¿Qué efecto puede tener en los militares?

El chavismo enmudece tras el llamamiento del general Carvajal a la rebelión militar

Carvajal provoca una profunda brecha en el ya resquebrajado armazón del chavismo en el poder. La oposición puede unirse al general, pero será complicado borrar su historial

Foto: Fotografía de archivo del 28 de julio de 2014, del exjefe de contrainteligencia militar de Venezuela, Hugo Carvajal. (EFE)
Fotografía de archivo del 28 de julio de 2014, del exjefe de contrainteligencia militar de Venezuela, Hugo Carvajal. (EFE)

Minutos antes de que lo hiciera público en sus redes, El Confidencial publicaba el documento con las declaraciones del mayor general del Ejército Hugo Carvajal, conocido popularmente en Venezuela como “El Pollo”. En él, retiraba su apoyo a Nicolás Maduro y reconocía como presidente encargado a Juan Guaidó. Si bien el militar ya está retirado, durante muchos años fue una figura clave en la Contrainteligencia del país. No es esta la primera vez que muestra su desencanto con el sucesor de Hugo Chávez, pero esta vez supone una ruptura total.

Carvajal ha dicho que Venezuela se encuentra en la mayor crisis republicana y humanitaria de su historia moderna y que el último vestigio de democracia que queda es la Asamblea Nacional, de mayoría opositora y donde es diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el del Gobierno. Ha criticado el devenir del Gobierno de Maduro desde la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), pasando por “unas elecciones amañadas” y “la usurpación del poder” de Maduro el 10 de enero.

De su alocución se desprende algo que hace tiempo se sabe en Venezuela, aunque no con toda certeza: que en las Fuerzas Armadas hay injerencia de Cuba. “No puede ser que ese ejército, subyugado a unos cuantos generales guiados por lineamientos cubanos, se haya convertido en el mejor colaborador de un sistema de gobierno dictatorial diseñado para plagar al pueblo venezolano de miseria”.

A la hora de redactar estas líneas, el chavismo sigue mudo ante las declaraciones del exjefe de la Contrainteligencia. A la vez que se lanzaba su comunicado, Maduro estaba en una reunión televisada con médicos cubanos. Al rato, Diosdado Cabello, número dos del PSUV, aparecía en un acto proselitista en Amazonas. Tampoco ha dijo nada, a pesar de que ambos están muy unidos y pertenecen al mismo grupo militar.

Ya en 2017, el general se mostró contrario a la convocatoria que hizo Nicolás Maduro a una Asamlea Nacional Constituyente (ANC). En julio de ese año era entrevistado por CNN y declaraba que “han pasado demasiadas cosas en el país, hay muertos, heridos, violación de propiedades. Una situación con demasiadas cosas difíciles para llevar un proceso como el de la ANC. No hay estabilidad”.

Le preguntaban si no temía ser acusado de traidor, como poco antes le había pasado a la fiscal de la República Luisa Ortega Díaz, desde entonces en el exilio. Dijo que no. “La población está sufriendo, se están magnificando los problemas. No se respetan las opiniones de los poderes. Es una situación delicada para la democracia. La Asamblea (Nacional) no reconoce al Ejecutivo ni al Tribunal Supremo y viceversa”.

Era el mismo Carvajal que en 2014, mientras estaba en Aruba como enviado diplomático, estuvo a punto de ser deportado por petición de Estados Unidos, acusado de narcotráfico. Calixto Ortega logró su regreso a Venezuela y a las pocas horas del incidente, se montaba en la tarima del Teatro Teresa Carreño, recibido como un héroe por la plana mayor del PSUV, en pleno Congreso del partido.

Llamamiento a los militares

En el discurso ha oscilado entre criticar a Maduro y apelar a los militares. Al primero le ha dicho que “ha asesinado a cientos de jóvenes sin contar con los fallecidos por la falta de medicinas e inseguridad. Asume la miseria que has traído sobre esta tierra”. A los segundos, les ha insistido en que “empuñen sus espadas para defender real y verdaderamente las garantías sociales y derechos del pueblo”. Y, como ha pasado en las últimas semanas con el discurso de Juan Guaidó, les ha dicho que ellos viven la misma realidad que todos los venezolanos dentro y fuera de los cuarteles y les ha pedido “que se su corazón el que los guie a accionar”. También se ha dirigido al Alto Mando, “a tiempo para parar el rumbo que lleva”.

¿Qué efecto puede tener su mensaje en los militares en activo? Desde hace tiempo, Carvajal no es un ente activo del Gobierno por sus propias críticas al sistema. Si bien es posible que no haya perdido sus lazos con compañeros de graduación, compañeros de la DGCIM de donde fue tanto tiempo director, y amigo y del mismo grupo militar que Cabello, no se puede saber qué alcance pueden tener sus palabras de este jueves.

Sin duda es una brecha más en el ya resquebrajado armazón del chavismo en el poder. Especialmente desde 2017 no han faltado sectores críticos con Maduro o abiertamente díscolos. No solo figuras menores, sino algunas de relevancia como la ya mentada Luisa Ortega Díaz o el exministro de petróleo, Rafael Ramírez.

Y el futuro que le espera a Carvajal puede ser el mismo que el de ellos dos. La primera tuvo que salir del país escondida y exiliarse en Colombia. Al segundo le pilló ya en Estados Unidos. A ambos se les ha acusado de traidores de la patria. Ambos tienen muchos secretos y trapos sucios que sacar a la luz, pero apenas han hablado en este sentido.

El exjefe de la inteligencia militar Hugo Carvajal (d), junto a Diosdado Cabello durante el Congreso Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). (EFE)
El exjefe de la inteligencia militar Hugo Carvajal (d), junto a Diosdado Cabello durante el Congreso Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). (EFE)

Sobre la aceptación que puede tener esto dentro de la oposición dependerá de las alianzas que quieran tejer y de la disposición real que tengan en caso de que, en algún momento, se diera una transición en Venezuela. A Ortega se le ha aceptado con más o menos remilgo dentro de las filas opositoras. No se le perdona todo lo que hizo durante su etapa de Fiscal, todo lo que calló y permitió. Sin embargo, líderes bastante pesados de la oposición –en el exilio–, se decantan por esta alianza. En el caso de Ramírez, al que se le acusa de corrupción y de la caída de Pdvsa, la petrolera estatal, desde la oposición, pero también desde el chavismo, ha corrido con menos suerte.

A Carvajal se le ve, como se dice en Venezuela, “con un pañuelo en la nariz”. Se podría abrazar su alianza, pero será complicado borrar su historial. Para Cabello era un “patriota demostrado que arriesgó su vida por Chávez”. Para muchos, alguien acusado por narcotráfico en Estados Unidos. Desde ahora, alguien que se unió a las filas de la oposición. Incluso, su frase de cierre del discurso es una sentencia de libro de la opositora Voluntad Popular: “Este es el lado correcto de la historia”.

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