¿Qué puede implicar el uso de la fuerza?

Guaidó juega hoy en Lima distintas bazas, incluida la intervención militar de EEUU

La acción militar extranjera empieza a hacerse popular entre los acólitos de la oposición, especialmente los que están fuera del país. Guaidó parece haber moderado su opinión con las horas

Foto: Venezolanos se enfrentan a los Policías de la Guardia Nacional este domingo en la frontera entre Pacaraima (Brasil) y Venezuela. (EFE)
Venezolanos se enfrentan a los Policías de la Guardia Nacional este domingo en la frontera entre Pacaraima (Brasil) y Venezuela. (EFE)

Es una nueva etapa. Así lo dejó ver Juan Guaidó tras los hechos del pasado 23 de febrero. Tras fracasar su intento de meter camiones con ayuda en Venezuela, tras la reacción de Maduro, que optó por la represión tanto con las fuerzas del Estado como con los colectivos –grupos de choque afines–, el líder opositor se decanta por hacer un llamamiento más fuerte a la comunidad internacional. Este lunes se reunirá con el Grupo de Lima. Todas las opciones están sobre la mesa, aunque según se vea quién habla, unos toman partido por seguir la vía diplomática y otros por una solución más dura.

El mismo Guaidó parece haber moderado su opinión con las horas. Primero dijo que plantearía a la Comunidad Internacional “de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta Patria que lucha y seguirá luchando”. Una afirmación que deja la puerta abierta a interpretar que no se descarta una intervención extranjera en Venezuela.

Más tarde, como dirían los venezolanos, “le bajó dos a la intensidad”. Primero dijo “seguiremos ordenando próximas acciones a lo interno del país”; y luego se refirió a las acciones que han logrado “el cerco diplomático” que pueden llevar “al cese de la usurpación, al gobierno de transición y elecciones libres”. Parece aquí que toma más partido por eso: acciones dentro del país y presión fuera, pero dentro de la diplomacia y sin la fuerza.

Consultados por El Confidencial, varias fuentes del entorno aseguran que la opción a la que apuesta la oposición es la de lograr un quiebre de las Fuerzas Armadas, que sea un proceso nacional y no llegar a otros extremos.

Pero luego están, por ejemplo, las declaraciones de Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas, en el exilio. Ha dicho que “para rescatar a Venezuela es necesario aplicar ya Intervención Humanitaria”. O las de Julio Borges, dirigente opositor en el exilio. En su cuenta de Twitter escribió sobre la reunión con el Grupo de Lima. Y habló de exigir “una escalada en la presión diplomática y en el uso de la fuerza contra la dictadura de Nicolás Maduro”.


El uso de la fuerza, ¿qué puede implicar?

Lo que viene a la mente es la intervención extranjera directa en el país. Y viene a la mente un contingente de tropas, aviones, barcos, estadounidenses llegando a Venezuela para derrocar a Maduro. Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos también escribió en su cuenta un mensaje que podría parecer conciliador. “Los militares venezolanos tiene una elección: Abrazar la democracia, proteger a los civiles y permitir entrar la ayuda humanitaria; o enfrentar más sanciones y aislamiento”.

La contraparte la pone Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU. “Los Estados Unidos tomarán acción contra aquellos que se opongan a la restauración pacífica de la democracia en Venezuela. Ahora es tiempo de actuar en apoyo de las necesidades de los desesperados.”

No tranquiliza ver los tuits que a lo largo de este domingo puso el senador Marco Rubio. En uno, puso dos foto de Manuel Noriega, militar panameño. Una de él en el poder y otra, tras ser arrestado después de que Estados Unidos invadiera Panamá. En otro, dos fotos de Muamar el Gadafi: una antes de la operación en Libia, la segunda, muerto.

Manifestantes se enfrentan con la Guardia Nacional Bolivariana en el lado colombiano del Puente Internacional Simón Bolívar, en Cúcuta, Colombia. (EFE)
Manifestantes se enfrentan con la Guardia Nacional Bolivariana en el lado colombiano del Puente Internacional Simón Bolívar, en Cúcuta, Colombia. (EFE)


Varias vías, un solo fin

La oposición y sus aliados internacionales tienen varios caminos antes de una intervención extranjera. La primera, que se aumenten las sanciones sobre el país y que se llegue a un colapso total dentro. Esta vía agudizaría las ya precarias condiciones que viven los venezolanos. Sería el escenario donde se “cubaniza” Venezuela con un bloqueo parcial o total.

Otra, que se mantenga la presión pero se negocie con el sector militar. Pero esta vía, tanto por el tema de negociar –algo que parece que ni la oposición ni Maduro están dispuestos a hacer–, como hacerlo con el sector castrense –una caja negra con múltiples divisiones, lealtades y opiniones–, parece lejana. Precisa de confianza, diálogo y tiempo.

La acción militar extranjera empieza a hacerse popular entre los acólitos de la oposición, especialmente los que están fuera del país. Muchos lo ven como un salida definitiva para sacar a Maduro del poder. Las dudas para que ésta se dé vienen con varios condicionantes. La primera, si en una región bastante renuente a las invasiones, se permitiría una, estadounidense, y en su propio seno. La otra es si Estados Unidos está dispuesto a asumir el costo –real, monetario, ético, de reputación– que tendría una intervención. En este sentido, podría aceptar una situación más “quirúrgica” como la de Panamá con Noriega. Pero, ante todo, no conviene olvidar algo: que en EEUU hay elecciones cerca y que Donald Trump parecería dispuesto a todo para ser reelegido.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
13 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios