rostro, voz y puño del chavismo radical

¿Qué hace el chavista más poderoso de Venezuela en reuniones secretas con EEUU?

EEUU ofrece una amnistía hombre más poderoso del chavismo para traicionar a Maduro en conversaciones secretas reveladas por AP. Y tentar a Diosdado Cabello es poner en vilo a todo el sistema

Foto: Diosdado Cabello, con una bandera de Venezuela. (Reuters)
Diosdado Cabello, con una bandera de Venezuela. (Reuters)
Viñeta de 2014. (Zapata)
Viñeta de 2014. (Zapata)

"La presidencia de Nicolás cuelga de un Cabello". Esta es la mejor descripción gráfica del peso político de Diosdado Cabello en el Gobierno de Nicolás Maduro. La rubricó el fallecido humorista gráfico venezolano Pedro León Zapata en una viñeta de 2014 y, para ese entonces, Cabello ya había pasado por todos los rangos del escalafón revolucionario: militante, diputado, gobernador, vicepresidente y, por unas horas, fugaz presidente interino durante el golpe de Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002. Hoy día, es el hombre más poderoso de Venezuela. Y por ello, la Casa Blanca llama a su puerta.

Cabello habría mantenido conversaciones secretas con representantes del Gobierno de Estados Unidos en las que se discutió la posibilidad de una amnistía para los miembros del círculo íntimo de Maduro que faciliten una transición en el país petrolero, según la agencia estadounidense Associated Press (AP). Washington también estaría en contacto con otros altos cargos del Gobierno venezolano, mostrando su disposición a hacer concesiones con aquellos que ayuden a sacar al líder socialista del Palacio de Miraflores.

A sus 56 años, Diosdado es el rostro, la voz y el puño del ala más radical del chavismo. Sobre el papel, el capitán retirado es segundo en la nomenclatura oficialista. Sus cargos formales incluyen la vicepresidencia del poderoso partido socialista PSUV y la dirección de la Asamblea Nacional Constituyente. Pero su ascendencia sobre las herméticas Fuerzas Armadas, sus supuestas conexiones con el narcotráfico internacional y su control de los grupos de choque de "la revolución" -los llamados colectivos- lo convierten 'de facto' en la piedra angular del entramado político bolivariano. Tentarlo a él es poner en vilo a todo el sistema.

Alimentar la discordia

Cabello se reunió en julio en Caracas con un enviado de la Casa Blanca y se estaría discutiendo un segundo encuentro que todavía no se ha concretado. Se desconoce si estos cara a cara cuentan o no con el visto bueno de Maduro, dijo la fuente citada por AP -un alto funcionario del Gobierno estadounidense que pidió no ser identificado para evitar posibles represalias-. Pero insistió en que EEUU no estaría buscando de ninguna manera que sea Cabello quien encabece un nuevo gobierno en Venezuela.

Diosdado es el rostro, la voz y el puño del ala más radical del chavismo

La contraparte del venezolano en estos primeros contactos habría sido el funcionario del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, informó el medio estadounidense Axios. Según la publicación, algunas voces en el Departamento de Estado estadounidense han mostrado su preocupación ante la posibilidad de pactar con un represor y supuesto capo de la droga como Cabello, sin duda el personaje más odiado y temido por la oposición. Pero la falta de alternativas inmediatas ha pesado más que estas objeciones.

Tras el fiasco de la insurrección opositora de mayo, el Gobierno estadounidense está barajando otras ideas que eviten una acción militar directa. Entre ellas, un bloqueo naval total del país latinoamericano con el que el presidente Donald Trump está entusiasmado, pese a las dudas del Pentágono sobre su efectividad.

Un ayudante de Cabello admitió que Estados Unidos ha estado insistiendo en establecer una vía de comunicación con el controvertido político, pero negó que su jefe estuviera negociando una traición a Maduro. Según esta fuente, el objetivo de cualquier reunión sería contribuir a levantar las sanciones que pesan sobre la derrengada economía del país sudamericano, que sufre de todos los males macroeconómicos conocidos.

El plan de Washington pasa precisamente por sembrar la discordia en la guardia pretoriana de Maduro y apostar por una implosión del chavismo. Pero cuando el líder opositor Juan Guaidó -reconocido como presidente por medio centenar de países, incluyendo EEUU- trató de derrocar al Gobierno con una asonada militar, la fidelidad de Cabello -y otros primeros espadas del país- fue fundamental para mantener prietas las filas y superar la crisis. Fue él, y no Maduro, quien salió a las calles a asegurar que "el Imperio" había sido derrotado.

"EEUU, ante la ineptitud, ante no poder ganarle unas elecciones a la Revolución, opta por el golpe de Estado", dijo entonces. "Cada acción tendrá una respuesta contundente. Seremos absolutamente inflexibles y radicales en la defensa", advirtió.

Diosdado Cabello en un acto conmemorativo. (Reuters)
Diosdado Cabello en un acto conmemorativo. (Reuters)

Piedra angular del chavismo...

Washington lleva años tratando de azuzar las tensiones en el seno del poder venezolano, que crecen a medida que su respaldo político y financiero se hunde. La Casa Blanca ha impuesto sanciones a docenas de funcionarios y militares venezolanos por violencia política, corrupción, narcotráfico y otros delitos. En mayo de 2018, incluyó al propio Cabello en la lista de delincuentes económicos acusado de estar involucrados en una poderosa red de lavado de dinero, tráfico de drogas y otros negocios ilícitos en asociación con el propio Maduro y Tareck El Aissami, exvicepresidente y actual ministro de Industria.

