OPOSICIÓN VENEZOLANA SE REÚNE CON COMANDO SUR

"¿Aló, Comando Sur?": La oposición azuza el fantasma de la 'invasión gringa' en Venezuela

"Todas las opciones están sobre la mesa" se ha convertido en una de las frases emblema de la oposición venezolana en 2019. ¿Es la intervención militar una amenaza real o un farol desesperado?

Foto: Soldados venezolanos en un acto militar. (Reuters)
Soldados venezolanos en un acto militar. (Reuters)

"Todas las opciones están sobre la mesa” se ha convertido ya en una de las frases emblema de la oposición venezolana en 2019. Aunque ese abanico de posibilidades tiene mucho de propuestas diplomáticas y entresijos de diálogo, las tintas han cargado más hacia las opciones duras y radicales, comenzando por una posible intervención militar en Venezuela comandada por Estados Unidos. Y más que mitigar los rumores y bulos, el líder opositor Juan Guaidó parece estar jugando con ellos. ¿Es una amenaza real o un farol desesperado?

Este lunes, el representante diplomático de Guaidó en Estados Unidos, Carlos Vecchio, se reunió por instrucciones del jefe opositor con el Comando Sur "para discutir la crisis de Venezuela". El 'United States Southern Command' (Comando Sur) es un grupo armado de elite que integra más de 1.000 efectivos de distintos cuerpos militares, policiales y agencias federales. Su misión es “proporcionar planificación de contingencia y cooperación de seguridad” en la zona de América del Sur, América central y el Caribe, y velar por la defensa del Canal de Panamá.

El responsable, desde diciembre, es el almirante de la marina Craig S. Faller, graduado en la Academia Naval de EEUU y veterano del Golfo, Afganistán o Indonesia tras el terremoto de Sumatra.

Vecchio calificó el encuentro con Faller y otros representantes del Departamento de Estado y del Pentágono, como “muy positivo”. Poco más ha dicho al respecto, salvo un “seguimos avanzando” en su cuenta de Twitter. Al parecer, la conversación estuvo centrada en “el papel del Departamento de Defensa a la hora de suministrar ayuda humanitaria y apoyo regional”, según dijo una portavoz del Departamento de Estado encargada de Latinoamérica a la agencia EFE.

El 'Comando Show'

La pregunta del millón sigue siendo si es posible una guerra en Venezuela. Guaidó -reconocido como presidente interino por medio centenar de naciones- no deja de toquetear la idea de una intervención militar, aunque últimamente bajo el circunloquio de "cooperación internacional". Pero la mayoría de los expertos consultados creen, con matices, que las alharacas opositoras por estas reuniones con el Comando Sur forman más parte de un espectáculo político que de una estrategia probable de actuación.

“Es muy irregular que un diplomático extranjero solicite una reunión con un general de los Estados Unidos (Faller) y no con el Secretario de Defensa, con el Consejo Nacional de Seguridad o con el propio presidente", explica Geoff Ramsey, director del WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos), sobre el contexto en el que se dan las reuniones. "Demuestra una ignorancia obvia del protocolo y sugiere que todas las partes entienden que esta reunión tiene más que ver con el espectáculo público que con la estrategia real. Si Estados Unidos interviene militarmente en Venezuela, no será por un tuit”, agrega el analista.

Aunque la reunión sea más efectista que realista, también tiene una carga simbólica en la lucha por controlar la percepción de la realidad en Venezuela. Así lo ve Iván Briscoe, director del programa Latinoamérica y Caribe del International Crisis Group: “Es otra parte más de la campaña de la oposición que trata de mostrar que tiene el poder legítimo en el país por medio de la presidencia interina, que es quien puede entablar relaciones con los militares de Estados Unidos. Pero, aunque fuera el gobierno real y legítimo, no significa nada. No se puede pedir una intervención militar de su parte. Eso es una decisión soberana de EEUU”.

Mientras tanto, las noticias alarmistas y los chismes 2.0 corren como la pólvora en el país petrolero, contaminando el imaginario colectivo con ideas alocadas sobre una invasión relámpago de los marines para derribar el gobierno de Nicolás Maduro a sangre y fuego.

Nada más lejos de la realidad, coinciden expertos. “Es una decisión muy compleja que deben tomar en conjunto el Departamento de Estado, el Pentágono y la Casa Blanca”, tercia Félix Arellano, analista internacional venezolano, al explicar como las invocaciones al Comando Sur, lejos de caer en saco roto, engordan la abultada mochila de las expectativas que cargan los opositores venezolanos.

