Necesita dos tercios de la cámara

Boris Johnson fija sus esperanzas en unas elecciones el 12-D para resolver el Brexit

Las encuestas todavía colocan a los conservadores como ganadores en las elecciones anticipadas, pero el frío y la posible rebaja de la edad de voto podrían jugar en su contra

Foto: Manifestantes pro UE, en Londres. (Reuters)
Manifestantes pro UE, en Londres. (Reuters)

Boris Johnson parece que se toma la política como un juego donde el fin siempre justifica los medios. Sus avances son a base de órdagos —algunos ilegales, como la derogación del Parlamento—. Y sus propuestas siempre vienen con letra pequeña que hay que leer con atención. En este contexto, se muestra ahora dispuesto a dar más tiempo a Westminster para poder tramitar con calma la ley del Brexit, pero solo si los diputados aceptan la moción que planteará el próximo lunes pidiendo elecciones anticipadas el 12 de diciembre. "Es la manera de avanzar", explica en una inesperada entrevista con la BBC.

Anticipar los comicios ha sido su objetivo principal desde que se mudó a Downing Street el pasado mes de julio, después de ganar las primarias celebradas en el Partido Conservador tras la dimisión de Theresa May. Y siempre ha sido también la obsesión de Dominic Cummings, cerebro de la campaña euroescéptica del referéndum de 2016, convertido ahora en el hombre en la sombra que realmente mueve los hilos en el Número 10. El plan del asesor para conseguir la ansiada mayoría absoluta es presentar a Johnson como un gran mártir, el hombre que está luchando contra el 'establishment', el único dispuesto a cumplir con la voluntad expresada por el 'pueblo' en el histórico plebiscito sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La estrategia de presionar para comicios tenía estos días completamente dividido al Gabinete. Algunos ministros —como Andrea Ledsom o Julian Smith— querían dejar zanjada antes en Westminster la crisis del divorcio con el bloque.

Pero el núcleo euroescéptico más duro —como Dominic Raab o Jacob Rees-Mogg, en definitiva, los otros discípulos de Cummings— quería sacar las urnas cuanto antes, aupado por unas encuestas que auguran una victoria de los conservadores. Y se ha salido con la suya, pese a los riesgos que apuntan los analistas respecto a la fecha escogida. Ya no solo por los problemas logísticos que se presentan al tener los colegios electorales sin espacios disponibles, ocupados en estas fechas por las funciones de Navidad de los alumnos, sino por la conocida como 'clave del frío'. Con las bajas temperaturas, se presupone una menor participación, sobre todo por parte de los más mayores, según las encuestas, los más pro Brexit y pro 'tories'.

En cualquier caso, Johnson considera que celebrar comicios el 12 de diciembre es la única manera de poder rescatar al Brexit del limbo en el que quedó sumido este martes.

Carpetazo al Brexit para Halloween

Tras un intenso debate, sus señorías aprobaron —por 329 votos a favor frente a 299 en contra— dar luz verde a la tramitación de la ley que debe implementar en el marco británico el acuerdo de retirada que el primer ministro cerró con Bruselas en la última cumbre europea. Se trató de una votación tremendamente significativa, ya que, por primera vez desde que comenzó el tortuoso proceso de divorcio en 2016, los diputados lograron aprobar un plan relativo al Brexit.

Sin embargo, la visión de un divorcio inminente se evaporó en cuestión de minutos, ya que, acto seguido, los parlamentarios rechazaron —por 308 votos a favor frente a 322 votos en contra— la moción que había presentado el Gobierno para realizar por la vía rápida todos los trámites. Johnson quería hacer todo en tan solo tres días para cumplir como fuera con el calendario para garantizar el divorcio el 31 de octubre. Pero los diputados no estaban por la labor de ejecutar todo con prisas.

Al no haber conseguido ratificar el acuerdo de salida, el líder 'tory' se vio obligado a cumplir una ley para solicitar a la UE una nueva extensión del Brexit hasta el 31 de enero de 2020.

En este contexto, el inquilino de Downing Street ha mandado este jueves una carta al líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, donde explica que su “opción preferida” sería solo un breve aplazamiento “digamos hasta el 15 o 30 de noviembre”. “En este caso —especifica— acudiría de nuevo al Parlamento para intentar conseguir sacar adelante el acuerdo con el apoyo de los laboristas”.

