faltan 163 millones de euros

El imperio de Vargas y Luis Alfonso de Borbón se tambalea: cae un segundo banco

En una demoledora radiografía de los negocios del llamado 'banquero del chavismo', las autoridades bancarias de Panamá explican cómo trató infructuosamente de recuperar los fondos

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El imperio del empresario venezolano Víctor Vargas y su yerno Luis Alfonso de Borbón se tambalea. Los reguladores bancarios panameños anunciaron el viernes la liquidación forzosa de su banco en el país centroamericano, el segundo que pierde Vargas en poco más de un mes, tras haber sido incapaces de encontrar los casi 180 millones de dólares (163 millones de euros) en depósitos que tenía la entidad.

En una demoledora radiografía de los negocios del llamado 'banquero del chavismo', la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) explicó cómo trató infructuosamente de recuperar estos fondos, la mayoría en teoría custodiados por otros bancos y empresas del grupo BOD en Antigua (BOI Bank), República Dominicana (Bancamérica) y en, especialmente, en Curazao (el Banco del Orinoco, declarado en quiebra por las autoridades de la antilla neerlandesa a comienzos de octubre).

"Se solicitó reiterativamente a las entidades relacionadas el traspaso de las colocaciones a la vista, depósitos a plazo y portafolios de inversión en otras entidades del grupo, por un total de unos 124 millones de dólares", explica la resolución oficial. "No se obtuvo respuesta de parte de las entidades relacionadas con propuestas para efectuar los traspasos, ni argumentos financieros del por qué no se podía hacer y ni siquiera enviaron traspasos parciales", concluye el informe.

La SPB refleja las peregrinas excusas de las distintas entidades del grupo para no mandar los fondos, desde presentar "argumentos legales sin sustento" a cortar completamente las comunicaciones con las autoridades panameñas. La falta de respuesta la llevó a decretar la liquidación forzosa del banco, que solo podrá ser impugnada vía judicial en los próximos 15 días hábiles, según señaló el regulador.

El grupo de Vargas respondió a través de un comunicado en el que acusa a las autoridades bancarias panameñas de vulnerar "el derecho a la defensa", privar "a los depositantes y ahorristas" de sus fondos e incluso de "violar la ley". La decisión, insisten desde el BOD, está "completamente injustificada desde el punto de vista técnico y financiero", aunque sin argumentar mucho más su línea de defensa.

Un emporio en veremos

Las operaciones de Vargas y Luis Alfonso Borbón, bisnieto del dictador Francisco Franco y del rey Alfonso XIII, están bajo creciente escrutinio en América Latina desde que el Banco Central de Curazao intervino y luego declaró en quiebra a su filial en la isla. Ahora, tras perder su segundo banco en poco más de un mes, toda la estabilidad de todo el grupo financiero BOD está en serias dudas.

Como adelantaba ayer El Confidencial, el 'banquero Rojo' —apodado así por sus vínculos con el fallecido Hugo Chávez— llevaba semanas buscando a la desesperada 40 millones de dólares (36 millones de euros) para evitar perder la entidad. Pero el controvertido multimillonario no ha sido capaz de reunir esa cantidad, lo que según fuentes conocedoras de la situación evidencia la extrema debilidad de su emporio empresarial, que incluye bancos, aseguradoras e inversiones inmobiliarias.

Las intervenciones han desatado la indignación de miles de ahorradores venezolanos y empresarios panameños, que llevan meses sin poder acceder a su dinero. Mientras, Vargas y Luis Alfonso de Borbón, al que se refieren como 'el Príncipe', mantienen un estilo de vida de multimillonarios, participando en torneos de polo, exhibiendo sus yates de lujo y viajando en jets privados como exitosos empresarios.

Sin embargo, la resolución de las autoridades panameñas retrata un panorama muy distinto. Desde el arranque de operaciones en 2012, la SPB consideró que AllBank nunca desarrolló un proceso robusto de administración de crédito "en ninguna de sus fases", destacando la debilidad de su plan de negocio, su pobre gestión financiera y la permanente incertidumbre sobre el destino de sus fondos.

Pero el deterioro acelerado se produjo en 2015, coincidiendo con el auge de la crisis económica en Venezuela marcada por la masiva devaluación de la moneda local, una hiperinflación muy agresiva y al derrumbe de los títulos de deuda del país y su petrolera estatal PDVSA. Sin embargo, la entidad no trató de corregir sus debilidades o adecuar su plan de negocios, encadenando cinco años consecutivos arrojando pérdidas.

Vargas actuó en una clara y desafiante actitud de no encontrar una solución efectiva a los problemas que confronta

En octubre de 2018, los recurrentes reclamos de los clientes por la dificultad para disponer de sus fondos dispararon las alertas de los reguladores por los "claros síntomas de problemas de liquidez" pese a que la entidad lograba superar por los requisitos mínimos de solvencia para seguir operando. En 2019, se inició un proceso de medidas correctivas y, durante meses, forcejearon con la directiva del banco, que nunca cumplió. Finalmente, la intervención en septiembre del Banco del Orinoco por las autoridades curazoleñas hizo que Panamá se decidiera a actuar.

¿A los tribunales?

La Superintendencia panameña ofrece una enorme cantidad de detalles sobre lo ocurrido en los dos últimos meses, desde que tomó control del banco el 13 de septiembre. "Se intentó contactar con el accionista —Vargas— desde el inicio (...) de forma directa e indirecta". Sin embargo, este no respondió hasta el día 29 de octubre, "pudiéndose conversar con él en fecha 30 de octubre, a menos de 10 días de la finalización de la extensión del proceso de toma de control".

La actitud del banquero venezolano durante el proceso es descrita en un tono de incredulidad, con expresiones que sobrepasan el lenguaje técnico propio de un regulador bancario. Dicen, por ejemplo, que "demostró un evidente desconocimiento de la normativa bancaria panameña", que intentó mantener los contactos a través de intermediarios y que no presentó "razonamientos financieros o propuestas adecuadas a la situación", generando "dudas razonables sobre la disponibilidad real de los fondos y títulos valores".

Se le acusa también de haber intentado "desfasar y dilatar el cumplimiento de lo requerido, sin considerar en lo más mínimo la corroboración efectiva de las posiciones en valores y los fondos líquidos colocados en entidades relacionadas". Actuando, además, "en una clara y desafiante actitud de no encontrar una solución efectiva a los problemas que confronta". Además, subrayan que otros bancos del grupo BOD también respondieron con "evasivas" al ser cuestionadas sobre "los bienes del banco en sus respectivas jurisdicciones".

La caída de AllBank en Panamá aumenta la presión sobre Vargas, Luis Alfonso de Borbón y el resto de ejecutivos de la entidad, que desde septiembre no han aparecido en público para dar explicaciones. Mientras, miles de particulares y empresarios reclaman sus ahorros y se están organizando para buscar la vía judicial que les permite recuperar su dinero. Los reguladores panameños parecen estar de acuerdo en que el próximo paso debe darse en los tribunales.

"De la renuencia sostenida por ejecutivos del Banco, durante meses y hasta el último instante, para dar una certidumbre sobre la real disponibilidad de los fondos y las garantías necesarias se desprenden posibilidades que ameritarían una prolija investigación por parte de entes jurisdiccionales que permitan una aclaración profunda y deslinde de responsabilidades", aconseja en la resolución.

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