dos meses convulsos

Guaidó: qué ha logrado (y qué no) en este tiempo

Han pasado apenas dos meses desde que Guaidó tomó un papel protagonista en Venezuela. Ha conseguido liderazgo y despertado esperanzas, pero no ha alcanzado ninguno de sus objetivos

Foto: Juan Guaidó de espaldas en una manifestación.(Reuters)
Juan Guaidó de espaldas en una manifestación.(Reuters)

Han pasado apenas dos meses desde que Juan Guaidó tomó un papel protagonista en la política venezolana. Concretamente, 68 días desde que fue juramentado como presidente de la Asamblea Nacional. Y 50 desde que se proclamó presidente encargado de la República. Han sido dos meses convulsos en un país acostumbrado a que pase de todo pero, en medio de la vorágine, la pregunta es: ¿Qué ha logrado Guaidó?

Se valió del artículo 233 de la Constitución, donde se contempla que ante la falta del Presidente de la República, se hará cargo la cabeza de la Asamblea Nacional. Y partió de la premisa de que Nicolás Maduro estaba usurpando el cargo. La oposición venezolana denuncia que las elecciones de mayo de 2018 no tuvieron unas condiciones de transparencia, que los resultados fueron fraudulentos, además de que gran parte de la oposición adversa a Maduro estaba inhabilitada para participar. Por ello, reclaman que a partir del 10 de enero –fecha de la juramentación presidencial en Venezuela–, quien ocupara el cargo lo haría como una usurpación.

Fue el 23 de enero cuando Guaidó, frente a una multitud congregada, se proclamó presidente encargado, con el objetivo de llevar al país en la ruta que han repetido hasta la saciedad: “Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Ilusión y liderazgo

“Ha conseguido revivir un liderazgo concreto, generar esperanzas en la población, crear una motivación de cambio, articular a la oposición por presión de su popularidad. Logró articular el apoyo internacional, un reconocimiento internacional absolutamente inédito y elevar el poder de presión y negociación de la oposición. Es decir, ha logrado aumentar el coste de Maduro de mantener el país en el 'status quo”, apunta el analista Luis Vicente León.

El primer logro de Guaidó fue, como apunta León, sacar de nuevo a la gente a las calles y movilizarlas después de que el año pasado pareciera que la apatía y la desunión primaban en la oposición. Se han visto concentraciones masivas y se ha logrado tambalear la balanza respecto al chavismo, que en los mismos días se ha manifestado y en pocas ocasiones ha logrado igualar o pasar el número de congregados.

Para su causa, Guaidó también logró el reconocimiento inmediato de un gran número de países. A la semana, de buena parte de la comunidad internacional. A día de hoy, 50 países apoyan a Guaidó, incluida España y la Unión Europea, frente a los 23 que han reconocido abiertamente a Maduro.

Venezuela, en el centro del mundo

A partir de esto, la presión internacional contra Maduro aumentó. Estados Unidos sancionó al presidente de Pdvsa, la estatal petrolera, a los directores del Sebin, Dgcim y FAES (distintas fuerzas del Estado); quitó las visas a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente y a más personas afines al Gobierno de Maduro. Y, también, dio un golpe clave para la economía venezolana: sancionó a Pdvsa y, con ello, el flujo comercial. Y así a merma del ingreso en divisa extranjera a las arcas del Estado.

Consecuencia de todo esto, se consiguió poner de nuevo a Venezuela en el mapa mundial y, sobre todo, en las primeras portadas de los diarios. Y también movilizar al mundo. Primero, con la recolección de alimentos, medicinas y material médico y donaciones de diversos países (España dijo donar 3 millones de euros). Luego, con el concierto Venezuela Aid Live en Cúcuta (Colombia) en el que, según la organización, se recaudaron más de 2,5 millones de dólares.

También hubo disturbios, fruto del enfrentamiento de la gente que quería pasar la ayuda humanitaria de Colombia y Brasil a Venezuela con las fuerzas del Estados. Y muertos bajo el fuego de esas fuerzas. Todo durante el mismo fin de semana. En las manifestaciones posteriores y anteriores a ese hito, la noticia fue que no hubo violencia. Si en 2014 y 2017 cualquier concentración de la oposición podía terminar con unos grupos haciendo barricadas y molotovs, ahora no.

Y otra de las respuestas que ha conseguido es que una misión de avanzadilla de la Comisión para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas visite Venezuela. Aún no es la visita de la Alta Comisionada Michele Bachelet, pero para la oposición y, en concreto, para Guaidó, es un punto a su favor.

Lo que no logró

Pero hay objetivos que estaban en el horizonte de Guaidó y que no han cristalizado. Para el politólogo Guillermo Tell Aveledo, “toda acción política debe ser juzgada en torno a su meta”. Y hace el inciso de que, en ese sentido, “un actor político cuyas metas dependan en su cumplimiento de la voluntad de otros tiene enormes dificultades.

De su ruta (“Cese de la usurpación, Gobierno de transición, elecciones libres”), ningún punto se ha alcanzado. “Hoy evidente que no se ha cumplido que actores claves –y con poder–, cedan ante el reclamo de la Asamblea Nacional hacia el cese de la usurpación. Esos actores son tanto internos como externos”, apunta Aveledo.

En lo interno, se refiere a las Fuerzas Armadas, “pero también al chavismo que puede pensar en sobrevivir sin Maduro”. De los primeros, se logró que unos cientos desertaran y pasaran a Colombia en el fin de semana del 23 y 24 de febrero. Eso ha mermado las filas de las FANB, aunque no la implosión, el quiebre o la volteada de tortilla que la oposición espera. De los segundos, tampoco ha habido grandes apoyos ni “saltos de talanquera”, salvo el de Hugo Carvajal, pero sin mayores consecuencias. Tampoco los actores externos, “donde tiene más apoyos la Asamblea Nacional y el Presidente encargado”, dice Aveledo.

Similar opinión tiene Luis Vicente León, para quien el logro vital de Guaidó sería reducir el costo de salida de su adversario. “Lograr darle una oferta creíble a la élite dominante para desmarcarse de Maduro”. En este sentido, Guaidó “no logra buscar una vía de negociación que pueda fracturar al sector militar y entonces está creando la presión pero no el cambio. Y eso puedo ponerlo en peligro en el futuro”.

Guaidó tiene influencia fuera, pero no manda dentro. Cada decreto que hace la Asamblea, lo anula el Tribunal Supremo de Justicia. Hasta ahora no parece poder articular los recursos que los países aliados le han dado y, de poder hacerlo, no cuenta con la maquinaria real del Estado para hacerlo.

“Pero el no mandar adentro no significa que no haya avanzado. Ese es el éxito final. En una guerra sería injusto decir que el retador va perdiendo porque no ha ganado todavía. Que no avance al ritmo que la gente quiero no significa que no avancen. Obviamente cuando se demoran mucho los resultados corren peligros”, dice León.

¿Futura desmovilización?

Los peligros también vienen de dentro y de fuera. Dentro, que la gente se frustre y se desmovilice. Fuera, que aliados como Estados Unidos no vean resultados y quiten el apoyo. “Pero Maduro tampoco lo tiene fácil. Pasa el tiempo y el país se hunde más, y los riesgos de explosión social y de acciones más contundentes de EEUU aumentan aunque hoy sean más deseos radicales que realidad”, señala León.

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