TIENE 21 AÑOS

Una mujer da a luz en Etiopía y se presenta a tres exámenes solo 30 minutos después

Se enfrentó a los tres primeros exámenes de las pruebas de secundaria: los de inglés, matemáticas y amhárico, la lengua del norte del país que es donde ella reside

Foto: Almaz, sentada tras dar a luz y realizando uno de los tres exámenes (Foto: Comunicación Ilu Abba Bor Zone)
Almaz, sentada tras dar a luz y realizando uno de los tres exámenes (Foto: Comunicación Ilu Abba Bor Zone)

Hay que mujeres que se pasan horas para dar a luz, un tiempo que se hace interminable en muchos casos y que provoca una fatiga absoluta en la madre. Sin embargo, hay otras que lo hacen en pocos minutos y con muchísimo menos esfuerzo, aunque el hecho de traer un hijo al mundo siempre conlleva un agotamiento en el estado físico.

El caso de Almaz Derese, una joven etíope de 21 años, es más similar a la segunda opción: apenas tardó unos minutos en traer a su primer hijo al mundo. Sin embargo, tenía una explicación: después del parto le esperaban tres exámenes de secundaria y no estaba dispuesta a renunciar a ellos después de un curso esperando.

Almaz tuvo que recostarse sobre la cama en algún momento de los exámenes (Foto: Comunicación Ilu Abba Bor Zone)
Almaz tuvo que recostarse sobre la cama en algún momento de los exámenes (Foto: Comunicación Ilu Abba Bor Zone)

La estudiante pensaba que tendría tiempo de presentarse a los exámenes anuales antes de dar a luz. Sin embargo, el colegio al que asiste Almaz decidió retrasar un mes las pruebas al coincidir con el Ramadán. Por eso tuvo la mala suerte de que coincidieran en la misma fecha las pruebas académicas y el momento en el que su bebé viniera el mundo.

El papel de su marido

Tal y como explica a la BBC, su marido Tadese tuvo que convencer a la escuela de que le hicieran los exámenes en el hospital, algo a lo que no estaban dispuestos al principio. Por eso, ella quita importancia a su gesta: “Estaba deseando sentarme para hacer el examen, así que mi trabajo no fue nada difícil”.

Almaz Derese se enfrentó a los tres primeros exámenes de las pruebas anuales: los de inglés, matemáticas y amhárico, la lengua del norte de Etiopía donde ella reside. Está contenta con los resultados obtenidos y ahora tendrá que desplazarse al colegio los próximos dos días para completar el resto de exámenes.

No es extraño que las niñas abandonen sus estudios de secundaria en Etiopía y los vuelvan a retomar años después, como es el caso de Almaz. Ahora, quiere hacer un curso de dos años que le permita acceder a la universidad, su gran ilusión. De momento, ya ha demostrado que tiene fuerza y valor para enfrentarse a todo lo que se le ponga por delante.

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