en nuestro país no hay consenso

¿Es legal la eutanasia en España? Así está regulada la muerte asistida en el mundo

La proposición de ley que pretende despenalizarla en España ha quedado paralizada con el fin de la legilsatura y la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril

Foto: La inyección es uno de los métodos para practicar la eutanasia
La inyección es uno de los métodos para practicar la eutanasia

La despenalización de la eutanasia vuelve a centrar el debate mediático después de que se haya conocido el caso de Ángel Hernández y de María José Carrasco, tal y como lo hizo hace menos de un año, cuando el vecino Portugal se convirtió en el foco de atención al debatir en su Parlamento si finalmente daba el paso para convertirse en el cuarto país de Europa en despenalizar la muerte asistida. La respuesta de los representantes lusos fue 'no', manteniendo así una postura similar a la que hasta el momento tiene España, dónde a pesar de que la eutanasia ha sido un tema de debate recurrente en los últimos años, sigue estando penalizada.

De hecho, Ángel Hernández, el hombre que ayudó hace solo unos días a morir a su mujer enferma de esclerosis múltiple y después de que ella se lo hubiese pedido expresamente en diversas ocasiones, podría enfrentarse a una pena de de prisión y además, uno de los principales temores de la defensa en este momento, es que el caso pase a considerarse como violencia de género y sea juzgado en un tribunal especializado en la materia. Su caso, que está siendo muy mediático, ha provocado que el derecho a la muerte digna vuelva a estar sobre la palestra en España. ¿Pero cuál es la situación de la eutanasia en el resto del mundo? ¿Y concretamente, cómo se regula en España?

En nuestro país el Parlament de Cataluña propuso el pasado mayo al Congreso una ley para despenalizar la eutanasia. El texto en concreto —que contaba con el respaldo de Junts pel Sí, Partido Socialista Catalán, CatComú y la CUP, con la abstención de Ciudadanos y el voto en contra del PP— proponía únicamente modificar el apartado 4 del artículo 143 del Código Penal, para que pudiesen quedar exentos de responsabilidad los que ayudan a morir "de manera segura, pacífica y sin dolor" a una persona que lo pida de forma "libre, expresa e inequívoca". Este artículo prevenía varios escenarios:

  • Penas de cuatro a ocho años de cárcel para los que "induzcan al suicidio" de otra persona.
  • Penas de dos a cinco años de cárcel a los que cooperen "con actos necesarios al suicidio de una persona".
  • Penas de seis a diez años de cárcel en caso de que esta cooperación llegue al punto de "ejecutar la muerte".
  • Penas inferiores en uno o dos grados a los señalados en los dos apartados anteriores para los que cooperen de forma activa con "actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad permanente y difícil de soportar".

Finalmente el Congreso admitió a trámite esta la proposición de ley de la eutanasia, que pasó a estar impulsada por el PSOE y apoyada por la mayoría del Congreso. Sin embargo, el final de la legislatura y la convocatoria de elecciones para el 28 de abril paralizaron el trámite sin que la proposición hubiese entrado siquiera en fase de ponencia.

Lo que no está penado en España es una especie de eutanasia pasiva, regulada por la Ley de Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica, que establece que el paciente tiene derecho "a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles", así como a "negarse al tratamiento, excepto en los casos determinados en la Ley".

Holanda, Luxemburgo y Bélgica: eutanasia, legal

Son los únicos tres países en los que la eutanasia está legalizada. Holanda fue el primero, en 2001, después de haber comenzado a regularla en 1993. El Gobierno neerlandés no considera delito punible la práctica de la eutanasia siempre que se ajuste a los requisitos previstos por ley, y solo a petición del paciente, no de sus familiares. Los menores también pueden estar sujetos a la eutanasia, que pueden solicitar ellos mismos a partir de los 12 años, aunque necesitan el consentimiento parental hasta los 16. Los menores hasta 18 años no necesitan consentimiento de los progenitores, pero en este caso los padres deben estar implicados en el proceso de toma de la decisión.

Bélgica prevé la eutanasia desde 2002 y desde 2014, también en menores de edad. Además, en el corazón de Europa la legislación prevé dos vías para la misma: para pacientes conscientes y para inconscientes. En el primero de los casos, es imprescindible que el solicitante de la eutanasia cumpla estos requisitos: que sea mayor de edad o menor con consentimiento paterno; que la petición se haya hecho de forma voluntaria, informada y reiterada; que su situación médica no prevea ninguna mejora; que se le hayan comunicado sus copciones; y que el médico que la vaya a practicar haya consultado a otro especialista.

Para enfermos que no se encuentren en fase terminal, el médico también tiene que pedir una segunda opinión y el periodo de reflexión entre la solicitud del paciente y el acto de la eutanasia debe ser superior a un mes. En el segundo caso, para pacientes no conscientes, éstos deben ser adultos o que hayan sido declarados con estatus de adulto; que se encuentre en una situación médica irreversible, ya sea por enfermedad o por accidente; que el doctor haya consultado a otro especialista;

En Luxemburgo, por su parte, la legislación también permite la eutanasia y el suicidio asistido desde 2009, siempre que se cumplan las siguientes condiciones: estar consciente en el momento de la solicitud; no haber sido declarado como incapacitado para tomar decisiones; haber tomado la decisión sin presión externa; encontrarse en una situación médica sin perspectiva de mejora provocada por un accidente o una enfermedad y sufrir esta situación física o psicológica de modo constante e insoportable.

¿Qué pasa con Suiza?

