desde el 4 de enero

La española Farah pelea en Egipto por recuperar a su hijo y traerlo de vuelta

La mujer denuncia que el menor de tres años es retenido por su padre, de nacionalidad egipcia

Foto: Farah posa con su hijo en una imagen facilitada por ella misma
Farah posa con su hijo en una imagen facilitada por ella misma

Llega con el pelo recogido en una coleta, la cara pálida y dos móviles que coloca sobre la mesa y en cuyo salvapantallas destaca el rostro de un niño de pelo negro y ojos enormes. Las pantallas no dejan de iluminarse. Especialmente el móvil con su número español: es en el que recibe llamadas cada hora de su madre; o de su hermana, o de sus amigos. WhatsApps, mensajes a través de Instagram. De apoyo, sobre todo. Pero también notificaciones de su abogado. Farah, una diseñadora de interiores de 30 años nacida en Lleida y afincada en Benalmádena (Málaga) lleva sin pegar ojo desde el 4 de enero. La mujer y su hijo tenían billetes para volver a España al día siguiente, pero ese día su todavía esposo, Mohamed, egipcio del que lleva separada más de dos años, le dijo que no podía regresar a España con su hijo, Adam: "Ya no vas a ver al niño más", rememora Farah. El pequeño de los ojos enormes y pelo azabache cumplirá el 24 de enero 3 años. Su madre no sabe si podrá abrazarle ese día.

Lo primero que hizo Farah tras el anuncio de su esposo fue ponerse en contacto con la embajada. Funcionarios de la legación diplomática le tradujeron un documento que obraba en poder de su esposo y que, Mohamed aseguraba, le quitaba la custodia de su hijo a la española. Los funcionarios de la embajada le informaron de que si bien el documento le impedía viajar fuera del país con el pequeño (que tiene doble nacionalidad española y egipcia), no había nada relativo a la custodia. "Decía que como medida cautelar el niño no podía viajar fuera del país para que se asegure que recibe educación musulmana", explica Farah.

"Cuando se enteró de que estaba en contacto con la embajada se puso como un energúmeno. Me retuvo, no me dejaba salir de casa, y me amenazó con no volver a ver a mi hijo". Farah tuvo que volver a hablar con la legación diplomática decidida a abandonar el domicilio y denunciar por malos tratos a su esposo que amenazó con matarla y se llevó a su hijo a casa de una hermana. Eso fue el 7 de enero. Desde entonces no ha vuelto a verle. "Ayer mismo hablé con él a través de mi abogado, y se niega a que vea a Adam". El letrado le aconseja "que rece y sea paciente". "Dice que podría llevar unos días si el Gobierno español presiona al egipcio, o años si seguimos la vía legal". Se siente "desprotegida, sola", en un país del que desconoce la lengua y que es hostil con las mujeres, el 99,5% de las cuales denuncia haber sufrido algún tipo de acoso sexual, según datos de Naciones Unidas.

Toda la información sobre el caso de Farah y Adam se gestiona desde la Oficina de Información Diplomática (OID) del Ministerio de Asuntos Exteriores. Por teléfono, explican a El Confidencial que se está ofreciendo apoyo a Farah en El Cairo, que se la ha ayudado con información sobre abogados y una organización que trabaja por los derechos de la mujer en Egipto, ofrecido traducción y asistencia económica para su alojamiento y "han hablado con la policía egipcia". Además se le ha ofrecido "ayuda para su repatriación", algo que la madre se ha negado a hacer sin su hijo. Farah denuncia que se le ha informado de que el ministro de Exteriores no llevará a cabo ninguna gestión con sus homólogos egipcios interesándose por el caso y que "lo que pasa en cada país se soluciona en cada país". Preguntados al respecto, la OID remite a la información ya facilitada sobre el asesoramiento y apoyo desde la legación diplomática en El Cairo. "Es que no van a hacer nada cuando un ciudadano español, un niño que ha nacido y vivido en España toda su vida, es secuestrado. ¿De verdad que les da igual?".

De acuerdo con la ley egipcia sobre el estatuto personal, una divorciada egipcia tiene el derecho de custodia de su hijo hasta que cumpla los 15 años

El término en cuestión es un problema en Egipto, donde, según explica la experta Nada Nashaat, no existe como crimen el "secuestro de un hijo por parte de su padre". La responsable del Centro de asistencia legal para mujeres egipcias explica que lo que el esposo de Farah está haciendo "es ilegal desde el punto de vista legal egipcio. Ella tiene derecho a la custodia". De acuerdo con la ley egipcia sobre el estatuto personal, una divorciada egipcia tiene el derecho de custodia de su hijo hasta que cumpla los 15 años, y luego el niño debe tomar su propia decisión con respecto a con qué padre vivir. La madre teme, sin embargo, que "las influencias y el poder económico" de su esposo dificulten que, de conseguir una sentencia, esta se aplique. Además, advierte Nashaat, "el padre podría llevarse al pequeño a otra ciudad sin que la madre sepa dónde está".

Farah siente que el tiempo corre en su contra. Le deja mensajes a Mohamed para que al menos le deje ver a Adam por videoconferencia. A ratos suena esperanzada, otros se plantea si tendría que empezar a poner su casa en Benalmádena en alquiler para asumir los gastos que tiene en Egipto: "Mi esposo se ha llevado todo el dinero de nuestra cuenta". Ahora vive en una habitación de alquiler (le aterra que su esposo sepa dónde está), tiene todo el día para pensar y echar de menos a su hijo. "Creo que lo que quiere es educarle aquí porque ahora tiene un varón, un heredero para sus negocios, para sus empresas. Eso en Egipto, y para él, es muy importante. También educarle en el Islam", explica Farah.

Entre la tristeza y el miedo hay un sentimiento que revelan los ojos, pero sobre todo las palabras de Farah: incredulidad. No podía imaginar que su esposo pudiera hacer algo así. Es la razón por la que no sospechó cuando él la invitó a ir a Egipto de vacaciones para que su hijo pudiera pasar tiempo con su familia paterna y además solucionar algún papeleo de cara al divorcio (la pareja está casada en España pero tiene un documento de reagrupación familiar que facilitaba la residencia en Egipto a Farah). "Pensábamos divorciarnos de mutuo acuerdo, incluso con el mismo abogado. Tener la custodia compartida", ahora lamenta haber usado el pasaporte egipcio de su hijo para entrar en el país, en la OID reconocen que "el tema se complica" al tener el niño doble nacionalidad hispano-egipcia.

Farah manda un último mensaje a su expareja antes de intentar descansar. Le pide que le deje al menos escuchar su voz, verle a través del teléfono… pero tampoco esta vez su súplica obtiene respuesta.

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