tras la segunda sentencia contra el expresidente

La condena a Lula hunde al PT: el apoyo a la formación languidece en su 39º aniversario

La celebración de casi cuatro décadas desde la fundación del Partido de los Trabajadores se ha producido en un ambiente sombrío y con escasa participación de los militantes

Foto: Un miembro del PT lleva una máscara del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tras conocerse la segunda condena contra él, en Sao Paulo, el 7 de febrero de 2019. (Reuters)
Un miembro del PT lleva una máscara del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tras conocerse la segunda condena contra él, en Sao Paulo, el 7 de febrero de 2019. (Reuters)

El Partido de los Trabajadores (PT) celebró este sábado 39 años de existencia, con su líder Luiz Inácio Lula da Silva en prisión y en una situación jurídica cada vez más complicada, tras haber sido condenado dos veces por corrupción. La fiesta, arruinada desde el inicio por la segunda condena que recibió Lula en la Justicia esta semana, al igual que la primera por corrupción, atrajo apenas a unas mil personas, que como ocurre en todos los actos del PT desde abril pasado, cuando fue encarcelado, exigieron la libertad de su mayor referente político.

El escaso poder de convocatoria del PT parece el reflejo de un país que se ha volcado a la derecha, tras la elección el año pasado del ultraconservador Jair Bolsonaro, quien asumió el poder en enero y cuya base política ha pasado a constituir una aplastante mayoría parlamentaria. Aún así, mucho más que las críticas a Bolsonaro resonó en el acto el cántico "Lula libre", que será ahora casi la razón de existir del partido progresista, tras ser aceptada una propuesta en ese sentido presentada por la facción mayoritaria interna.

"Pedimos a la dirección nacional que la prioridad total sea la campaña 'Lula libre', que llevaremos por todo Brasil", declaró en el acto el exdiputado Marcio Macedo, hoy tesorero del partido. Macedo aseguró que a la campaña se sumarán "todos los movimientos sociales, los artistas y la sociedad brasileña", para denunciar lo que el PT insiste en calificar de "persecución política y judicial" contra Lula y la propia formación.

Lula está en prisión desde abril pasado para cumplir una primera pena de doce años y recibió esta semana una nueva segunda condena, también de doce años, por su implicación en otro asunto asociado a las corruptelas detectadas en la estatal Petrobras. Si como ocurrió con la primera, esta nueva pena se confirma en la segunda instancia, las condenas contra el exmandatario, de 73 años, acumularán ya casi un cuarto de siglo y aún faltan por ser juzgadas otras seis causas en las que también responde por corrupción.

Partidarios de Lula se manifiestan en Curitiba, el 19 de diciembre de 2018. (Reuters)
Partidarios de Lula se manifiestan en Curitiba, el 19 de diciembre de 2018. (Reuters)

"Sin tregua a este Gobierno fascista"

El excandidato presidencial del PT, Fernando Haddad, derrotado en las elecciones de octubre pasado por Bolsonaro, insistió en que a Lula "lo metieron en la cárcel para sacarlo de la campaña electoral e impedir que gobernase otra vez". Según dijo Gleisi Hoffmann, presidenta del PT, los sectores más conservadores se aliaron a la prensa para "destrozar" al partido y a Lula y "llevar al poder a la ultraderecha". Frente a eso, afirmó que cada uno de los militantes "siempre será Lula, andando por el país y luchando por los trabajadores", para "no darle tregua a este Gobierno fascista".

La libertad de Lula "es ahora mucho más necesaria, para enfrentar al régimen autoritario" de Bolsonaro, coincidió el dirigente del Partido Comunista, Renato Rabelo, quien representó a esa formación en el aniversario del PT. Al concluir los discursos, Hoffmann, Haddad y otros dirigentes del PT soplaron las velas de una gran tarta, cantaron el "cumpleaños feliz" al partido y volvieron a saludar a su máximo líder, al grito de "buenas noches, presidente Lula". Sin embargo, a pesar de todas las arengas, la escasa asistencia y el hecho de que hubiera en el acto más dirigentes que militantes no parecen vaticinar grandes movilizaciones populares por la libertad de Lula.

En otras épocas, el PT llegó a ser considerado como el partido de masas más importante del país y su capacidad de movilización llegaba a niveles como los vistos el 1 de enero de 2003, cuando Lula asumió el poder, que mantuvo hasta 2011, cuando se lo traspasó a su pupila Dilma Rousseff, destituida en 2016 por irregularidades fiscales. Ese día, histórico para la izquierda brasileña, unas 500.000 personas se aglomeraron en la Explanada de los Ministerios, en Brasilia, para asistir a la investidura de su líder, que ahora, 16 años después, lleva diez meses en la soledad de una celda.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios