ambos países falseaban datos. Investigaciones periodísticas demostraron que, al menos, dos de las imágenes presentadas por Duque eran falsas –le costó el puesto a un cargo de inteligencia- y que, de las tres coordenadas presentadas por Venezuela, dos estaban en alta mar, y una coincidía con la sede de la ONG Save The Children en Maicao, donde no estaba entrenando soldado alguno para invadir Venezuela.

Ambos líderes, además, no han dudado en lanzarse duros ataques personales. Duque llegó a comparar a Maduro con el líder serbio Slobodan Milosevic, acusado de crímenes de lesa humanidad en el conflicto de la ex Yugoslavia, y Maduro, por su parte, se ha referido en varias ocasiones a Duque como el cerdo 'Porky', un personaje de dibujos animados.

Las FARC en Venezuela

El mayor foco de tensión entre ambos países es, sin duda, la presencia de grupos guerrilleros colombianos en Venezuela.

Alias 'Iván Márquez', exnúmero dos de las FARC, declaró, el pasado agosto, que volvía a la lucha armada, en un vídeo donde apareció junto a una decena de guerrilleros fuertemente armados y acompañado de otros importantes líderes de la extinta guerrilla, como alias 'Jesús Santrich', alias 'El Paisa' y alias 'Romaña'.

Inteligencia militar colombiana se apresuró a situar a todo el grupo en Venezuela, donde ya opera desde hace años la jefatura del ELN, según los investigadores del Ejército.

Esas guerrillas no sólo habrían encontrado refugio en Venezuela, sino una gran fuente de ingresos, gracias al narcotráfico y también a las fuertes actividades de minería ilegal de oro y coltán presentes en las regiones fronterizas con Colombia, según diversos investigadores.

Los miembros de las guerrillas neogranadinas estarían presentes hasta en ocho Estados de Venezuela, según el portal ‘Insight Crime’.

"La presencia del ELN y las disidencias de las FARC en Venezuela no es una decisión del régimen de Maduro, sino que es una línea heredada, como muchas otras, del régimen de Chávez y las alianzas tejidas dentro de la revolución bolivariana. Hay que recordar, por supuesto, la cercanía que el ELN tiene con el régimen cubano, lo cual hace que Venezuela tenga la obligación de jugar un rol fundamental como uno de los refugios y financiador de su sostenimiento", interpresa Nastassja Rojas, decana de la Facultad de Gobierno y RRII de la colombiana Universidad Santo Tomás.

"Esto le permite a Maduro reforzar el control del territorio venezolano, como vienen haciéndolo con los Colectivos. Todos estos grupos armados le permiten a Venezuela tener fuerzas paralelas a las institucionales en el caso de necesitarlas en un posible enfrentamiento interno, o con otro país. Sin embargo, no logran ver que lo que empieza a generarse en Venezuela es un territorio fracturado donde cada zona es controlada por un grupo diferente", añade la analista.

Reclutamiento de venezolanos

Algunos han planteado, desde Colombia, realizar misiones militares en Venezuela para capturar o 'eliminar' a los disidentes de las FARC presuntamente establecidos en el país vecino.

Lo que muchos temen en el país cafetero es que disidentes farianos y ELN conformen una alianza, como ya reclamó Márquez, y que operen desde el país vecino.

Hugo Acero, nuevo secretario de seguridad de la ciudad de Bogotá, ve esa opción como remota. "En ciertos territorios, en el pasado, hubo alianzas entre las FARC y el ELN, pero también muchos enfrentamientos, inclusive armados, entre ambos grupos, por el control de territorio y negocios ilegales. Hoy la cosa es mucho más difícil, porque el ELN tiene territorio y más de 2.000 hombres, pero la disidencia de las Farc comandada por Márquez no tienen ni territorio, ni frentes. Sería un diálogo muy desigual. El ELN no está interesado”, cree el experto.

Lo que sí dicen parte de los investigadores es que las disidencias -tanto el grupo de Márquez, como otros- estarían reclutando miembros venezolanos, que ya podrían suponer hasta el 10% de sus más de 2.000 integrantes. Habrían sido atraídos con comida, ropa, dinero, cobijo e incluso productos como teléfonos móviles, en su huida de la crisis económica venezolana.

La presencia de grupos criminales, también venezolanos, en la porosa frontera de 2.219 kilómetros es un foco de tensión constante entre los dos países.

La situación de seguridad y conflictividad social en el extenso territorio es muy preocupante, especialmente en zonas como el Catatumbo colombiano, donde la gran producción de coca y cocaína que, en parte sale hacia EEUU y Europa por Venezuela, según los investigadores, ha hecho surgir sangrientas disputas entre los grupos armados.

