TURISMO SEXUAL

Tailandia y el Sureste Asiático, cuna de enfermedades sexuales 'casi' incurables

Contraer una venérea es tan común que hasta la guía Lonely Planet de Tailandia avisa que “la única forma segura de evitar enfermedades sexuales en Tailandia es la abstención”

Foto: Museo del sexo en Tailandia. (EFE)
Museo del sexo en Tailandia. (EFE)

Entre los perfiles que llegan a la consulta de la madrileña Ana, especialista en enfermedades de transmisión sexual, hay uno que empieza a repetirse con frecuencia. Se trata del caso de hombres que sufren una infección urinaria difícil de curar. “Les pregunto directamente si han estado de viaje en Tailandia y si allí tuvieron relaciones sexuales sin protección”, comenta. Y suele ser habitual que se confirmen sus sospechas, afirma esta médico que opera en la Seguridad Social.

El problema de las enfermedades venéreas no es solo el desconocimiento general de su importancia -muchos solo temen al sida-, sino que hay casos en los que su curación se complica. Existen virus como el del herpes genital que son de por vida y las infecciones bacterianas, las más comunes, son cada vez más difíciles de eliminar. Tanto, que han empezado a hacerse habituales los casos de gonorrea casi incurable. ¿El lugar de origen estimado de la última cepa preocupante? Los lupanares del Sureste Asiático.

El Reino Unido estudia el caso de una gonorrea casi incurable que se propagó en Ibiza a al menos cuatro personas británicas, si bien quien fue el primer infectado reconoció haber tenido contacto con mujeres de las zonas de prostitución de Tailandia. Los pacientes de esta gonorrea no respondieron a los tratamientos habituales y se tuvieron que aplicar dosis muy elevadas e improvisar nuevos tratamientos.

Contraer una venérea es tan común en el país del Sureste que hasta la guía Lonely Planet de Tailandia advierte que “la única forma segura de evitar enfermedades sexuales en Tailandia es la abstención”. Es fácil escuchar a los solteros compartir experiencias sobre ello en las charlas de bar, los hospitales tienen varias plantas de atención urológica atendidas por decenas de expertos y en cada barrio rojo hay farmacias de guardia donde a los mismo tipos a quienes vendieron Viagra sin receta acaban recomendándoles tratamientos para venéreas.

Hay farmacias de guardia donde a los mismo tipos a quienes vendieron Viagra sin receta acaban recomendándoles tratamientos para venéreas

Es fácil encontrar casos como el de Joaquín Campos, escritor y chef previamente afincado en el Sureste Asiático. Campos afirma haber lidiado en la zona con una clamidia y cuatro gonorreas, además de haberse contagiado de herpes genital. “Hubo un momento en que cogí una gonorrea justo tras haber salido de otra”, explica.

¿Qué ocurre en países como Tailandia, Camboya o Filipinas para que sea común padecer una venérea? Y, quizás más importante, ¿qué está pasando para que se desarrollen cepas mucho más resistentes?

Fármacos sin receta

Tailandia y otros países del Sureste Asiático son algunos de los mayores destinos del mundo en turismo sexual. Y, sin embargo, muchas mujeres dedicadas al negocio se quejan de que los clientes quieren hacerlo sin preservativo, aun sabiendo que Tailandia es el país asiático con mayor tasa de sida.

Pero el sida no es el caso más común que tratan los médicos en Tailandia, sino las las infecciones bacterianas, cuya frecuencia crece y su virulencia cada año es mayor. El gran culpable, avisan los médicos, es la automedicación.

Las infecciones bacterianas de transmisión sexual más comunes son la gonorrea y la clamidia, y pese a ser distintos sus tratamientos, los síntomas son similares y se confunden también con los de otros tipos de dolencias. Los indicios habituales suelen ser secreciones, incontinencia y dolor al orinar.

Para determinar qué tratamiento es necesario ha de realizarse un cultivo de la orina del paciente que indique el tipo de bacteria que le afecta, o en su defecto que un médico realice un tratamiento empírico apoyado en su experiencia y un análisis sencillo de orina. Pero en Tailandia todo ello tiene un coste para el afectado -el cultivo pueden ser 150 euros-, por lo que la mayoría apuesta por la automedicación o pedir consejo en la farmacia. Lo normal es poder comprar cualquier tratamiento antibiótico, por fuerte que sea, sin receta.

La farmacéutica Nakhon, en el barrio de On Nut en Bangkok, afirma ser una de las pocas excepciones a la hora de vender sin receta. “Cuando alguien me pide un tipo de medicamento le pregunto por sus síntomas y posibles causas de contagio. Solo si me convence le entrego la dosis necesaria de antibiótico, ni una pastilla más”. No obstante, ella misma reconoce que es fácil equivocarse al no tener conocimientos específicos. La mayoría de farmacias ofrecen Ciprofloxacino para cualquier infección, cuyo efecto contra la gonorrea y la clamidia es nulo hoy en día. Su uso puede empezar un ciclo nefasto de errores en el tratamiento.

“Cuando no se hacen cultivos y se dan tratamientos erróneos, se generan resistencias en bacterias mal tratadas frente a los antibióticos”, explica el médico Ezequiel Curros, quien avisa de los daños de “repetir la operación de automedicarse con otro tipo de antibiótico, y luego con otros más, para ver si se acierta”.

Una bacteria que no se cura

La Cruz Roja de Tailandia señala a este fenómeno como la causa principal de las gonorreas resistentes o también del auge del Mycoplasma Genitalium, una bacteria que en muchos casos no se cura y cuya resistencia se desarrolló al tratar de ser eliminada inefectivamente con el tratamiento de la clamidia.

Desde el departamento de urología del hospital Samitivej en Bangkok se recomienda a todo aquel que tenga síntomas o que haya incurrido en contacto de riesgo que se haga análisis regulares, pues el problema del contagio se produce porque muchos de los que contraen alguna venérea no sufren los síntomas, pero sí la pueden contagiar. El pasado año, una 'stripper' descubrió que tenía una infección no detectada cuando, tras orinar en el ojo de un occidental, el afectado casi perdió el ojo por infección de clamidia, infección que afecta a las córneas si llega a contactar con los ojos.

Una 'stripper' descubrió que tenía una infección cuando, tras orinar en el ojo de un occidental, el afectado casi perdió el ojo por infección de clamidia

El abuso de antibióticos es también muy negativo. “El cuerpo se sensibiliza mucho con una infección; la inmunidad va al revés que con otras enfermedades y te quedas sin defensas al tomar antibiótico, por lo que es fácil contraer otra infección en un tiempo muy breve”, explica Curros. Para este médico, quien lamenta que en España también estén en auge las infecciones sexuales y haya rebrotes de sífilis, es imprescindible que quienes viajen al Sureste Asiático se conciencien del uso necesario del preservativo, la forma más efectiva de evitar que se sigan propagando nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual casi imposibles de curar.

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