"La guerra no es nuestra opción”

Maduro se plantea negociar y Guaidó ofrece una amnistía para su Gobierno

Tras la escalada en la tensión política y la violencia en la calle que deja un saldo de 26 muertos, el líder opositor, Guaidó, ofrece una posible amnistía a Maduro y su Gobierno

Foto: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (c), llega a la ceremonia de apertura del año judicial, este jueves en Caracas, Venezuela. (EFE)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (c), llega a la ceremonia de apertura del año judicial, este jueves en Caracas, Venezuela. (EFE)

La televisión estatal de Venezuela fue este jueves una pasarela de los poderes públicos. Salvo el legislativo, en manos de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, uno por uno pasaron para proclamar su apoyo a Nicolás Maduro. Este, a su vez, salió arropado por el poder judicial y en el mismo discurso donde reiteraba su decisión de expulsar al cuerpo diplomático de Estados Unidos del país, hablaba de la posibilidad de diálogo ofrecida por México y Uruguay.

El líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado, lanzaba que todas las opciones están sobre la mesa, incluida una posible amnistía para Maduro y su Gobierno. Esto llega después de una escalada en la tensión política y de violencia en la calle que deja un saldo de 26 muertos a la hora de escribir estas líneas, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

Había muchas quinielas sobre qué podría decir cada uno de los poderes del Estado. Especialmente el que ostenta el poder de dar la vuelta a todo: el Ministerio de Defensa. Vladimir Padrino López dijo que no harían nada (la Fuerza Armada) “que esté fuera de la Constitución”. Calificó como “reprochable” y como un “hecho aberrante” la autojuramentación de Guaidó, aunque nunca llegó a decir su nombre. Y lanzó la primera seña de por dónde pueden ir los tiros: “Las cosas que no puedan dirimirse dentro de esa Constitución tienen que ser producto de un diálogo sincero (…) La guerra no es nuestra opción”.

A mediodía, el Consejo Nacional Electoral convocaba a la prensa. La amenaza de convocar elecciones para la Asamblea Nacional ha planeado estos días en boca de distintos portavoces del Gobierno. Pero la línea era otra. La rectora Tibisay Lucena condenó “las acciones de la derecha, que pretenden gestionar un golpe de Estado”. También dijo que “son los votos venezolanos quienes deciden quiénes son nuestros gobernantes, no son los gobiernos extranjeros”.

Se esperaba que el Ministerio Público (Fiscalía) depurara responsabilidades dentro de la junta directiva de la opositora Asamblea. Pero tampoco ha pasado. El fiscal general, Tarek William Saab, condenó “la pretensión de dar un golpe de Estado y querer formar un Gobierno paralelo”. Sin embargo, en su pronunciamiento, no ha emitido órdenes de arresto contra Guaidó o cualquiera de los diputados opositores.

Antes, habló Nicolás Maduro. Lo hacía rodeado de los jueces del Tribunal Supremo de Justicia, el mismo que alberga la Sala Constitucional que ha sacado cada una de las sentencias contra la Asamblea desde que se instalara en enero de 2016. Allí reiteró su decisión de que todo el personal diplomático de Estados Unidos salga del país. “Tienen hasta el domingo para retirarse. ¿Ellos creen que ya tienen un enclave colonial en Venezuela para hacer lo que les dé la gana?”, dijo.

Y a la vez, sacaba a relucir la carta que pareciera haberse estado barajando durante todo el día por debajo de la mesa. “Estoy de acuerdo en una iniciativa diplomática para el diálogo, para el acuerdo. Ese es el camino, no el intervencionismo”.

Así, recogía el guante lanzado por México y Uruguay —y que hace tiempo se venía conociendo en los pasillos de la diplomacia— de retomar un nuevo proceso de diálogo en Venezuela para desatrancar la crisis política e institucional que vive el país.

Juan Guaidó lanzaba a su vez otra perla: que se están sopesando todas las opciones para el país y que no descarta dar una amnistía a Nicolás Maduro y a su Gobierno. Esto lo ha dicho en una entrevista exclusiva para un canal de televisión de la que, a la hora de escribir estas líneas, no ha trascendido mucho más.

Después de un día 23 lleno de sobresaltos, protestas y muertos, después del lance de la Asamblea de poner sobre la mesa una “doble presidencia”, acostumbrado este país a un ritmo frenético, donde todos los hechos se suceden a la vez, llama la atención que este 24 fuera de relativa calma. No ha habido anuncio de elecciones o de detenciones. Nadie de la oposición ha salido a hablar, Guaidó no ha tenido actividades, no se han planteado más acciones de cara a la gente, no hay una hoja de ruta. Todo parece en pausa. Al menos, de cara a la luz pública.

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