“En verdad me siento liberado, que el imperialismo se ocupe de perseguir a este humilde soldado y a su familia, me fortalece, me obliga cada día a seguir luchando por las causas que creo y a serle fiel y leal a nuestro querido Pueblo. Y que se lo graben: nosotros venceremos!”, reaccionó Cabello a la sanciones en su cuenta en Twitter.

Hasta el momento, esta táctica de presión había dado resultados muy limitados -con apenas un puñado de deserciones- y el núcleo duro del 'madurismo' ha mantenido una fachada de fidelidad absoluta al delfín del 'Comandante Chávez'.

En este contexto, Cabello es la pieza clave que amalgama ahora al heterogéneo núcleo de voluntades e intereses que quieren mantener el 'statu quo' en Venezuela. Su programa de televisión 'Con el Mazo Dando' -una tribuna desde la que fijar lineamientos y hostigar a sus adversarios- se ha convertido en la agenda táctica del chavismo como sucesor del célebre 'Aló, presidente' del fallecido líder bolivariano. Desde crear consignas como "Aquí no se habla mal de Chávez" a filtrar información de los servicios de inteligencia contra sus enemigos políticos, el carisma mediático de Cabello está años luz del de su mentor. Pero hasta sus más férreos detractores le reconocen estar muy por encima de las capacidades de Maduro.

"¡Vamos a hacer justicia! Frente a los "vende patria" y los traidores, vamos con todo. Quieren batalla, vamos a la batalla. Estamos listos, ya basta de tanto desmedro contra Venezuela", amenazó a los líderes opositores en una reciente edición del programa.

... y bestia negra de la oposición

Durante dos décadas, Diosdado Cabello ha sido la auténtica bestia negra de la oposición venezolana. Calificado en cables diplomáticos estadounidenses como el "Montesinos de Chávez" -haciendo referencia al oscuro jefe de inteligencia del expresidente peruano Fujimori-, su influencia política ha crecido a la sombra de Maduro y es considerado como "la mano que mece la cuna" del poder. En 2012, llegó a entrar en las quinielas para suceder a Chávez, a quien acompañó en su fallido golpe de Estado de 1992. Pero su pésima imagen, incluso entre los que eran afines al movimiento bolivariano, y la desconfianza de La Habana -cuya influencia fue clave en la sucesión- lo dejaron fuera de juego.

El hermético y feroz Diosdado se ha convertido en un faro para los menguados fieles del chavismo

Un cóctel de pragmatismo político, fanatismo chavista y falta de escrúpulos le han permitido protagonizar varios retornos triunfales en su vida política. Llegó a ser aislado por su creciente poder en el tejido empresarial afín a la revolución y las constantes denuncias de corrupción en su contra. Pero la enfermedad del exmandatario lo devolvió a primera fila política gracias a la virtud que Chávez siempre valoró más en sus subordinados: una lealtad a prueba de balas.

Las bases chavistas siempre habían identificado a Cabello como la cabeza de "la derecha endógena" -una nueva generación de burgueses parasitarios del petróleo-. Pero ante la creciente crisis que de engulle al país y la menguada militancia socialista, el hermético y feroz Diosdado se ha convertido en un faro para los pocos fieles que siguen apoyando el otrora pujante "socialismo del siglo XXI".

Cabello y Maduro en la capilla ardiente de Chávez. (EFE)
Cabello y Maduro en la capilla ardiente de Chávez. (EFE)

Un superviviente nato

Por eso, cualquier contacto de Cabello con el Gobierno de Donald Trump es significativo. ¿Está conspirando para traicionar a Maduro? ¿O está utilizando estos contactos como parte de su estrategia política para terminar de desmembrar a la oposición? ¿Aspira a quedarse en el poder o busca ganar tiempo para desactivar la presión estadounidense? Nadie, salvo el propio Cabello, puede saberlo con certeza. Pero si hay un patrón claro que emerge en la vida política de Cabello es su olfato innato para la supervivencia.

Cuentan que durante la intentona armada de Chávez en febrero de 1992, Diosdado Cabello se encargó de abrir paso al puñado de pequeñas tanquetas con la que los alzados pretendían tomar el Palacio de Miraflores cortando el tráfico con su Chevrolet Montecarlo. Cuando las tropas leales al Gobierno de Carlos Andrés Pérez los recibieron a balazos, Cabello vació el cargador de su pistola contra el enemigo, pero los tiros de respuesta seguían llegando.

Atrapado, decidió tumbarse en los asientos del coche y hacerse el muerto. Los soldados que defendían el palacio lo sacaron del automóvil buscando la herida mortal y uno lo golpeó con el fusil hasta que le quebró una costilla. El "cadáver" chilló de dolor.

“Nos golpearon, nos insultaron, se burlaron", recuerda Cabello la escena de hace casi tres décadas. "Y yo, rebelde y alzado, sólo les decía vainas como: ‘No joda, ¡ya van a ver cuando caigan! ¡Ya vamos a ganar!”. Y ganó. Aunque tuviera que fingir ser un cadáver para sobrevivir.

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