La princesa Latifa al-Maktoum

Habla el exespía que trató de liberar a la hija del emir de Dubái a bordo de un velero

Hervé Jaubert fracasó hace once meses en ayudar a huir de su país a la hija del emir de Dubái. "Temo que esté de nuevo sometida a un tratamiento psiquiátrico", sostiene

Foto: Hervé Jaubert años atrás en Dubái
Hervé Jaubert años atrás en Dubái
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Hervé Jaubert, de 62 años, perdió una gran batalla hace once meses, pero aún sigue luchando en la retaguardia. "Lo hago para que la princesa sea bien tratada, para que no anulen su personalidad sedándola permanentemente o sometiéndola a un tratamiento psiquiátrico", explica este exespía de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), el principal servicio secreto francés.

La princesa a la que menciona es Latifa al-Maktoum, de 33 años, una de las 30 hijas del jeque Mohamed ben Rachid al-Maktoum, emir de Dubái, primer ministro y ministro de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y esposo, en sucesivas etapas, de seis mujeres. Entre ellas figura la argelina Houria Ahmed Lamaache, madre de la joven. La batalla que perdió tuvo lugar en el mar a escasas millas de Goa (India), el 4 de marzo pasado, cuando las fuerzas especiales indias, secundadas por emiratíes, pusieron brutalmente fin a la huida de la descendiente del emir.

La batalla la perdió a escasas millas de Goa (India), el 4 de marzo pasado cuando las fuerzas especiales indias pusieron fin brutalmente a la huida de Latifa

"Padecimos un asalto militar, que partió de guardacostas indios", recuerda Jaubert al teléfono desde Florida (EE UU) donde reside. "Un comando irrumpió a bordo y se apoderó de nuestro barco antes de entregarnos a los emiratíes que no andaban lejos", rememora. "Tiraron al mar o rompieron todo a bordo del velero desde el material de comunicaciones hasta nuestros enseres personales, pasando por los botes salvavidas", prosigue su relato. "Los marineros que estaban en cubierta fueron golpeados", denuncia. Él mismo recibió un leñazo en la cabeza antes de ser esposado.

Latifa era probablemente la más aterrorizada de los pasajeros de aquel velero. Gritaba sin parar, según Jaubert, que "quería pedir asilo" en la India y "suplicaba que no se la devolviera a Dubái". Las autoridades de Nueva Delhi han guardado silencio sobre este asunto, pero el diario indio 'Business Standard' aseguró, citando fuentes gubernamentales, que la operación naval secreta fue autorizada por el primer ministro, Narendra Modi, para preservar las buenas relaciones entre su país y Emiratos.

A bordo del Nostromo, con pabellón estadounidense, viajaban a principios de marzo la princesa Latifa, su amiga finlandesa Tiina Jauhianen, la tripulación filipina y el patrón, Jaubert, capitán de corbeta formado en la Escuela Naval de Francia. Habían zarpado en febrero desde las costas del Sultanato de Omán cuya frontera cruzaron clandestinamente la princesa y Jauhianen. Allí les esperaba Christian Elombo, otro francés, amigo de Jaubert, que las ayudó hasta embarcar en el velero. Las autoridades emiratíes solicitaron la extradición a Omán de este monitor deportivo francés, pero, tras pasar un mes en la cárcel, el sultán Qabus bin Said ordenó su expulsión. Elombo se fue a Luxemburgo donde se reunió con su familia.

La princesa Latifa con su amiga y profesora finlandesa Tina Jauhiainen años atrás en Dubái
La princesa Latifa con su amiga y profesora finlandesa Tina Jauhiainen años atrás en Dubái

La princesa Latifa es una mujer persistente. En 2002, con tan solo 16 años, intentó escaparse, por primera vez, de Dubái, pero fue capturada y, según ella, encarcelada durante tres años. A partir de 2011 planeó de nuevo darse a la fuga, pero esta vez quiso prepararse mejor y buscó apoyo exterior. Cuando leyó el libro de Jaubert, 'Escapar de Dubái' (Escape from Dubái), llegó a la conclusión de que este francés iba a ser su salvador y contactó discretamente con él a través de internet.

En su opúsculo Jaubert cuenta cómo, tras dedicarse diez años al mundo del espionaje (1983-1993), se asoció con las autoridades de Dubái para montar en el emirato una empresa que organizaba viajes de recreo en submarinos de bolsillo, pero las desavenencias con sus socios le incitaron a salir del país clandestinamente antes de fuese condenado a cinco años por malversación por un tribunal local. "No tenía la más mínima posibilidad de ganar ese juicio porque me enfrentaba a los más poderosos de Dubái", asegura. Huyó disfrazado de mujer musulmana y previamente saboteó una embarcación de la policía local para impedir una persecución en el mar de la lancha de goma con la que zarpó rumbo al yate que le esperaba en alta mar para trasladarle hasta la India.

