el país celebra elecciones en mayo

Las cebollas pueden hacer caer al Gobierno de la India

Los precios agrícolas se han desplomado un 83% en estados como Maharashtra. Si el primer ministro no toma medidas de choque, el descontento le puede pasar factura en los próximos comicios

Foto: Un campesino indio con un saco de cebollas en la cabeza.
Un campesino indio con un saco de cebollas en la cabeza.

El pasado diciembre, Sanjay Sathe, campesino del distrito de Nashik, a 150 kilómetros de Bombay, envió un giro postal a las oficinas del Gobierno regional de la capital financiera de la India mediante el que donaba su beneficio de la temporada. El destinatario: el Fondo de Ayuda Nacional del Primer Ministro Narendra Modi. No era tanto una dádiva, sino una protesta. Sus 1.064 miserables rupias (13 €) manifestaban la indignación del agricultor tras cuatro meses de labranza en el distrito que concentra el 50% de la producción nacional de cebollas. “Mi intención era provocar que el Gobierno tomase medidas para aliviar la situación financiera de los granjeros”, confesó a la agencia de noticias PTI, Sanjay, cuya cosecha de 750kg de cebollas había sido tasada a 1 rupia [0,0123€] el kilo en el mercado. Su donativo fue rechazado por el gobierno.

La provocación de Sanjay refleja el clamor de más de 144 millones de labriegos indios (el 32% de la población total) ante la angustia de la vida en el campo; cuyos habitantes claman políticas gubernamentales para un sector que supone casi el 30% del PIB nacional, pero olvidado por las inversiones públicas y condenado a calamidades naturales, deudas con prestamistas privados y fluctuación de precios. En el Estado de Maharashtra, donde vive Sanjay y principal productor de cebollas, los precios se han desplomado un 83%; arrastrados por los excedentes de la cosecha de la temporada anterior y las bajas exportaciones a Oriente Medio y al Sudeste Asiático. En la región más poblada de India, el Estado de Uttar Pradesh, crucial en la elección del actual Gobierno en 2014, existe un problema similar con el bajo precio de las patatas.

Dominados por los votantes rurales -con la excepción de Bombay y contadas urbes de estas regiones– Maharashtra y Uttar Pradesh son claves en las elecciones generales del próximo mayo. La combinación de ambos estados envía 128 legisladores de los 545 miembros del Parlamento. La pérdida de sus electores podría acabar con el ejecutivo del primer ministro Narendra Modi o forzar a que su grupo, la formación nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP), tuviese que formar una coalición de gobierno tras los comicios.

No sería la primera vez que la ira del sector agrícola tiene consecuencias electorales nefastas para el gobierno de turno. Durante las generales de 1980, los astronómicos precios de la cebolla ayudaron a la primera ministra Indira Gandhi a desalojar al Gobierno de coalición que incluía políticos que luego formaron el actual BJP. En los comicios regionales de 1998, otra fuerte subida en el importe de las cebollas llevó al derrumbe del gobierno del BJP en la capital, Delhi. Sin ir más lejos, el pasado diciembre, el partido de Modi perdió tres de los principales estados del país en favor del histórico y opositor Partido del Congreso, de la dinastía Nehru-Gandhi, que prometió la condonación de préstamos a agricultores. “Estamos aquí para hacer despertar al gobierno y exigirle que tome medidas para resolver estos problemas. Si no, les echaremos en 2019”, amenazaba entonces el líder del Partido Nacionalista del Congreso (NCP) y ex ministro de agricultura.

“El gobierno miente y los campesinos han perdido la esperanza en el BJP. Pronto se cumplirá la fecha límite y volveremos a tomar las calles. Si es necesario, con una huelga indefinida”, advierte a El Confidencial Afrok Malik, presidente de la Fundación Jai Ho, uno de los grupos organizadores de las manifestaciones multitudinarias del año pasado. La última, a finales de noviembre, concentró a más de 10.000 agricultores exigiendo soluciones a las puertas del Parlamento de Nueva Delhi. Antes, una protesta similar en Bombay culminó con el compromiso del ejecutivo regional de Maharashtra a cumplir con las demandas en un periodo de 90 días. “Las mismas peticiones y las mismas mentiras. El gobierno prometió dar la tierra en propiedad a campesinos y adivasis [comunidades tribales] pero apenas el 2% de los solicitantes la han conseguido”, explica Malik en referencia a una de las promesas incumplidas desde marzo del 2018, cuando más de 30.000 campesinos ocuparon el centro de Bombay en una de las concentraciones más grandes que se recuerdan.

