mas de 300 vuelos cancelados

La policía carga contra los manifestantes que bloquean el aeropuerto de Hong Kong

Una masiva protesta bloqueó el aeropuerto internacional de la ciudad y suspendió 300 vuelos. Las autoridades chinas lo ven como una amenaza y hablan de "terrorismo"

Foto: Carteles contra el gobierno en el aeropuerto de Hong Kong. (Reuters)
Carteles contra el gobierno en el aeropuerto de Hong Kong. (Reuters)

La Policía hongkonesa ha entrado en el aeropuerto internacional, donde más de 5.000 manifestantes ocupan la terminal principal desde hace cuatro días y han forzado a cancelar cientos de vuelos. Los manifestantes han intentado detener a los agentes antidisturbios, que han respondido con gas pimienta y golpes en los accesos y pasillos del aeropuerto, según se puede apreciar en vídeos distribuidos en redes sociales.

Uno de los vídeos recoge una escena de tensión en la que un grupo de manifestantes atacan a un policía que había derribado a una manifestante. En la pelea, le arrebatan la porra reglamentaria, golpeándolo con ella. El policía, superado en número, llega a sacar una pistola, dispersando a la multitud.

Finalmente, los agentes han abandonado el aeropuerto, entre gritos de los manifestantes. Pese a este tipo de incidentes, no se han registrado heridos graves ni víctimas.

La suspensión de los vuelos en el aeropuerto -el octavo más bullicioso del mundo- por segundo día consecutivo y las veladas amenazas de China, que ha catalogado las protestas como "terrorismo", han enrarecido la situación en la ciudad, que vive ya su décima semana de manifestaciones continuadas.

La autoridad aeroportuaria de Hong Kong anunció la suspensión de todos los vuelos previstos para este martes después de que cientos de manifestantes hubiesen ocupado la zona de facturación de la terminal, apenas unas horas después de que se reanudasen las actividades en el aeródromo tras el bloqueo del lunes. El aeropuerto había reanudado su actividad este martes a primera hora de la mañana. Antes de la anulación total de los vuelos, ya habían sido cancelados más de 300 programados para este martes por los problemas que aún arrastraban las instalaciones desde el lunes, según informa el 'South China Morning Post'.

Con la de este martes ya son cinco las jornadas consecutivas de protestas en el aeropuerto. "Estamos intentando detener los vuelos y bloqueamos toda la zona de salida para que quien quiera irse de Hong Kong no pueda hacerlo", explicó uno de los manifestantes, Joshua Wong, en declaraciones a la agencia alemana.

El aeródromo se convirtió de esta forma en el principal epicentro de unas protestas que comenzaron a principios de junio para reclamar la paralización de una ley que autorizaba la extradición de sospechosos a la China continental. La rebelión, sin precedentes en décadas, se endureció con críticas al Gobierno de Carrie Lam, a la que reclamaron reformas más amplias.

"Estamos al filo del abismo"

Hong Kong vive una crisis sin precedentes. La masiva protesta que este lunes bloqueó el aeropuerto internacional de la ciudad, suspendiendo cientos de vuelos en una de las capitales financieras de Asia, fue interpretada como una amenaza por las autoridades chinas. Luchando por contener las lágrimas, la gobernadora Hong Kong advirtió a los manifestantes: "Estáis llevando la ciudad al borde del abismo".

Carrie Lam avisó este martes que las sentadas en el aeropuerto, el sitio de comisarías de policía y los bloqueos de carreteras durante las protestas han hecho que la ciudad ya no sea segura. “Hong Kong está gravemente herida. Y tardará mucho tiempo en recuperarse”, aseguró Lam en una conferencia de prensa este martes, antes de reanudar el consejo ejecutivo de la excolonia británica que los manifestantes consideran un "títere de china".

Las escenas de largas filas y aglomeraciones continuaban el martes por la mañana y solo algunos manifestantes permanecían en las terminales. Mientras, el aeropuerto trataba de recuperar la normalidad tras las cancelaciones por las manifestaciones, unas masivas sentadas en las terminales para denunciar la "brutalidad policial" contra los disidentes en la ciudad.

"Temo que lo que ha sucedido en la semana pasada ponga en serio peligro la reputación de Hong Kong como una ciudad segura y de derecho", agregó Lam sobre la imagen internacional de la ciudad que dirige desde 2017.

Recuperar la normalidad

Las autoridades aeroportuarias pidieron a los viajeros que comprobaran la información sobre sus vuelos en internet antes de dirigirse al aeropuerto y evitaran ir a las instalaciones a menos que estuviera confirmado. Algunos vuelos hacia Japón y Australia y se reanudaron, mientras aerolíneas como Cathay Pacific han pedido a sus viajeros que pospongan cualquier tipo de viaje que no sea esencial desde y hacia la ciudad autónoma.

"A las 08.00 hora local (00.00 hora GMT), 160 vuelos de salida y 150 de llegada, previstos entre la medianoche del lunes (16.00 hora GMT del lunes) y las 23.55 (15.55 GMT) del martes estaban cancelados", aseguró el diario hongkonés South China Morning Post.

Esta situación llega después de que Hong Kong registrara su décimo fin de semana consecutivo de protestas, que comenzaron con la oposición a una controvertida propuesta de ley de extradición pero que han evolucionado hacia una serie de demandas de mejora de los mecanismos democráticos de la ciudad.

Sin embargo, la violencia entre la policía y algunos manifestantes es cada vez mayor, en una espiral que ha ido en aumento con la sucesión de las marchas de protesta.

Una señal de terrorismo

En una comparecencia sin preguntas ante los medios, el portavoz del Ejecutivo chino para los Asuntos de Hong Kong y Macao, Yang Guang, dijo el lunes que "los manifestantes radicales usaron armas peligrosas contra el cuerpo policial, y esto constituye un serio delito penal y una señal de terrorismo".

El domingo se registró algún incidente en el que un número indeterminado de policías resultaron heridos por quemaduras después de que los manifestantes lanzaran cócteles molotov.

Bajo la fórmula "Un país, dos sistemas", Pekín se comprometió a mantener la autonomía de Hong Kong y respetar una serie de libertades inimaginables en la China continental hasta 2047, tras recuperar la soberanía del territorio de manos británicas en 1997.

Pero muchos manifestantes vieron en la polémica propuesta de ley de extradición -cuya tramitación fue declarada "muerta" por el Ejecutivo hongkonés a principios de julio- un intento de China de entrometerse en los asuntos de Hong Kong.

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