El caso suizo llegó al foco mediático en las últimas semanas, con el caso del científico David Godall, de 104 años, que viajó a Suiza desde Australia para morir. En el país helvético el Código Penal prohíbe el suicidio asistido por "motivos egoístas", y también causar la muerte de una persona por "motivos encomiables, en particular, por compasión hacia el paciente". No obstante, el suicidio asistido por razones no egoístas no está específicamente regulado, por lo que, por omisión, se practica.

En Suiza, los pacientes deben suicidarse por su propia mano; es decir, ningún médico puede suministrar una inyección letal sin que ésto implique un procedimiento penal en su contra. Además, deben estar consistentemente seguros de que no quieren seguir viviendo y, por supuesto, no haber sido influidos en su decisión. En este caso existen una serie de asociaciones que facilitan la muerte asistida: Exit —a la que Godall recurrió para morir—, Dignitas, Ex International o Lifecircle.

Estados Unidos: legal en seis estados

En Estados Unidos es legal el suicidio asistido por legislación en cinco estados —Oregón, Vermont, Washington, Colorado y el Distrito de Columbia (DC)—, y en un sexto —Montana— por orden judicial. Esto no quiere decir que la eutanasia sea legal, ya que son conceptos diferentes. El método para llevarlo a cabo es distinto en cada uno de los estados, pero en todos implica la prescripción de un médico titulado, aprobada por el estado en el que resida el paciente.

Las condiciones también son diferentes en cada estado: en casi todos los casos el que practica la muerte asistida tiene que hacerlo de forma voluntaria. En DC, por ejemplo, para obtener la medicación se necesitan dos peticiones verbales por parte del paciente, separadas por un espacio temporal de 15 días. Además, hay que presentar un texto escrito, firmado y con fecha, antes de realizar la segunda solicitud verbal y al menos 48 horas antes de que se le dispense un medicamento.

Uruguay: ley del 'buen morir'

En 2014 Uruguay aprobó la Ley 18.473 de Voluntad Anticipada, que permite a todo mayor de edad y psíquicamente apto oponerse "a la aplicación de tratamientos y procedimientos médicos", siempre de forma voluntaria, consciente y libre, a no ser que afecte o pueda afectar a la salud de terceras personas. Desde el Gobierno uruguayo señalan que esta legislación no debe confundirse con la legalización de la eutanasia, ya que se trata de conceptos diferentes.

De izquierda a derecha, la directora del Instituto Nacional de Estadística, Laura Nalbarte; el embajador de España en Uruguay, Roberto Varela Fariña; la ministra de Salud Pública; Susana Muñiz, y el decano de la facultad de Medicina de la Universidad de la República, Fernando Tomasina | EFE
De izquierda a derecha, la directora del Instituto Nacional de Estadística, Laura Nalbarte; el embajador de España en Uruguay, Roberto Varela Fariña; la ministra de Salud Pública; Susana Muñiz, y el decano de la facultad de Medicina de la Universidad de la República, Fernando Tomasina | EFE

La ministra de Salud Pública, Susana Muñiz, recuerda que no debe ser confundida con eutanasia porque ésta implica acelerar el proceso de muerte de una persona, algo a lo que se opone la legislación vigente. Con la ley uruguaya se opta por dejar que la enfermedad siga su curso natural sin aplicar tratamientos que muchas veces son agresivos. En este sentido, la ministra precisa que la voluntad anticipada no implica dejar de calmar a la persona ni dejar de atenderla, porque la legislación prevé que todos los pacientes reciban cuidados paliativos. El objetivo central es evitar el "encarnizamiento terapéutico".

Japón, India y su 'muerte con dignidad'

En Japón no existen leyes ni directrices oficiales especiales sobre la eutanasia. Sin embargo, en los últimos años sí se ha diseñado una línea para seguir sobre la muerte con dignidad —el concepto de 'songenshi'—, que proporciona algunas normas del proceso de cuidados en fase terminal. Japón fue el primer país asiático en contar con jurisprudencia favorable a la eutanasia pasiva, que implica, no obstante, algunos requisitos indispensables: que el paciente sufra un dolor físico intolerable; que no existan medios posibles para mitigar el sufrimiento del paciente; que su muerte sea inminente y que haya una manifestación libre del paciente acerca de su voluntad de morir.

Aruna Shanbaug quedó en estado vegetativo hace 42 años tras ser violada y luego estrangulada, murió en 2015 de neumonía. Fue quien abrió la puerta en India a la eutanasia pasiva | EFE
Aruna Shanbaug quedó en estado vegetativo hace 42 años tras ser violada y luego estrangulada, murió en 2015 de neumonía. Fue quien abrió la puerta en India a la eutanasia pasiva | EFE

El pasado mes de marzo, el Tribunal Supremo de India reconoció el derecho a morir con dignidad como un derecho fundamental, al aprobar la eutanasia pasiva. Si bien sigue siendo ilegal la eutanasia activa, la muerte o suicidio asistido fue aceptada después del debate generado a propósito del caso de Aruna Shanbaug, una enfermera de un hospital de Bombay que permaneció en coma durante 42 años después de haber sido violada y estrangulada. Shanbaug, que falleció en 2015 a causa de una neumonía, sufrió daños cerebrales y quedó paralítica tras la agresión, cometida en 1973 por un guardia del centro médico. El concepto de eutanasia pasiva queda definido aquí como un proceso en el que se permite la muerte de un paciente al retirarle su tratamiento.

Asistencia a la muerte en Canadá

En febrero de 2015, el Tribunal Supremo de Canadá decidió modificar el Código Penal con el objetivo de satisfacer la carta de derechos y libertades del país. Así, en junio de 2016 publicó una nueva legislación que prevé exenciones en los delitos de homicidio culposo, atribuidos a aquellos que ayuden al suicidio, con el fin de permitir a médicos y enfermeros prestar asistencia en el proceso de muerte, entre otros aspectos.

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