el declive de la masa laboral

"China se hace vieja antes de hacerse rica": la tasa de natalidad cae a su mínimo histórico

El desafío demográfico al que se enfrenta el país es inmenso. El declive de la fuerza laboral y el rápido envejecimiento de la población amenazan con un estancamiento económico al estilo de Japón

Foto: Varias personas observan a un bebé en un hospital en Taiyuán, provincia de Shanxi, China. (Reuters)
Varias personas observan a un bebé en un hospital en Taiyuán, provincia de Shanxi, China. (Reuters)

Dramático anuncio de la Oficina de Estadísticas de China. Pese al cambio histórico emprendido por Pekín para paliar las consecuencias de décadas de control de la natalidad, la cifra de nacimientos ha caído a su nivel más bajo desde la fundación de la República Popular China, en 1949. La tasa de natalidad se redujo el año pasado hasta los 10,94 nacimientos por cada 1.000 habitantes -en comparación con los 12,43 de 2017-, es decir, el número de nacimientos disminuyó hasta los 15,23 millones en 2018, dos millones menos que el año anterior.

Las políticas para elevar la tasa de natalidad, ahora que Pekín teme el declive de la fuerza laboral y el rápido envejecimiento de la población, no están funcionando. En 2015, el Partido Comunista de China puso fin a más 30 años de la política del "hijo único" para que todas las parejas del país pudiesen tener hasta dos hijos. La reforma -una continuación de la estrategia emprendida en 2013, cuando se amplió el número de excepciones en las que un matrimonio podía tener un segundo vástago- fue anunciada el día en que Pekín aprobó su XIII Plan Quinquenal con el que guiar el desarrollo social y económico para el lustro 2016-2020.

"La sociedad china ha interiorizado ciertos patrones de comportamiento que priorizan los aspectos materiales de la vida sobre sus propias tradiciones y valores ético-espirituales"

Un grupo de expertos vinculado al Gobierno advirtió a principios de enero que la población del gigante asiático alcanzará un pico de 1.442 millones de personas en 2029 para después comenzar un declive largo e “imparable”. El país más poblado del mundo debe diseñar políticas para hacer frente a la disminución de la masa laboral, según un sumario del "Libro Verde de la Población y el Trabajo" publicado por la Academia China de Ciencias Sociales. El crecimiento de la población trabajadora ya se ha estancado, asegura el informe, y el creciente número de ancianos tendrá un grave impacto en el desarrollo social y económico de China, especialmente si la tasa de natalidad mantiene la tendencia actual.

"La baja tasa de natalidad ha conducido a un grave envejecimiento de la población. Por un lado, las familias cada vez tienen menos miembros, lo que reduce la ayuda a los ancianos; por otro, el envejecimiento de la población en comparación con la masa laboral está aumentando, lo que incrementa la carga en la población en edad de trabajar", explica He Yahu, un demógrafo independiente, a 'Deutsche Welle'.

Según los expertos, la política del “hijo único”, uno de los mayores experimentos sociales de la historia, impidió que la población china creciera hasta 1.700 millones de habitantes (en 2016 superaba los 1.379 millones). Sin embargo, un cuarto de la población china tendrá 60 años o más en 2030, frente al 13% en 2010, según previsiones del Consejo de Estado, el máximo órgano de poder ejecutivo, que en mayo anunció que Pekín estudiaba sustituir la política de control de la natalidad por otra bautizada como “fertilidad independiente".

Un estancamiento al estilo de Japón

La Oficina de Estadísticas de China no ha ofrecido razones que expliquen el constante declive en las tasas de natalidad, aunque el crecimiento económico del gigante caerá al 6,2% en 2019 y 2020 desde el 6,6% registrado en 2018, según anunció ayer el Fondo Monteario Internacional -la tasa de crecimiento más baja desde 1990, lo que eleva el temor en Pekín a un aumento de la oposición-.

Tras la ampliación del número de excepciones aplicada en 2013, solo un millón de parejas solicitó tener un segundo hijo, la mitad de lo que habían pronosticado las autoridades. No parece que la tendencia vaya a invertirse. El encarecimiento del coste de vida, la presión laboral o el mayor confort tras décadas de escasez frenan a muchos padres potenciales, según analistas.

El mensaje que la población envía a sus líderes es claro: la generación joven no quiere tener más hijos

"La sociedad china ha interiorizado ciertos patrones de comportamiento que priorizan los aspectos materiales de la vida sobre sus propias tradiciones y valores ético-espirituales. En la práctica esto significa que se otorga una importancia desmesurada al trabajo y la productividad, en detrimento de la familia, a pesar de que ésta ha poseído durante siglos un papel fundamental en la estructura social china. Esto explica que a pesar de haberse relajado la política del hijo único entre 2013 y 2016, unos dos tercios de las mujeres que tienen un hijo, no deseen el segundo", explica a El Confidencial Mar LLera, Directora de Estudios de Asia Oriental y profesora de la Universidad de Sevilla.

El mensaje que la población envía a sus líderes es claro: la generación joven no quiere tener más hijos. Y estos problemas de población suponen un gran obstáculo para la visión del presidente Xi Jinping de construir un país modernizado para 2035. "El hecho de que los mayores de 60 representen en la actualidad el 17,9% de la población (1.390 millones) se suma al enorme desafío demográfico al que se enfrenta el país. Las cifras aumentan los temores de que China esté avanzando hacia un estancamiento económico al estilo de Japón. En el caso de China, el problema podría ser incluso peor, ya que el país 'se está haciendo viejo antes de hacerse rico'", según el 'South China Morning Post'.

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