hoja de ruta: "cese, transición, elecciones"

La oposición cambia de estrategia y calienta la calle ante el escaso apoyo a Maduro

Calienta el terreno para lo que, espera, sea una gran manifestación el sábado con un eslogan que es una hoja de ruta: “Cese de la usurpación, Gobierno de transición, elecciones libres”

Una semana después de la gran marcha en la que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se autoproclamó presidente encargado de Venezuela, la oposición salió ayer de nuevo a las calles para concentrarse durante dos horas. Calienta el terreno para lo que esperan sea una gran manifestación en Caracas con un eslogan que, a la vez, es una hoja de ruta: “Cese de la usurpación, Gobierno de transición, elecciones libres”. La estrategia sigue siendo la calle, pero hay cosas que, desde la última vez que se manifestaron de modo multitudinario, en 2017, han cambiado.

La oposición cambia de estrategia y calienta la calle ante el escaso apoyo a Maduro

Durante muchos años, el guion de las manifestaciones de la oposición fue el mismo: llamar a las calles, la gente salía, protestaba, en un punto la mayoría se volvía a sus casas y un pequeño grupo se quedaba para hacer barricadas con fuego. Ahí empezaban los enfrentamientos con la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), cruce de gases lacrimógenos, cócteles molotov, heridos, muertos. O se marchaba hacia la autopista para, directamente, enfrentarse al piquete de la GNB que siempre está en el mismo punto, para cerrar el paso y no permitir la llegada al municipio Libertador, donde están todos los poderes del Estado.

Así se vio en 2017, unas protestas que se extendieron desde el 31 de marzo hasta el 31 de julio y que dejaron más de 100 muertos. Era prácticamente el “calle sin retorno” que en su momento avivó Leopoldo López, el líder de Voluntad Popular preso desde las protestas de 2014. Era un poner el pecho de la gente y de los políticos más jóvenes. Los llamados 'la generación de 2007', entre ellos, Juan Requesens (preso), los diputados Miguel Pizarro, Juan Andrés Mejía o Stalin González.

Ahora, la estrategia es otra. En la primera marcha convocada, la del 23 de enero, se insistió en que se iría a la calle, pero al terminar, cada uno iría a su casa. No se promovió el 'salir a la autopista', la primera señal de que la tarde podría ponerse fea. Aun así, hubo disturbios. Pero si en 2017 se hablaba con orgullo de los manifestantes que lanzaban molotovs y se hacían escudos con la cruz de San Jorge o la bandera de Venezuela como 'los guerreros', ahora se llama a la calma.

En la plaza Altamira, en el municipio opositor de Chacao, la concentración de dos horas empezaba con un grupo de no más de cinco muchachos, con el rostro tapado, queriendo impedir el paso a los coches. La multitud alrededor los reprendía: “Váyanse, esto no es lo que tenemos que hacer, esto es una protesta pacífica”. El día antes de la protesta, circulaba por todo WhatsApp una infografía —“¿Qué hacer durante las dos horas de protesta (y más allá)?”— donde se especificaba que se evitaran los “trancazos”, es decir, el cierre de calles. También ponía especificamente: “No pisemos peines [no caigamos en trampas]: sabemos que la violencia y el caos solo convienen al opresor”.

Opositores venezolanos participan en una manifestación para exigir el fin de la crisis y en respaldo a la presidencia interina de Juan Guaidó, en Caracas. (EFE)
Opositores venezolanos participan en una manifestación para exigir el fin de la crisis y en respaldo a la presidencia interina de Juan Guaidó, en Caracas. (EFE)

Hechos para amedrentar

Las concentraciones se han dado en numerosas partes de Caracas, pero ha sido en la avenida Francisco de Miranda donde se ha reunido más gente. No ha sido nada comparable a la manifestación de la semana pasada, pero sí ha tenido un seguimiento notable, considerando que era día laborable.

Guaidó aparecía en una de las concentraciones. Escogía el Hospital Clínico Universitario. Allí, una nube de periodistas lo cosía a preguntas, como ha sido usual en cada una de sus apariciones. Reiteraba la hoja de ruta. "Es este momento, ¿qué sigue? Lograr el cese de la usurpación, transición y elecciones libres".