El primer ministro indio Narendra Modi. (Reuters)
El primer ministro indio Narendra Modi. (Reuters)

Promesas sin cumplir y medidas ineficaces

Los productores de cebollas se quejan de la falta de instalaciones de almacenamiento, hasta el punto de que dejan pudrir sus cultivos antes de arriesgarse a perder más dinero por los costes del transporte. En Lasalgaon, el principal mercado de cebollas del país, a 220 kilómetros de Bombay, los horticultores apenas venden a 2 rupias [0,024€] el kilo de un producto que multiplica por diez su precio cuando llega a la capital del estado debido a los intermediarios, impidiendo así que los consumidores se beneficien de su bajo coste. Una de las principales demandas de las protestas campesinas es el cumplimiento de los precios mínimos de apoyo (MSP, en sus siglas en inglés) que obliga a distribuidores a comprar su producción por encima de un importe estándar. Contemplada por ley, la medida no es efectiva como muchas otras de las demandas del sector.

“El problema es que los campesinos no ganan un precio justo por su cosecha. Deberían obtener un 50% más que el coste de su producción y el gobierno debe asegurar que sus pagos son, al menos, iguales al salario mínimo de un funcionario tal y como exige la Comisión Swaminathan”, explica a El Confidencial, Anil Kilor, presidente de Janmanch (Foro del Pueblo, en hindi). Miembro del Tribunal Supremo de Nagpur, al este de Maharashtra, Kilor hace referencia a la comisión de expertos que lleva más de una década insistiendo en la necesidad de proteger el sector agrícola con políticas de largo recorrido. A las medidas ya mencionadas, se une la transmisión de titularidad sobre la propiedad de la tierra para quienes las trabajan y ocupan así como la exención de los préstamos. Janmanch ha recurrido a los tribunales exigiendo la participación de bancos públicos en la concesión de créditos para evitar la sangría de los prestamistas privados. Las deudas son uno de los factores que explican la elevada tasa de suicidios en el entorno rural de India.

“Teníamos un préstamo bancario de 150.000 rupias [1.850€]. Pero un exceso de lluvias en 2013 nos hizo perder la cosecha y el seguro no lo cubría. Mi marido no pudo aguantarlo y se bebió un bote de insecticida”, explica Ekta Vishungi Satpute, de 30 años, señalando el cobertizo en el que encontró el cuerpo del padre de sus hija, en un pueblo de Wardha, el distrito al este de Maharashtra donde el salario anual no llega a los 600 euros. El bajo rendimiento del sector, hace que las familias no puedan pagar gastos anacrónicos – la dote de sus hijas – e inversiones como la educación de sus menores, viéndose arrastradas a un círculo de préstamos y deudas. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (NSSO), el 52% de las familias de las zonas rurales están endeudadas, lo que conduce a soluciones desesperadas. Maharashtra y otros cuatro estados del cordón central de India han concentrado gran parte de los más de 300.000 suicidios del país desde 1995.

Ante el clamor del campo, el grupo de la oposición, el Partido del Congreso, pide la condonación créditos a nivel nacional mientras cancela préstamos por valor de más de 4.000 millones de euros en Madhya Pradesh y otros estados en los que gobierna. A finales de año, el partido gobernante hizo lo propio en otras regiones mientras considera un dividendo provisional del banco central de unos 5.000 millones de euros para el sector, según una información reciente de la agencia Reuters.

Sin embargo, expertos critican estas decisiones de populistas y electoralistas. Sin negar la necesidad de políticas de largo recorrido para el sector agrícola, los analistas dicen que las medidas tendrán, a la larga, un impacto negativo para la economía, bancos, gobiernos e, incluso, agricultores. “El porcentaje de granjeros que tienen pendiente el pago de préstamos de fuentes institucionales no llega al 50%. Por lo que se gastan miles de millones de rupias y ni la mitad de los campesinos se benefician”, explica a un medio especializado Ramesh Chand, economista del laboratorio de ideas gubernamental Niti Aayog, cuyo estudio revela que tres cuartas partes de los créditos se usan para consumo, no para producción agrícola.

Los analistas financieros señalan que los gobiernos deberían proporcionar medidas más efectivas como regímenes de seguros más ventajosos o el aumento de los precios mínimos de apoyo, exigidos también por los sindicatos. Otros análisis optan por una visión holística que mejore el entorno rural con medidas que combinen, por ejemplo, una mayor inversión pública en el sistema de salud local junto a la modernización de las infraestructuras, incluyendo el abastecimiento de gas gratuito en hogares empobrecidos para mitigar el coste energético y reducir los problemas respiratorios por el humo de fogones. La panacea de la condonación de créditos pueden multiplicar votos a corto plazo, pero dinamitan gobiernos y economías a la larga.

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