Soldados estadounidenses en Afganistán. (Reuters)
Soldados estadounidenses en Afganistán. (Reuters)

'Guerras fantásticas'

El reciente -y fracasado- intento de asonada militar en Venezuela avivó aún más los ensueños de la oposición de un desalojo exprés del chavismo. Pero, al plantearse con frialdad qué opciones habría sobre la mesa, los analistas dan un baño de realidad a los estrategas de salón que alimentan en redes y artículos sus especulaciones sobre cuál sería la vía más efectiva para esa misión.

Aquí hablan de 'intervención quirúrgica', tipo Panamá", comenta Arellano, en referencia a la invasión estadounidense del istmo panameño en 1989 para derrocar al general Manuel Antonio Noriega, requerido por la justicia del país norteamericano por narcotráfico. Para esa operación, los estadounidenses dispusieron de unos 26.000 soldados y armamento de última generación, como los bombarderos F-117 Nighthawk y los helicópteros de combate AH-64 Apache.

"Pero ni Panamá fueron tres días, ni esto es Panamá. Aquí hay colectivos (grupos de choque afines al Gobierno), disidentes de las FARC armados. ¿Vas a lanzar drones y no van a venir seres humanos? De dónde viene esa fantasía”, agrega.

También Briscoe, del Internacional Crisis Group, ve improbable una invasión terrestre estilo Irak "por las tendencias aislacionistas de Trump", mientras la posibilidad de un bloqueo total marítimo, terrestre y aéreo también luce arriesgado para los norteamericanos. "Sería un acto muy decisivo en términos de la pelea en Venezuela, porque no entrarían importaciones, no podrían salir exportaciones, ni tampoco entrar ni salir personas. Sería clave, pero con muchos peligros”, dice el experto.

Además, cualquier intervención implicaría no solo a Venezuela, sino que de modo colateral a toda la región. Para Ramsey, del WOLA, esto es definitivo a la hora de descartar esta opción: "Simplemente no hay apoyo regional para una intervención militar de los Estados Unidos. Es poco probable que los países de América promuevan la democracia a costa de arriesgar un colapso o guerra civil prolongada. Nadie quiere una Siria para un vecino”.

Un simpatizante de Nicolás Maduro cerca de la Asamblea Nacional. (Reuters)
Un simpatizante de Nicolás Maduro cerca de la Asamblea Nacional. (Reuters)

Otro tipo de guerras

Más allá de la lógica bélica convencional, también muchos se plantean otros escenarios de confrontación no abierta. El propio Maduro denuncia que el país ya es objetivo de este tipo de presiones, como la guerra psicológica, los planes de magnicidio o los sabotajes, como el supuesto ataque electromagnético que según el Gobierno tumbó el sistema eléctrico y provocó apagones nacionales de varios días en el país sudamericano -y que la oposición achaca a la falta de mantenimiento por la corrupción-.

“Puede haber actos de presión psicológica y artes oscuras militares como asesinatos selectivos, neutralización de sistemas de comunicación o de servicios públicos básicos. Eso son actos bélicos que tendrían consecuencias y el peligro es exacerbar las hostilidades entre aliados de Guaidó y Maduro”, explica Briscoe en su planeamiento de escenarios, aunque también lo ve poco probable "en un contexto internacional muy polarizado".

Para finalizar, los tres expertos ponen sobre la mesa el elemento clave para la intervención: el coste para Estados Unidos. Y, en concreto, para su presidente Donald Trump. “No está muy de acuerdo ni convencido con una intervención que puede ser larga, costosa y que le puede hacer perder la reelección”, dice Arellano.

Pero el camino hasta noviembre de 2020, cuando se celebran las presidenciales estadounidenses, es largo. Durante estos meses se dirimirá si los halcones de la Casa Blanca y el ala más dura de la oposición venezolana consiguen "vender" a Trump la intervención por la fuerza como la solución definitiva para Venezuela o si la balanza se inclina hacia los moderados que en ambos países piden una salida política, ahora liderada por Noruega con una nueva iniciativa de diálogo. Ambas facciones saben que el reloj ha comenzado a correr. Porque, como sucede en España, el “tema Venezuela” tiende a diluirse cuando pasan las elecciones.

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