Jaubert afirma no haber cobrado nada: "Actué por empatía con esta joven que sufría"

"Cuando Latifa me contactó sospeché que podía ser una trampa para hacerme volver al Golfo”, recuerda. “Cuando ya la tomé en serio lo primero que hice fue asegurar la inviolabilidad de nuestras comunicaciones", añade. En su correspondencia, la princesa señaló al antiguo agente secreto que había puesto de lado 353.000 euros para costear la operación, pero Jaubert afirma no haber cobrado nada. "Actué por empatía con esta joven que sufría", sostiene. Quizás lo hizo también para ajustar cuentas con su padre que trató de encarcelarle.

La princesa contó también con la valiosa ayuda de Jauhianen que en 2014 cruzó las puertas de palacio para impartir clases de capoeira (arte marcial afro-brasileño) y que no tardó en convertirse en su gran amiga. Entró con ella en Omán y ambas embarcaron a bordo del Nostromo.

Tras siete años de preparación llegó, por fin, el momento de huir. La princesa Latifa grabó entonces un vídeo de 39 minutos en inglés que ha dado la vuelta al mundo. En él manifestaba su deseo de "vivir libremente" porque en Dubái no estaba autorizada a viajar para estudiar, ni tampoco a conducir y asegura incluso que años atrás fue apaleada y también drogada en un hospital para apaciguar sus ansias rebeldes. Afirmaba "temer por su vida" si su fuga fracasaba. "Grabo este vídeo porque puede ser el último", añadía. Era como como un testimonio póstumo por si la evasión acababa mal.

Tenía sobrados motivos para estar inquieta. Shamsa, su hermana mayor, huyó en el verano de 2000, con tan solo 19 años, de una lujosa residencia en Surrey (Reino Unido), donde la familia pasaba las vacaciones, pero fue apresada en las calles de Cambridge. Se trató, según el diario 'The Guardian', de un "aparente secuestro que no fue investigado a fondo por la policía británica".

El camino de Latifa hacia la libertad quedó bruscamente truncado frente a las costas indias. Desde que fue entregada a los hombres allí enviados por su padre, la princesa desapareció. "Las autoridades de los Emiratos deberían inmediatamente desvelar donde está la princesa Latifa, confirmar su situación jurídica y permitirle contactar con otras personas", pidió en un comunicado la ONG Human Rights Watch. En vano.

Jaubert, Jauhianen y los marineros filipinos fueron, por su parte, trasladados 'manu militari' a Dubái donde trataron de hacerles confesar que habían secuestrado a la hija del emir. Permanecieron ilegalmente detenidos dos semanas antes de ser expulsados al Reino Unido el 20 de marzo de 2018. En Londres dieron una rueda de prensa denunciando lo sucedido.

La princesa Latifa con la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, en una foto distribuida, el 25 de diciembre, por el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos
La princesa Latifa con la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, en una foto distribuida, el 25 de diciembre, por el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos

Jaubert se ha quejado en público de ignorar todo del paradero de la joven a la que auxilió. El 25 de diciembre, coincidiendo con la Navidad, llegaron por fin las noticias, pero lejos de tranquilizarle afirma que le inquietan aún más. El Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos publicó una foto y un comunicado en el que indica que diez días antes, el 15 de diciembre, la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, se había reunido con Latifa a petición de la familia del emir. "(…) Ha podido comprobar que su excelencia la jequesa Latifa recibe los cuidados y el apoyo que requiere", concluía el texto. Robinson la describió por su parte, según el diario 'The Times', como una "joven con problemas" que atraviesa una "determinada situación médica (…)".

Portada del libro que se dispone a publicar el exespía Hervé Jaubert.
Portada del libro que se dispone a publicar el exespía Hervé Jaubert.

La expresidenta no dio más detalles, pero aquel comentario bastó para desatar las sospechas de Jaubert. "Temo que esté de nuevo sometida a un tratamiento psiquiátrico, que vayan a intentar anular su personalidad", repite el exespía al teléfono. Para mantener la presión contra el emir no solo ha puesto denuncias ante el FBI porque su barco tenía pabellón de EEUU y él es ahora también ciudadano norteamericano. "Voy a publicar un libro relatando lo sucedido —espero que sea un 'best-seller'— y después se rodará un largometraje", anuncia. "Recurrir a la justicia, protestar ante organismos internacionales sirve de poco en mi lucha por conseguir espacios de libertad para Latifa", asegura. "Que yo pueda llegar a la opinión pública inquieta más a los que la retienen y esa es la lucha que emprendo ahora", concluye.

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