Crisis migratoria

Por la porosa frontera salen, además, cada día, miles de venezolanos que huyen de la crisis política, social y económica de su país.

Al menos 4,5 millones de personas, el 16% de la población total de Venezuela, han abandonado ya el país, pero la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) prevé que el número podría aumentar a 6,5 millones en 2020. La crisis migratoria venezolana está a punto de superar a la de Siria, que tuvo 4,8 millones de desplazados en los últimos ocho años.

La gran mayoría de migrantes venezolanos, al menos 1,5 millones de personas, han decidido quedarse en Colombia, y tienen, como es lógico, demandas sociales, económicas, educativas, sanitarias y laborales que el país cafetero no está preparado económicamente para afrontar.

"Esa migración está tolerada por Colombia, que ha hecho unos elogiables esfuerzos de recibir y brindar asistencia transitoria a los venezolanos, pero a un costo importante para las arcas fiscales y con ocasionales brotes de xenofobia en ciertas localidades muy afectadas", destaca Iván Briscoe, analista del International Crisis Group.

Cerco diplomático

"Por ahora, el enfoque del Gobierno colombiano es lograr una transición política en Venezuela, para que muchos de esos migrantes, no todos, vuelvan a sus hogares. Pero la presión diplomática y económica que ha impuesto Colombia no ha logrado su fin, que es la salida de Maduro”, cree el investigador.

"Como consecuencia directa de esas presiones, sobre todo de las sanciones de EEUU, la presión migratoria contra Colombia se incrementa. Bogotá no va a alterar su estrategia de presión y va a insistir en fracturar y debilitar al chavismo para promover una transición”, añade Briscoe.

El cerco diplomático propuesto por EEUU, Colombia, y sus aliados, concentrados en el Grupo de Lima, no parece haber tenido sin embargo el resultado esperado, con la cada vez menor popularidad y desprestigio de Guaidó, en casos de corrupción.

Tablero geopolítico

Existe la sensación entre parte de los expertos en la política colombovenezolana de que ambos países son dos fichas en un tablero geopolítico disputado por EEUU, Rusia, China y Cuba.

Colombia es, sin duda, el mayor aliado de EEUU contra el Gobierno de Maduro, que acusa constantemente al país cafetero de conspirar con el Comando Sur del país norteamericano para derrocarle, e incluso atentar contra su vida, algo que en Colombia niegan.

"El papel de EEUU y de Cuba en el trasfondo de la crisis es sumamente importante. A medida que el país norteamericano imponga más presión, por medio de prohibiciones, sanciones, y otras medidas, el apoyo, aunque sea tácito, de Cuba a una apertura política en Venezuela, se reduce”, cree el investigador Briscoe.

“Cuba, en principio, también desearía una resolución del conflicto político, dentro de Venezuela, a favor de un gobierno más estable, que podría ser socio futuro de La Habana”, añade el experto.

"Pero en un contexto donde la rivalidad y la tensión con EEUU ha aumentado, y con el nuevo gobierno de Colombia, desde el año pasado, situado claramente al lado de EEUU y en contra del Gobierno de Maduro, Cuba siente que el desenlace del conflicto venezolano, si representa el final del chavismo, sería el primer paso hacia una presión mucho mayor contra Habana, y a favor de un cambio político en la isla”, interpreta Briscoe.

Cuba siente que el desenlace del conflicto venezolano, si representa el final del chavismo, sería el primer paso hacia una presión mucho mayor contra Habana

Octavio Quintero, periodista colombiano experto en asuntos económicos y políticos, cree que la región es un lugar de disputa geopolítica.

"Podríamos quedar convertidos en un escenario de guerra internacional, de consecuencias impredecibles, donde entren a disputarse el botín Estados Unidos y sus aliados, de un lado, y Rusia y China, del otro”, cree.

En cualquier caso, todos los expertos ven esa posibilidad como remota. La confrontación militar podría ser desastrosa para Colombia, ya que su vecino tiene un mayor poderío militar, con al menos 365.000 soldados y 1,6 millones de milicianos civiles. Además, un conflicto conllevaría enormes costos políticos y logísticos que ambos gobiernos no pueden afrontar.

Otros puntualizan, eso sí, que ambos líderes podrían tener incentivos para continuar la confrontación, debido a las crisis sociales que afrontan en sus países.

Duque ha visto como cientos de miles de personas han salido a las calles a protestar en las últimas semanas, y su popularidad ha descendido a menos del 30%, según las encuestas. La tensión entre ambos países será probablemente uno de los mayores focos de atención internacional en el 2020.

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