Carlos García Juliá

El Supremo de Brasil acepta la extradición de uno de los autores de la matanza de Atocha

El prófugo huyó de España hacia Paraguay tras haber obtenido la libertad condicional en 1991 y fue detenido el pasado 5 de diciembre en la ciudad brasileña de Sao Paulo

Foto:  Fotografía del autor de la matanza de Atocha tras huir de España. (Foto: EC)
Fotografía del autor de la matanza de Atocha tras huir de España. (Foto: EC)
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La Corte Suprema de Brasil autorizó la extradición del ciudadano español Carlos García Juliá, condenado por participar en la matanza de los abogados izquierdistas cometida en la calle Atocha de Madrid, en 1977, confirmó este martes la Fiscalía. El prófugo huyó de España hacia Paraguay tras haber obtenido la libertad condicional en 1991 y fue detenido el pasado 5 de diciembre en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

La segunda sala del Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil siguió el parecer otorgado por la Fiscalía brasileña y autorizó la extradición por unanimidad, de acuerdo con un comunicado del Ministerio Público Federal (MPF). En su decisión, los jueces de la máxima corte del país sudamericano consideraron que se cumplían los requisitos necesarios para la extradición del español, entre ellos la tipificación de los crímenes y la no configuración de un delito político.

La Policía Nacional descubrió que el pistolero se ocultaba en Sao Paulo bajo el nombre de Genaro Antonio Materan Flores y, tras dos décadas de búsqueda, le puso las esposas.

Los atentados de Atocha

Minutos antes de las 10 y media de la noche del 24 de enero de 1977, los ultras de extrema derecha Carlos García Juliá y José Fernández Cerrá tocan el timbre del número 55 de la calle Atocha. Pistola en mano, preguntan a Luis Javier Benavides, el abogado que les abre la puerta, dónde se encuentra "el de las pecas, el andaluz": buscan al dirigente comunista Joaquín Navarro, que ha abandonado el despacho poco antes. Su ausencia, sin embargo, no hace que se vayan. Reúnen a los nueve trabajadores que se encuentran en la oficina, los alinean y vacían sus cargadores. La noche deja un saldo de cinco asesinados y cuatro heridos graves: los muertos son los abogados laboralistas Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo; el estudiante de derecho Serafín Holgado, y el administrativo Ángel Rodríguez Leal.

García Juliá y Fernández Cerrá fueron condenados en 1980 a 193 años de prisión por el crimen. Afiliado a Fuerza Nueva y después a Falange Española, el primero alega ante el juez que no sabe cómo pudo disparar a sangre fría. El informe psiquiátrico, sin embargo, sí da una idea sobre el motivo: "Sus imperativos ideológicos adoptan un mecanismo de resistencia más que de actividad, como es frecuente en los idealistas apasionados pasivos, los fanáticos", explica el psiquiatra tras su examen, que se recoge en el libro 'La matanza de Atocha', de Jorge M. Reverte e Isabel Martínez Reverte.

Después de una década en la cárcel, García Juliá consigue la libertad condicional en 1991 y una autorización judicial para salir de España por una oferta de trabajo en Paraguay en 1994. Después de abandonar el país, el asesino ignora los requerimientos judiciales, pasando así a ocupar un puesto en la lista de fugitivos nacionales.

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