OCURRIÓ EN MARYLAND (eSTADOS uNIDOS)

¿Dónde está Crystal? Una joven vuelve a casa 20 años después (y explica por qué se fue)

En 1997, una niña se marchó de su casa sin dejar rastro: 20 años después, no solo ha aparecido viva sino que ha explicado las razones de querer iniciar una nueva vida

Foto: Imagen de la joven distribuida en carteles de búsqueda. (National Center for Missing and Exploited Children)
Imagen de la joven distribuida en carteles de búsqueda. (National Center for Missing and Exploited Children)

Parecía un día más para Cynthia Haag. Tras levantarse en la casa familiar en Baltimore (Maryland, EEUU), donde la tragedia había ocultado toda sombra de alegría que pudo haber allí algún día, decidió hacerse el desayuno, como cada día. Mientras calentaba su café, recibió una llamada telefónica que le iba a cambiar la vida. Se trataba de su hija mayor, Bianca, con la noticia con la que había soñado desde hacía dos décadas: su hija desaparecida hacía 20 años seguía viva... e iba hacia su casa.

Todo sucedió un 26 de abril de 1997. Ese sábado, Cynthia tenía que trabajar, pues debía de cubrir su turno como cajera del supermercado local. Separada de su pareja, era ella la que se encargaba de llevar dinero a casa y de cuidar a sus cuatro hijas, pero las largas jornadas laborales para poder tener comida sobre la mesa le impedían cubrir las necesidad de su familia como le gustaría. Cynthia de despidió de sus hijas con un beso, sin saber que podía ser el último para Crystal.

Al regresar del trabajo, descubrió que su hija de 14 años no estaba en casa. Primero, comenzó a buscarla por los alrededores para, después, ampliar su radio de acción y terminar llamando a amigos, conocidos y cualquier persona que pudiera saber dónde se encontraba Crystal. Al comprender que nadie sabía nada, decidió acudir a la policía para denunciar su desaparición... pero nunca más se volvió a saber de ella ni por qué se marchó sin dejar rastro.

Todas las hipótesis estaban abiertas, pero cualquier vía de investigación seguida por los expertos quedó en nada. Rota por dentro y con la incertidumbre de no saber qué le había pasado a Crystal, la madre vivió durante 20 años tratando de seguir cualquier pista que le indicara qué había podido pasar con su hija. Varias llamadas de gente que le dijo saber dónde estaba la animaron a seguir la búsqueda, pero cada hilo del que tiraba siempre terminaba rompiéndose.

Hasta hace escasos días. Su hija Bianca había recibido un mensaje por Facebook, en el que una persona decía ser su hermana: al entrar en su perfil, descubrió en sus fotos sus mismos rasgos. Tras contactar con ella y concertar una llamada telefónica, pronto descubrió que la que estaba al otro lado era efectivamente su hermana, y terminó por convencerla de que fuera al domicilio familiar para calmar la angustia de su madre. Esa misma noche decidió hacerlo.

Un total de 20 años, 10 meses y 14 días después de su desaparición, Crystal regresaba a su casa. Ahora era una mujer que biológicamente tenía 34 años, con el pelo corto, que hablaba un español casi tan perfecto como el inglés y que había cambiado su apellido y su edad. Ahora ya no era Crystal Haag, sino Crystal Saunders y decía tener 44 años, ambos cambios tomados por decisión propia y sin motivo aparente, tal y como confesó a 'The Washington Post'. Pero ¿por qué desapareció?

Un caso turbio y desconocido

Cuando llegó ante su madre, después de llantos, abrazos y caras de alegría, la pregunta de Cynthia era clara. ¿Qué pasó? Crystal confesó: desde los nueve años fue abusada sexualmente por un vecino, una rutina que siguió de manera habitual durante un lustro. El abuso fue tan largo en el tiempo que la joven adolescente se convenció de que su madre era conocedora de lo que ocurría y que lo permitía, lo que la llevó a huir. Evidentemente, su madre negó que esto fuera cierto.

Aquel día de 1997, la joven cogió un autobús hacia Nueva York para cambiar de vida. Pese a dormir durante algunas semanas en la calle, no tardó en encontrar trabajo limpiando casas para, pocos meses después, encontrar un piso en un barrio de dominicanos, donde comenzó a vivir su nueva vida bajo una identidad completamente diferente. Allí incluso formó una nueva familia y no fue hasta verse con fuerzas para afrontar la situación cuando decidió retomar el contacto con su madre y hermanas.

Ahora, según informa 'The Washington Post', la familia mantiene el contacto habitual, aunque con muchas dificultades dados los años de desconexión y la dificultad de volver a empezar de cero después de un caso tan complicado, con violaciones de por medio: "Ha sido muy difícil y, a veces, es más fácil simplemente mantenerse alejado", explica Cynthia. Dos décadas después, la familia vuelve a reunirse, aunque hará falta más tiempo para que todo vuelva a la normalidad.

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