6º aniversario de la promesa del referéndum

Vacaciones de lujo y discursos a 138.000 €: la 'dura' vida del hombre que desató el Brexit

El ex primer ministro británico David Cameron no lamenta haber lanzado el referéndum sobre la salida británica de la UE. Y lo cierto es que, pese a la humillación, la vida no le ha tratado mal

Foto: El ex primer ministro británico David Cameron, en el Foro de Davos 2018. (EFE)
El ex primer ministro británico David Cameron, en el Foro de Davos 2018. (EFE)

Horas antes de que Theresa May sufriera la peor derrota de la historia de Westminster al presentar el acuerdo de retirada ante sus señorías, David Cameron fue abordado por un grupo de reporteros a la salida de su lujosa casa en el centro de Londres. “¿Lamenta haber celebrado el referéndum?”, le preguntaron. “No”, contestó. “Pero lamento haberlo perdido y las dificultades que estamos teniendo para implementar el resultado”, añadió. Poco más. Acto seguido, empezó su sesión de 'running' acompañado por sus guardaespaldas.

Lucía buen aspecto. El moreno en su piel ayudaba y contrastaba bastante con el tono blanco-pálido-invernal de sus interlocutores. Estaba recién llegado de unas vacaciones en Costa Rica, donde se ha alojado con su mujer, Samantha, y sus hijos en un hotel de 1.981 euros por noche. La cuantía es importante, pero teniendo en cuenta que, entre otras labores y sueldo vitalicio, gana además 138.000 euros por hora dando discursos, la 'escapada' se adecua a su presupuesto familiar.

Así es ahora la 'dura' vida del hombre que metió a los británicos y la UE en el caos del Brexit. Este miércoles se cumplen seis años de su famosa intervención en Bloomberg. Cameron, que por aquel entonces era primer ministro de un Gobierno en coalición con los liberal demócratas, anunció el referéndum que cambiaría para siempre la historia del Reino Unido: “Es hora de resolver la cuestión europea en la política británica”.

En efecto, la 'cuestión europea' siempre había sido un gran dilema para el Partido Conservador. Pero Cameron extendió el problema de una formación a todo un país, no calculó el riesgo y la pelota le explotó en las manos. Cuando se conoció el triunfo del Brexit, el 'tory' presentó su dimisión y se metió por última vez en Downing Street silbando. Literalmente.

El país está ahora sumido en la peor crisis institucional de su historia. El jefe de la unidad antiterrorista de la policía británica, Neil Basu, ha advertido este miércoles de que el caos de Westminster puede generar divisiones en las comunidades y un “aumento progresivo” de la extrema derecha. Apenas quedan dos meses para que se cumpla la salida del bloque y nadie sabe aún qué va a pasar con el divorcio.

David Cameron, el 23 de enero de 2013, durante un discurso sobre las relaciones entre el Reino Unido y Europa, en Londres. (EFE)
David Cameron, el 23 de enero de 2013, durante un discurso sobre las relaciones entre el Reino Unido y Europa, en Londres. (EFE)

Las memorias del millón de euros

Pero a Cameron la vida no parece tratarle demasiado mal. El ex primer ministro, de 52 años, supervisa ahora el Servicio Nacional de Ciudadanos, el programa para adolescentes que creó cuando estaba en el Ejecutivo. Aunque la mayor parte de su tiempo lo dedica a preparar sus memorias, por las que ha cerrado un contrato de 920.000 euros con William Collins, parte del imperio HarperCollins Publishers.

También está vinculado a la misma agencia de oratoria que hizo ganar el año pasado a su gran amigo George Osborne (el que fuera su ministro del Tesoro, ahora al frente del periódico 'Evening Standard') más de 550.000 euros en dos meses con distintas intervenciones. En la web oficial de la Oficina de Oradores de Washington, a Cameron se le presenta como “uno de los 'influencers' globales más destacados de principios del siglo XXI”, que ofrece lecciones de liderazgo en un “momento extraordinario y turbulento” en los asuntos globales.

Forma parte de la junta directiva de varias organizaciones y, desde diciembre de 2017, preside el Fondo Reino Unido-China, la firma de inversión que busca aprovechar las oportunidades para la cooperación entre ambos países en tecnología, salud, energía y manufactura. Aunque tiene prohibido hablar con los ministros sin el consentimiento directo del regulador parlamentario.

Y pese a todo, el 'expremier', según 'The Sun', le dijo recientemente a uno de sus amigos que se “aburría tremendamente” en casa. A finales del año pasado, se incrementaron los rumores de una posible vuelta a la política con un cargo en el nuevo Gabinete. Se han dado casos anteriores. Alec Douglas-Home fue primer ministro y luego responsable de Exteriores con Edward Heath. Pero ante la sugerencia de que Cameron podría ser el futuro responsable de la diplomacia británica, las redes sociales ardieron con todo tipo de comentarios.

La posibilidad ahora se ha descartado. No tanto por la polémica surgida sino porque, según la prensa, ha perdido su acceso parlamentario “debido a un error administrativo embarazoso”.

La familia Cameron, en el momento de abandonar Downing Street, el 13 de julio de 2016. (Reuters)
La familia Cameron, en el momento de abandonar Downing Street, el 13 de julio de 2016. (Reuters)

Eterno privilegiado

En el libro que ha publicado recientemente el eurodiputado conservador y activista Daniel Hannan —bajo el título '¿Qué hacer a continuación? Cómo obtener lo mejor del Brexit'—, el autor asegura que Cameron dijo a Jean-Claude Juncker que quería usar el referéndum para “atracar permanentemente al Reino Unido en la UE”. Es más, llegó a creer que el plebiscito no iba a celebrarse porque pensaba que los liberal demócratas lo detendrían. Pero la estrategia resultó ser un “fracaso” porque “nunca se llegó a valorar la salida como una opción con posibilidades de éxito”.

Es cierto que el currículo de Cameron engloba más que el Brexit. El que fuera el primer ministro más joven desde 1812 modernizó el Partido Conservador, con leyes, por ejemplo, como la del matrimonio homosexual, que le costó el enfrentamiento con la mayor parte de sus filas. Su estreno en el poder junto con los liberal demócratas en 2010 supuso la primera coalición en Reino Unido desde la II Guerra Mundial. Sus prioridades con su segundo mandato, ya en mayoría, pasaban por resolver las carencias de vivienda, la reforma del modelo de asistencia social y del sistema sanitario.

Intentó escuchar al pueblo, aunque una gran parte de la ciudadanía nunca dejó de identificarle como representante de una minoría privilegiada, incapaz de entender los problemas del británico de a pie. Su perfil nunca ayudó: hijo de un corredor de bolsa, estudió en el exclusivo colegio de Eton y durante su etapa en Oxford, donde se licenció en Filosofía, Política y Economía, perteneció al elitista Bullingdon Club, un colectivo formado por los estudiantes de las familias más acomodadas conocido por sus fiestas más que alocadas.

Casado con la hija de un aristócrata, actualmente tiene tres hijos, después de que en 2009 perdiese a su primogénito, Ivan, afectado de una severa discapacidad de nacimiento. La más joven, Florence, nació en 2010, cuando Cameron se había mudado ya al Número 10.

En definitiva, tenía muchas aspiraciones, pero las expectativas quedaron hechas trizas contra el muro comunitario. La suerte que lo acompañó en el plebiscito de Escocia de 2014 desapareció dos años más tarde. ¿Cómo le recordará la posteridad? Un misterio, pero seguro que de una manera muy distinta a la que él había planeado.

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