La oposición cambia de estrategia y calienta la calle ante el escaso apoyo a Maduro

Un periodista brasileño le preguntaba: "¿Cuándo va a caer Maduro?". Guaidó ha respondido: "Cuando logremos la fuerza suficiente para detener la usurpación". Y aprovechaba para remarcar los apoyos nacionales. "Hay más de 5.000 puntos de protesta hoy. Y el sábado viene una gran concentración. Cuando el 85-90% del país quiere cambio, y se ve en las calles, la soberbia de un dictador creo que es la que lo arrincona y lo aleja de sus seguidores".

Su cierre, la repetición del discurso de estos días, acorde a la Ley de Amnistía que han promovido desde la Asamblea Nacional. "Nosotros hemos dicho que las puertas están abiertas a todos los funcionarios y civiles, chavistas y no chavistas. Esto no es un problema de izquierdas ni de derechas. Han querido extrapolar esto a izquierda y derecha y esto tiene que ver con humanidad. Y con atender la crisis que azota el país".

Un manifestante sostiene un cartel durante una manifestación opositora este miércoles, en Caracas. (EFE)
Un manifestante sostiene un cartel durante una manifestación opositora este miércoles, en Caracas. (EFE)

En el oeste, municipio Libertador, bajo el control del chavismo, no han sido tantas las manifestaciones. Pero sí ha habido una significativa. Ha sido en el hospital público de niños J. M. de los Ríos. A sus puertas han salido pacientes, madres y personal sanitario para protestar. “No hay insumos [material] para atender a una población tan vulnerable como son niños, niñas y adolescentes. Solicitamos ayuda humanitaria”, rezaba una pancarta sostenida por una doctora.

Zuleima Camacho protesta con su hijo en brazos. El pequeño lleva una camiseta de la selección venezolana de fútbol, la vinotinto, y lleva un 'tapabocas' para protegerse de los gérmenes por su delicado estado de salud. Llevan en el hospital, entre idas y venidas, tres años. “Tiene leuceumia linfoblástica aguda y necesitamos ayuda humanitaria ya. Todas las medicinas que mi hijo se puso fue porque nosotros las buscamos. En el hospital no nos las dieron, bajábamos con la directora y no tenía la quimio inmediata. Nosotros queremos ver a nuestros hijos bien. La pastilla que debe tomar de mantenimiento mientras se transplanta no se encuentra aquí, está fuera, en dólares. Dime tú cómo hago”.

Así, una legión de madres con el mismo reclamo. Uno que se extiende a cosas tan nimias como la comida que les dan en el hospital. Pocas veces hay proteína. A veces el menú es solo arroz y habichuelas negras.

La protesta aquí estaba taponada por un piquete de la Policía Nacional Bolivariana. Frente a ellos, otra protesta en un edificio que estaba previsto fuera un centro comercial y acabó siendo un refugio para los damnificados. Improperios contra Maduro, consignas ante la mirada de los uniformados. Y, de la nada, aparecía una legión de motoristas haciendo sonar el claxon. Muchos con la cara tapada, con banderas del PSUV (el partido del Gobierno). Motoristas con la intención de amedrentar a los manifestantes. Amenazando a quien los grabara. Así, paseando por todo el municipio Libertador durante las dos horas de concentración.

A las dos de la tarde en punto, la gente cantaba el 'Gloria al bravo pueblo', el himno nacional de Venezuela. En la plaza Altamira, un hombre con un megáfono llamaba a la gente a dispersarse: “Vamos a dar apoyo, no tenemos que protestar ni buscar confrontación con nadie. Vamos a retirarnos porque nuestro presidente, Juan Guaidó, ya nos dio las directrices. El sábado nos encontramos de nuevo en las calles de Venezuela”.

Y ahí se verá si siguen calentando las calles y tomando al pulso al chavismo que, además, también hizo una convocatoria para el mismo día.

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