se cumple un año de la tragedia en kabul

Así salvó la vida un piloto griego tras un ataque terrorista: dentro de una cama

Sobrevivió al ataque de los talibanes en el Hotel Intercontinental de Kabul con mucha suerte y gracias al doble fondo de una de las camas de su habitación

Foto: Vasileios Vasileiou, junto a la cama que le salvó la vida (Foto: Facebook)
Vasileios Vasileiou, junto a la cama que le salvó la vida (Foto: Facebook)

Vasileios Vasileiou había llegado a Kabul aquella mañana en un vuelo de Kam Air. Había dormido poco la noche anterior, por lo que junto a su amigo Michael, otro piloto, decidió cenar pronto e irse a acostar. Adelantaron su cena a las 6 en vez de hacerlo a las 8 como era habitual y eso les salvó la vida por primera vez aquella noche. Eran las 20.30 del 20 de enero de 2018 cuando un grupo terrorista atacó el Hotel Intercontinental y la historia la cuenta ahora la BBC.

Vasileios ya estaba en su habitación, la 522, cuando oyó la primera explosión, seguida de ráfagas de proyectiles. Los asaltantes arrasaron el vestíbulo del hotel y el comedor, asesinando a todo aquel que se encontraban. Después comenzaron a subir por los diversos pisos, entrando en las habitaciones y ejecutando a clientes y personal del hotel que no habían podido huir. Vasileios abrió la puerta del balcón para dar la imagen de que se había descolgado al piso inferior, pero permaneció escondido tras las cortinas.

Durante más de una hora escuchó a gente correr por los pasillos e, incluso, por encima de su cabeza, ya que los terroristas subieron al tejado para disparar contra los helicópteros de las fuerzas internacionales. Después se fue la luz y los atacantes entraron en la habitación 521, la contigua a la del piloto, convirtiéndola en su centro de operaciones. La cosa iba de mal en peor.

Cuando escuchó los primeros disparos contra su puerta decidió que no estaba bien escondido y se metió debajo de la cama, sujetando el peso con sus propias manos ya que la cama quedó elevada unos 10 centímetros. Cuando rompieron el cerrojo entraron cuatro terroristas y lo primero que hicieron fue mirar por la ventana, que seguía abierta. Después, dispararon a la otra cama, que Vasileios había dejado algo deshecha, y la dieron la vuelta para ver si había alguien debajo. Pero la cama bajo la que estaba escondido pasó desapercibida: segunda vez que se salvaba.

Salvó la vida al menos tres veces

El piloto sí escuchó los disparos, los gritos, las ejecuciones de otras muchas personas. Se alternaban momentos de silencio absoluto con otros de guerra total en el que los proyectiles volaban sobre las habitaciones. Entonces se desató un pequeño incendio en el hotel que dejó atrapado a Vasileios. Intentó salir a la ventana, ya que no había ruido de balas en ese momento, pero dos disparos le pasaron rozando: las fuerzas internacionales le habían confundido con un terrorista y era la tercera vez que veía su vida pasar.

El fuego se convirtió en una gran humareda y el piloto griego tuvo que utilizar los recursos que aprendió durante su formación en situaciones de crisis y toma de decisiones propias de un piloto. Cogió unas pequeñas tijeras de su neceser y abrió un agujero en la parte baja de la cama en la que se escondía, introduciéndose en el doble fondo; roció varios trapos con agua y leche que había en su neceser y se los puso en la boca para no respirar humo; y, por el hueco que había abierto en la cama, se metió, escondiéndose durante el resto de la noche.

Algunos terroristas regresaron a su habitación e, incluso, se sentaron en su cama mientras dictaban órdenes. Pensó que si no se movía estaría a salvo y así fue hasta que a primera hora de la mañana las ametralladoras de un tanque de las fuerzas internacionales abrieron fuego contra la habitación 522, pero impactando también en las adyacentes. El fuego provocó un gran incendio y Vasileios supo que le quedaban pocas para poder respirar.

Los ataques se habían reducido y dentro del hotel sólo se escuchaba un Kalashnikov respondiendo al fuego exterior. Procedía de la 521 y a las 9.30 de la mañana las fuerzas internacionales hicieron volar granadas contra esa habitación para acabar con el terrorista. Después, el silencio. Un camión de bomberos comenzó a rociar agua contra las ventanas de las que salía fuego para acabar con el incendio y el piloto terminó también empapado en agua, mientras la temperatura exterior alcanzaba los 3 grados bajo cero. ¿Iba a morir por una hipotermia después de sobrevivir a los terroristas?

Así quedó el Hotel Intercontinental de Kabul tras el ataque (EFE/Hedayatullah Amid)
Así quedó el Hotel Intercontinental de Kabul tras el ataque (EFE/Hedayatullah Amid)

A las 11.30 Vasileios oyó las primeras voces que decían ser de la policía, pero no se fio de ellas por su acento afgano. Poco después, otras voces con acento extranjero anunciaban, ahora sí, la llegada de la policía y por fin pudo salir de la habitación. Las fuerzas internacionales no se creían que estuviera vivo e, incluso, alguno de sus miembros quisieron hacerse una foto con el superviviente. Vasileios fue el último cliente en salir del hotel con vida, le pusieron una manta térmica para entrar en calor y pudo abrazarse a su amigo Michael, que también había sobrevivido. Aquella noche murieron al menos 40 personas en el Hotel Intercontinental de Kabul.

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