la opinión de los expertos

¿Quién y por qué asaltó la embajada de Corea del Norte en Madrid?

Silencio total en Corea del Norte tras el asalto del pasado viernes. Un silencio extraño en un país que suele utilizar cualquier excusa para hablar de los ataques que recibe de potencias extranjeras

Foto: La calle se llenó de vehículos policiales tras salir los rehenes. (EC)
La calle se llenó de vehículos policiales tras salir los rehenes. (EC)

Silencio total en Corea del Norte tras el asalto del pasado viernes a su embajada de Madrid. Un silencio extraño en un país que suele utilizar cualquier excusa para hablar de las presiones y ataques que recibe de potencias extranjeras. Según los expertos consultados, ese silencio parece ser la clave del asunto. Un agente de la policía española que acudió a la escena pudo ver cómo uno de los asaltantes lucía el tradicional pin con las caras de los históricos líderes de Corea del Norte. Posteriormente, los agresores salieron del garaje del complejo diplomático con vehículos de alta gama, tras lo que se cernió sobre el caso un halo de secretismo.

¿Qué podían estar buscando agentes norcoreanos en la embajada de Madrid? Bruce Bennett, investigador sénior en la Corporación RAND y especialista en el noreste asiático, insiste en que es un trabajo de agentes del propio régimen comunista. Y sugiere dos posibilidades. La primera, que el exembajador de Corea del Norte en España Kim Hyok-chol dejase en sus dependencias documentos y archivos comprometidos para él o para su Gobierno. Dicha posibilidad no sería extraña, dado que Chol tuvo que abandonar el país de forma repentina tras ser expulsado por el Gobierno de Mariano Rajoy a raíz de los ensayos nucleares de su país en 2017. Según Bennett, el propio Chol, o incluso el mismo Gobierno norcoreano, podría haber querido evitar que documentos tan delicados llegasen a manos de otros miembros de la legación.

No en vano, Kim Hyok-chol se ha convertido en un activo importante para el Gobierno de su país. Tras cesar en España, ha pasado a formar parte del equipo de negociadores de Kim Jong-un —ambos se encuentraron estos días en la cumbre con EEUU en Hanói— y se le presume muy cercano al líder. De existir documentos que lo pusieran en evidencia delante de los suyos, sería comprensible que optase por enviar agentes especiales, entrenados a conciencia por las fuerzas de seguridad, en lugar de oficiales del Ministerio de Exteriores de su país que sin duda escrutarían su contenido. Eso explicaría la violencia de la acción, así como el silencio en el que se han sumido las víctimas, que probablemente fueron amenazadas.

La segunda posibilidad sugerida por Bennett tendría que ver con la desconfianza manifiesta de Kim Jong-un hacia sus diplomáticos más experimentados. Durante los últimos años, el líder norcoreano ha seguido una tendencia de relevar a su personal diplomático más veterano, especialmente aquellos oficiales que han servido en países con economías liberales, y sustituirlos por otros más jóvenes con una ideología más cercana a la suya. Aunque se cree Kim Hyok-chol es apenas 10 años mayor que Kim Jong-un, cuenta con un largo recorrido. Ha liderado misiones diplomáticas en Etiopía y Sudán, y participó en el Diálogo de los Seis, una ronda de negociaciones con varias potencias mundiales que siguió a la salida de Corea del Norte del Tratado de No Proliferación. Así, existiría la posibilidad de que Kim Jong-un tuviese interés en revisar los archivos personales de su hombre de confianza para asegurarse de su lealtad.

Aunque remota, no debe descartarse esta posibilidad. Javier Gil Pérez, profesor de Estudios Regionales de Asia en la Universidad Pontificia Comillas, apunta que las purgas internas son comunes en regímenes comunistas. Según él, los líderes autoritarios las suelen llevar a cabo para limpiar sus filas de detractores y rodearse de su círculo íntimo de confianza. Además, indica que uno de los motivos principales por los que se destinó a la legación norcoreana en España fue aprender sobre la industria turística local. Una de las principales recomendaciones que desde nuestro país se dio a los norcoreanos en este aspecto fue el de abrir sus fronteras a la libertad de movimiento desde el exterior, a lo que el régimen se habría negado. De todos modos, no se puede desechar la posibilidad de que, ante tal argumentario, Kim Hyok-chol se hubiera dejado seducir por ideas más liberales que las marcadas por la línea oficial de su Gobierno.

Sumándose a la opinión de los expertos anteriores, John Feffer, director de Foreign Policy in Focus en el 'think-tank' estadounidense Institute for Policy Studies, indica que no es demasiado probable que el ataque haya sido alentado por actores extranjeros. En su opinión, la naturaleza de la acción apunta a que los agentes norcoreanos que irrumpieron en el complejo diplomático buscaban archivos e información concreta.

En cualquier caso, lo que parece claro es que el incidente fue provocado por agentes de Corea del Norte, fuera cual fuese su objetivo. A la vista de que no se hará pública más información relativa al caso, será necesario prestar atención a la figura de Kim Hyok-chol, sin duda clave en este asunto, durante las próximas semanas.

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