Con todo, Johnson agrega que todo el mundo espera que los Veintisiete concederán la prórroga hasta la fecha demandada —es decir, hasta el 31 de enero de 2020—, por lo que, llegados hasta este punto, presentará una moción para que la Cámara Baja vote el próximo lunes si quiere celebrar elecciones anticipadas el 12 de diciembre.

El 'premier' explica que si para el 6 de noviembre —cuando el Parlamento se tendría que disolver para comenzar la campaña electoral de cinco semanas— la crisis del divorcio no ha quedado zanjada, tendría que ser ya el Ejecutivo ganador fruto de los próximos comicios quien se encargue de la situación.

"Brexit en enero"

“Si yo gano por mayoría, ratificaría este gran acuerdo que he negociado y ejecutaría el Brexit para enero, para que así el país pueda pasar página”, matiza en su carta a Corbyn, disipando así los temores de que pudiera abogar de nuevo por la desconexión caótica.

“Si tú ganas [refiriéndose directamente a Corbyn], asumo que implementarías tu política anunciada, que pasa por pedir una nueva extensión, negociar un nuevo acuerdo que someterías a un referéndum en el que tú podrías o no hacer campaña por tu propio acuerdo”, prosigue la carta.

El problema con el que se enfrenta ahora el inquilino de Downing Street es que no está en sus manos poder sacar las urnas cuando él quiere. Para poder celebrar elecciones anticipadas se necesita el respaldo de dos tercios de la Cámara Baja.

Las dos veces anteriores que lo ha intentado ha fracasado. La oposición en bloque se negaba hasta que la posibilidad de un Brexit sin acuerdo para Halloween quedara completamente descartada.

Pero si la UE concede finalmente la extensión, la oposición podría quedarse ahora sin argumentos. Aunque, de nuevo, el 'modus operandi' adoptado por Johnson no ha gustado. "Las elecciones deberían ser un ejercicio para permitir que los votantes decidan, no un dispositivo para que los charlatanes se salgan con la suya", señala en su cuenta de Twitter Nicola Sturgeon, líder de los escoceses independentistas del SNP, los que más defendían estos días la necesidad de nuevos comicios.

Por su parte, los laboristas se muestran sumamente divididos ante esta cuestión. Por lo que no está muy clara su hoja de ruta. Algunos diputados querían tramitar ahora la ley del Brexit con calma para intentar, en la fase de enmiendas, dejar todo el Reino Unido —y no solo Irlanda del Norte— alineado con la unión aduanera.

En cualquier caso, no se descarta que, si el Gobierno cambia las formas y no impone condiciones, la oposición acabe dando luz verde para tener comicios, aunque algunos barajan solicitar otra fecha: el 5 de diciembre.

¿Moción de censura contra sí mismo?

Si, una vez más, la oposición se interpone en sus planes, Johnson podría plantear un proyecto de ley para convocar comicios solo con mayoría simple, pero en la fase de enmiendas, los laboristas pueden pedir el voto de jóvenes de 16 y 17 años para incrementar las posibilidades de un electorado, según las encuestas, pro UE.

Por otra parte, técnicamente, nada impide que Johnson presente una moción de censura contra sí mismo. Pero es arriesgado, ya que, si en un plazo de 14 días la oposición logra forzar un Gobierno alternativo, estaría fuera de Downing Street.

Por el momento, si el lunes pierde la moción en la Cámara de los Comunes, ya ha anunciado que presionará “una y otra vez” para tener comicios. En definitiva, que está dispuesto a bloquear la agenda en Westminster.

Si algo ha quedado claro desde que se mudara al Número 10, es que el excéntrico político es totalmente impredecible. Por lo que nadie se atreve ya a descartar ningún escenario. En cualquier caso, es la primera vez que Johnson admite que no podrá cumplir su promesa. Hasta ahora, su grito de guerra era “sacar el país de la UE el 31 de octubre o morir”. Aunque no parece que incumplir su palabra le afecte ahora mucho en las encuestas: en todas saca gran ventaja a las filas laboristas.

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