LLEVABA DIEZ AÑOS DESAPARECIDO

Encuentran el cuerpo de un exempleado detrás de un congelador

El supermercado en el que trabajaba llevaba cerrado tres años, pero ha sido al desmontarlo cuando ha aparecido el cadáver

Foto: Larry, de origen hondureño, llevaba diez años desaparecido (Foto: Council Bluffs Police Department)
Larry, de origen hondureño, llevaba diez años desaparecido (Foto: Council Bluffs Police Department)

Larry Ely Murillo-Moncada trabajaba en un pequeño supermercado de Council Bluffs, en el estado de Iowa, en el norte de Estados Unidos. Hace diez años desapareció sin dejar rastro, pero ahora han descubierto su cadáver donde menos se esperaba: detrás del congelador de la tienda en la que trabajaba cuando dejaron de tenerse noticias de su paradero.

El encuentro se ha producido gracias a que unos operarios estaban desmontando los armarios y toda la maquinaria del antiguo supermercado, que lleva cerrado desde el año 2016. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que detrás de uno de los congeladores, en un hueco de apenas 45 centímetros, había un cuerpo humano.

El capitán de la policía de Council Bluffs, Todd Weddum, ha confirmado a la CNN que se trata de Larry, el hombre desaparecido en noviembre de 2009. El ADN de sus padres ha sido crucial para verificar su identidad, aunque algunos ya lo sospechaban ya que llevaba puesto el uniforme del supermercado en el que trabajaba.

Se cayó desde 3 metros

Los investigadores manejan una única hipótesis: Larry había discutido con sus padres y decidió volver al supermercado en el que trabajaba. Allí se subió a una zona que había sobre los frigoríficos, un espacio que se usaba como almacén y al que algunos empleados acudían para esconderse cuando querían hacer un descanso sin que les viera su jefe.

La autopsia no encontró ningún signo de violencia, por lo que se ha cerrado el caso como muerte accidental

Sin embargo, había un pequeño hueco de menos de medio metro por detrás de los congeladores y se cree que Larry se cayó por ahí, quedando atrapado. La mala suerte habría querido que, además, el ruido de los motores de los congeladores hubiera ahogado cualquier grito del joven pidiendo ayuda.

Las autoridades ordenaron una autopsia del cadáver, que no encontró ningún signo de violencia, por lo que se ha cerrado el caso como muerte accidental.

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